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Álbum Artista

Alopecia

WHY? es una de esas bandas que cuando la escuchas por primera vez te parece muy extraña, rara o que no encaja bien con el resto de bandas a las que uno puede estar acostumbrado. Pero que cada vez que continúas escuchándola, vas descubriendo las influencias, la mezcla de estilos, lo diverso de la propuesta. Y a nivel lírico, pues unas letras sinceras, poemas oscuros basados en experiencias (y alucinaciones) personales, a veces, metafóricas, otras veces, muy explícitas.

WHY? partió como el proyecto personal de Yoni Wolf, una suerte de one man band, donde quiso experimentar a mezclar el hip-hop con el rock indie, alejado de las experiencias aggro o metal de Rage Against the Machine, Körn o Limp Bizkit y más cercano a algún sonido o propuesta a la que quizás Chino Moreno podría ser más cercano.

La propuesta funcionó. Creando un sonido único, extraño, diferente. Que supo entremezclar las sonoridades típicas del rap alternativo y el rock indie, multiplicando igualmente sus referentes, tomando cosas de ritmos tan dispares como el folk, el trip-hop, el avant-garde, etc.

Posteriormente, incluyó a Doug McDiarmid, a Matt Meldon y a su hermano, Josiah Wolf, formando y pasando a ser una verdadera banda musical.

Yoni Wolf es un conocido del medio underground, ya que es parte del colectivo Anticon, que de por sí merece ser extendido en un artículo independiente, este conglomerado de artistas reune a Doseone, Jel, Odd Nosdam, Alias, Pedestrian y a Yoni Wolf (anteriormente formaba parte igualmente Sole, pero éste se retiró para pasar a ser totalmente independiente y autosuficiente) Anticon es la expresión del avant-garde hip-hop, el equivalente hip-hop del post-rock, al traer y agrupar, artistas con una visión diferente sobre lo que puede lograrse con el rap, como elemento musical. WHY? es ejemplo directo de esto.

Ingredientes: introspección, historias explícitas de la vida, estilo de vida, hip-hop, indie, rock, folk. Preparación: mezcla todo en una juguera por unos minutos. Resultado: Alopecia, de WHY?.

Establecida esta suerte de introducción, quiero hablarte del álbum que destaco de esta banda, su nombre: Alopecia. Es su segundo álbum, y quizá el más conocido que WHY? posee y a pesar de haber sido publicado en 2008, su sonido y propuesta suena increíblemente actual y moderna. No podría decir que es un álbum que ha envejecido bien, porque literalmente no ha envejecido. Suena fresco, extraño y moderno siempre.

Esta particularidad es generada por los ricos sonidos que forman las canciones presentes en Alopecia. Una mezcla de instrumentación en vivo y programación electrónica, creando una atmósfera única y distintiva. La producción se caracteriza por su enfoque crudo y lo-fi, con una mezcla de sonidos orgánicos y electrónicos que se entrelazan en cada canción. La voz distintiva de Yoni Wolf es otro elemento que define el estilo de Alopecia. Su voz, generalmente con un tono nasal marcado, a veces es suave y melódica, y en otros momentos puede ser rápida y rítmica, adaptándose a las letras y el estado de ánimo de la canción. La forma en que Yoni Wolf entona sus letras es una parte integral de la entrega lírica de WHY?. Al cantar y hacer rap, Yoni Wolf manifiesta en carne y hueso la propuesta que tiene con WHY?, al mezclar de una forma singular el rap y el canto, que en su voz, hace que este experimento tenga sentido.

En cuanto a las letras, Alopecia se destaca por su narrativa introspectiva y lírica poética. Las letras de Yoni Wolf son altamente introspectivas, a menudo explorando temas como la identidad, la muerte, la ansiedad, el amor y la pérdida. Sus letras están llenas de metáforas, juegos de palabras y referencias culturales, lo que las convierte en un aspecto distintivo de la música de WHY?. Muchas de estas letras, al ser introspectivas, narran sucesos y visiones, pensamientos propios de Yoni Wolf en base a sus experiencias, vivencias, romances y deseos.

En general, Alopecia es un álbum audaz y artísticamente arriesgado que combina una variedad de influencias musicales y líricas para crear un sonido único. Su enfoque experimental y líricas introspectivas han hecho de este álbum un trabajo destacado en la discografía de WHY?, quizás por esto es el álbum que más disfruto de la banda, al punto que lo he tomado como referencia al momento de inspirarme y escribir versos para algunas canciones propias.

Si se trata de elegir canciones de este álbum, sin duda alguna, me quedo con dos: Good Friday, con su sonido oscuro y relato sincero y retorcido y Simeon’s Dilemma, con el verso «Stalker’s my whole style / And if I get caught, I’ll / deny, deny, deny» y aquella idea de la letra de ser un stalker y fantasear sobre un amor no correspondido.

Un excelente álbum, que gracias a su propuesta alternativa, concede un larga duración que puede ser disfrutado de principio a fin.

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Cáscaras

Hace unos años le dí un par de vueltas a la definición de rapero (o hiphopero). A raíz de un caso particular, en base a eso, anoté esta reflexión.

Me da lata que se simplifique ser hiphopero como “a ver, dibuja mi nombre en graffiti” o más típico ahora, “tírate una improvisación, yei-yei” o “¿te doy una palabra y te mandai’ un rap?”.

Soy de los que entiende la cultura y la defiende.

Luego de tantos años en esto, sin necesidad de ser conocido, un MC que escriba o grabe mucho o un Writer que haga varios graffitis (años que no tomo una lata y hago un tag siquiera), aún así, he llegado a aprender, a entender más del hip-hop, más allá de la moda, más allá del gusto o la novedad por un ritmo o estilo artístico. Quizás, es la edad y el ir madurando pensamientos, que también he madurado respecto al hip-hop como cultura.

Soy de los que se considera purista en esto. Aún cuando puede ser un término errado o amplio al mismo tiempo.

En relación a la actualidad y enfocado más en el rap, he visto las dos caras: la de personas que se introducen en el hip-hop (sea cual sea el elemento escogido) por curiosidad o afán y los que entran porque de verdad sienten y piensan que hay algo aquí que los identifica.

Como indiqué, he visto las dos caras, y en este caso, de alguien que llega por curiosidad más que nada. Hacer rap no es algo sencillo, pero se puede empezar de la nada, dándole fuerzas al ánimo y las ganas. Muchos me han dicho que no tienen pistas, ni quien los produzca para empezar a hacer rap. Yo les he contestado: no los necesitas, para nada. ¿Quieres hacer rap?, pues coge un lápiz y un cuaderno o tu celular y escribe. ¿No tienes pistas? no las necesitas: tienes el beatbox. Y sin beatbox, acapella igual se puede. Y aún así, si insistes en depender de un track instrumental, estamos en plena década del 2020, puedes buscar en YouTube instrumentales y te aparecerán miles de resultados, tendrás para elegir. ¿Pero qué te dicen? Necesito una instrumental propia para escribir mi propio tema. Mi reacción es como ¿disculpa? nunca has escrito un rap y ¿de una quieres que te hagan una instrumental?. ¿Te gusta un tema de Tupac? pues usa esa instrumental para escribir. Luego, cuando te sientas satisfecho con tu letra, puedes buscar una instrumental más acorde a tu propio estilo, pero no necesitas que te produzcan de inmediato para aprender.

Personalmente, junto con mi hermano Enzo empezamos sólo con beatbox, ensayando algunos temas de Vico C (queríamos hacer algo en nuestra iglesia) y nuestras primeras líricas al mismo tiempo, desglosando lo que íbamos oyendo de cassettes y aprendiendo de rimas, fórmulas y demás detalles. Si queríamos algún beat, bastaba con el beat automático disponible en algunos teclados (algo así como lo hizo Planta Carnívora, jajaja). Las pistas llegaron como a los dos años después, así que tuvimos un inicio bien pobre. Pero con todas las ganas. Y eso se notó. Dentro de esos dos años, compartimos con otros hermanos de ciudades cercanas a la nuestra, rap de plaza, de calle, una radio sonando algunos CD’s y cassettes y haciendo improvisaciones al son del beatbox. Improvisaciones puras, nada de batallas, porque todos íbamos aprendiendo, no había necesidad de “juzgar o ser mejor que los otros”.

Ahora, el problema es que los chicos que quieren adentrarse en el rap, actualmente, quieren de una ser como los exponentes que oyen. Quieren inmediatez, hablar de vivir la vida nigga de una. Pero ni saben de dónde siquiera viene la palabra nigga (alguno dirá que incluso sea de un meme), ¿y qué sucede? pues, que llegan a ver un vídeo de Tupac o de Easy-E y alucinan al máximo. Ven uno de Drake o Post Malone y creen que hip-hop es sinónimo de ropa cara, de marca, de tatuajes ridículos en la cara y cadenas de oro por montones, de una parada típica y de mujeres nalgonas. Cuando la verdad, sólo era un vídeoclip y la ropa es una publicidad, tal como automóviles de Fórmula Uno tapados en logos o jugadores de fútbol haciendo publicidad de perfumes o ropa interior. ¿Y las mujeres? pues, todas modelos, nada de niñas que andan con el rapper, listas para entrar en acción o groupies. No, sólo simples modelos o bailarinas.

A mi me da un poco de pena y también lata todo eso, que quieran la ropa, que quieran las cadenas, la apariencia, para ser un artista de rap. Es empezar al revés, de afuera hacia adentro. El rap no es marca ni ropa, todo eso es un agregado, un detalle superficial, una cáscara. La letra, la lírica, el flow, es lo que te define como rapero. ¿Quieres escuchar rap? pregunté, pues anda a la plaza Teodoro Schmidt, cuando se juntan a hacer freestyle, a las batallas. Ahí tienes rap. Ahí puedes vivirlo. Por eso admiro a un grupo de chicos de la ciudad de Cunco, que sí la tienen clara. Los conocí haciendo freestyle en las céntricas calles de Temuco y desde ahí hay un lazo. Son raperos reales. Real MC’s. Se notó de inmediato. Pero esa es otra historia.

Pero ¿qué pasa? pasa que quieren ser como los llamados soundcloud rappers, locos que hacen sus temas y los suben a las plataformas y los difunden y tienen la suerte de hacerse conocidos e incluso virales. ¿Calidad? bastante despreciable la verdad. Pero se hacen moda, al igual que su imagen, porque antes que raperos o MC’s, parecen carteles publicitarios andantes. Como una alegoría de cualquier moda estética y superficial, más que un rapero que se debe a sus temas, visión del mundo/vida y habilidades.

Estos mismos raperos viven tan a costa de su apariencia adquirida (por el like, el following, el hashtag, las visualizaciones, etc.) que sus temas al final terminan siendo monotemáticos y muy, pero muy redundantes e incluso sin sentido. ¿Contenido? muy pobre, ya que destacan las marcas, la ropa, los accesorios, colores y demases detalles. Su letra se basa en su apariencia, y viceversa. Es el problema con el rap moderno, el mumble-rap, el murmullo, de raperos que cantan apenas, balbucean y repiten frases. Su fundamento es: superficialidad.

Y en el trap, casi lo mismo. Sólo he visto contenido en sus letras del tipo gangsta y egotrip, incluso emo, sobre una instrumental de tipo ya característico. Pero acá lo hacen notar como un estilo musical (y casi cultural) totalmente nuevo y distinto. Y la verdad es que no. Existe hace rato. Es sólo una variante del rap, como el hardcore, el g-funk o el southern. Es… rap. Los únicos traperos de verdad son los Traperos de Emaús. Sépanlo.

Smosh lo representó de una forma hilarantemente realista:

Más aún, es triste que, como quieren inmediatez, en vez de aprender, no piensan nada mejor que hacer covers, perdón, remixes de canciones originales de otros que ya tienen algo de tribuna. Según ellos, poniendo “su visión personal” en el track original, una forma de adaptación del tema real. Pero la letra es totalmente incoherente con la realidad de la persona que lo interpreta. Se les nota. Y un detalle: tienden a considerarse y darse a conocer dentro del rap chileno, pero ellos no hacen rap chileno y conocen a pocos exponentes del género, más que nada, los que se han dedicado al mismo estilo.

No por nada muchos están en contra de todo esto del mumble rap y el trap. Por algo el eslogan de Ambrosia for Heads rezaba así:

En la era del mumble rap, seamos claros, nosotros ponemos las barras nuevamente.

Después y a modo de punto aparte, la identidad.

Si en la música se nota que no hay novedad o un intento de innovar y caen en lo repetitivo y sin sentido, entonces es su “identidad” la que intentan demostrar. ¿Recuerdas que dije que sus letras se basan en su apariencia y su apariencia en sus letras? bueno, pues con la identidad en estos artistas es casi lo mismo.

La búsqueda de identidad es un tema amplio, que se trata en las aulas del liceo como así también en tu hogar, con tu amigos saliendo y compartiendo o bien escuchando música en tu habitación. Es amplísimo y no voy a contemplar algo más psicológico o social al respecto, sino que la identidad relacionada con el hip-hop y su cultura.

Está claro que muchos jóvenes y niños se sienten atraídos por el hip-hop por su forma, por su apariencia, su estilo y la identidad que derrochan sus exponentes, por ende, los jóvenes y adolescentes quieren tener esa misma actitud, de confianza, de “no estoy ni ahí”, de “me veo bacán” (incluso, me veo de vio‘, jaja). Y eso está súper, hasta yo mismo en parte me adentré en la cultura por lo mismo. Pero al breve tiempo entendí que no tenía que adoptar algo por que sí. O intentar tener la misma actitud de los raperos que veía en vídeos y películas. La identidad eres tu mismo. Tu personalidad y el cómo permites que el hip-hop afirme o transforme tu personalidad y mentalidad. En algunos casos, la complementa y en otros, ocurre un cambio grande (puede ser para bien o para mal) y otros, como si nada.

Algunos entenderán así porqué los Beastie Boys son mi referente directo.

Pero volviendo al caso que me hace pensar en todo esto, es que también pienso que la gente, como quiere todo rápido, hace caso omiso de los consejos basados en experiencia y sólo toman en cuenta a los que les dicen si a todo… a todo, sin ningún filtro o inteligencia. Y eso se expande hasta en la búsqueda de identidad.

Si quieres adentrarte en el hip-hop, más bien en la música, y hacer que la misma defina tu identidad, pues, dedícate a desarrollar tus habilidades musicales. Pero no caigas en ponerte una polera ancha, una gorra y un reloj abrochado sobre la manga de tu hoodie y creer que ya tienes la identidad rapera y que todos van a reconocerte como tal. Menos aún creer que porque compras una marca específica (porque “me gusta lo que provoca una marca”) te dará el estatus inmediato de rapero.

De nuevo, recuerdo las andanzas con mi bro Enzo, nosotros nos vestíamos a pura ropa americana, jajaja. Si era XL, ¡servía!. Pero, entendimos el origen y significado de la ropa ancha común en los barrios neoyorquinos y adoptamos esa visión, a la chilean way, como todos los hiphoperos de la época. ¿Marcas? sólo dentro de unos años más, cuando ambos empezamos a trabajar o tener ciertos ingresos monetarios, ambos teníamos un polerón Fubu y yo, al menos, gorras New Era. Y fueron los únicos objetos de marca que tuvimos. Recién, en 2017, volví a comprarme un 59Fifty.

Nosotros queríamos hacer graffiti, bombardear toda nuestra zona, hacer tocatas, crear canciones, aprender a producir, grabar una demo, improvisar por horas, crear block-parties, pinchar discos, hacer algo de breakdance, hacer cursos de hip-hop, hablar del hip-hop, darlo a conocer, ¡rayos! un montón de cosas. Pero nunca quisimos ser algo que no éramos ni seríamos: raperos como en los vídeos. Ser falsos.

Ahora, los cabros quieren ponerse de una alguna polera Supreme y ¡plin! por arte de magia, I’m a rapper, mothaf-cka! y la verdad… no. Te falta mucho por conocer y aprender. La analogía perfecta es una parte de la canción de Freddy Turbina:

“¡Ahí va Freddy Turbina! Si… y dicen que no duerme.”

Y el buen Freddy Turbina recién, solo recién le había sacado las rueditas chicas a su bicicleta… no sabía de los porrazos que aún le quedaban por sufrir.

Maldita sea, ojalá fuera así de instantáneo el reconocimiento…

Tu crecimiento puede ir de la mano con tu identidad, ¡obvio! pero para ello debes conocer, aprender, experimentar, practicar, etc. Si sólo vas a hacer cosas por buscar aprobación y/o provocar algo en los demás y no en ti o no por ti, pues, algo anda mal.

Y si alguien te aconseja y recomienda algo o da algunos tips, pues, mínimo pensarlo un par de veces y algo tomar de ello. Sino, pues, seguirás siendo igual de pusilánime que hasta ahora, partiendo desde afuera hacia adentro.

Estoy en contra de locos así, de los porfiados. No seré un exponente del hip-hop así grande como otros, pero amo esta cultura, me metí en ella hace tanto tiempo ya y le debo mucho al hip-hop, más allá de rimas, graffitis y música.

Al final, como dije hace un par de años atrás, el rap es para raperos, no para cantantes de rap. Para MC’s, no para poseros.

La identidad se forma de adentro hacia afuera, no al revés. En el hip-hop, es lo mismo. Imitar a los niggas o boricuas de vídeos es sólo eso: imitación, porque hasta ellos la tienen clara: es un vídeo y deben vender su música de manera atractiva.

RESPECT THE ELEMENTS.
RESPECT THE CULTURE.
RESPECT THE HIP-HOP.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2018 y actualizado en 2023.

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¡Un año!

¡Y se cumplió un año! 🎈

La verdad, no creí llegar hasta acá.

Sé que un blog puede parecer algo muy sencillo en este tiempo, en especial con ChatGPT y la facilidad de usar herramientas para generar contenido, pero aún así es un pequeño logro a la constancia, muchas veces inconstante de mi parte, para poder hablar de música y otros temas relacionados.

La Vida en Beats nació inicialmente como título para una canción, que terminó llamándose de forma muy similar: La Vida en Rimas. Y es que rimas, beats y música han sido mis compañeros fieles durante prácticamente toda mi vida. Gracias a la música (y el hip-hop) he podido desarrollar mi persona, mi personalidad, mis habilidades y también, me ha permitido ampliar mi mundo, conociendo y formando amistades con personas maravillosas.

Hoy, en este aniversario, que realmente fue el 4 de mayo, fecha en la que publiqué el primer artículo, en la plataforma Medium, puedo decir que crear este espacio, este miniblog, ha sido una suerte de terapia y descanso. Salir de la rutina y desconectar del trabajo, conectar los audífonos y dejarme llevar por nuevos o conocidos ritmos y anotar pensamientos e ideas relacionados, ha sido realmente terapéutico y también, parte importante de mi proceso creativo al momento de crear rap.

Nunca pensé escribir de forma continua un blog, tampoco pensé que podría expresar cuánto me gusta la música ¡y aquí estamos, celebrando humildemente un año!

Hablando de esto último, del proceso creativo, quiero compartir con ustedes una nueva playlist, llamada Nostalgia Póstuma… lo sé, quizás debería ser algo más ad-hoc a celebrar un año de miniblog, pero esta playlist surgió como una necesidad, ya que me encuentro trabajando en la producción de una canción que ha sido difícil de concebir, no por su dificultad lírica, los juegos o fórmulas verbales o los detalles que pueda tener su instrumental. Sino por su contenido. Es un tema nostálgico y también, realista.

Es que decidí hablar sobre el suicidio, sobre la depresión. Lo viví directamente, en segunda persona… por una novia de secundaria. La experiencia fue compleja, darte cuenta con el tiempo que sabías todos los detalles, de forma desordenada y sin mucho sentido, y para cuando ya tuviste la realización de qué sucedía, era demasiado tarde. Ha sido un proceso de introspección y de traer recuerdos a flote, no niego que dolorosos, pero necesarios para poder ser sincero y cabal con la historia que contaré. Todo esto me hace eco de la importancia de la salud mental y de comunicar, de hablar, de pedir ayuda en los momentos confusos y oscuros. Doy gracias de contar con personas precisas que velan por mi integridad en este ámbito.

Esta playlist es muy variada, algo que siempre deseo manifestar en este blog: eclecticismo. Música clásica, algo de soft-rock, un par de canciones indies y alternativas, obviamente rap, música instrumental y un toque de ópera y metal, todo con un ambiente que considero nostálgico mas no triste, aunque haya algunas canciones que sí lo son (oh, Radiohead). La idea es plasmar una experiencia que haga sentido en la forma de sentir que tuve al momento de escribir este tema.

Las expectativas –de la canción y de este miniblog– son altas siempre.

Estoy agradecido de llegar hasta aquí, cumplir un año publicando contenido en La Vida en Beats y dar un espacio sencillo a la libertad de expresión mental y musical.

Agradezco a quienes se han dado una vuelta, quizá breve, quizá larga, por este rincón de internet y haya disfrutado de alguno de los artículos que he compartido.

Igualmente, mi gratitud para con aquellas personas especiales de mi vida que también comparten esta inquietud de expresar mediante la escritura pensamientos, sentimientos, poesía e inquietudes de la vida. Así que un brindis 🥂 también para Un Puntito Azul, Ammashirit, El Tuto y LunaCreciiente.

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The Get Down y yo

Antes de comenzar con la temática del título de esta entrada, creo necesario aclarar algunos detalles sobre mi.

Como se han podido dar cuenta, a razón de algunos detalles compartidos a través del contenido de La Vida en Beats, que siempre me he presentado como rapero. Pues bien, quiero profundizar muy rápidamente al respecto de esa info, si, soy rapero, soy MC, orgulloso de ser parte de la cultura Hip-Hop y poder tener una visión de vida y otras características, de las cuales el hip-hop ha sido parte y molde.

Si bien, siempre sentí afición por el rap, la música, empecé a interiorizarme en todo ello cuando tenía entre diez y trece años, ya conociendo algunos grupos y exponentes como Beastie Boys, MC Hammer, Wreckx-N-Effect, Cypress Hill, Ini Kamoze (aunque es más reggae y raggamuffin’), entre otros. Y pronto descubrí que todo ello era parte de algo más grande: el Hip-Hop, y me puse a investigar (en lo que pudiese) sobre eso. Dónde empezó, que lo definía, que perseguía, etc. y conocí las cuatro ramas elementos: MCDJB-Boys y el Graffiti. En lo personal, elegí el graffiti como primera opción, debido a mi facilidad y afición por el dibujo y prontamente añadí el rap, creando primerizos versos, muy básicos y simples, pero que me permitieron adentrarme en este mundo.

Gracias al hip-hop, mi personalidad cambió, pasé a ser más extrovertido y de mayor facilidad comunicacional, y también, por qué no, adopté una mayor “actitud”. También, en parte, ha definido mi trabajo y visión sobre el diseño gráfico y gustos personales.

Ahora, a lo que titula esta entrada. The Get Down, serie de Netflix de 2016, que básicamente muestra los orígenes del hip-hop en la Nueva York de los setentas, mediante un formato de serie dramática, que mezcla mucha música, colores vibrantes y ad-hoc a la propuesta, acción propia de las calles y también personajes que muestran claros estereotipos de las clases sociales del barrio, como también personajes que están basados en personalidades reales.

Claramente, es un trabajo de ficción, un drama musical. Pero esta serie ha sabido acertar, en mi opinión, en algo que muchas veces no había sido retratado: el origen del hip-hop.

Durante mucho tiempo habíamos obtenido películas que se basaban en la típica historia de surgir de la decadencia de un barrio marginal en base al talento musical en el rap del protagonista (hola, Eminem), o bien, películas que mostraban parte de la vida de grandes exponentes como Tupac o Notorious B.I.G., más a modo de documental, y también, el típico hiphopero que tenía parte en alguna comedia, como en Scary Movie o How High, pero no había alguna que se dedicase a abarcar la parte de la historia del origen.

Y The Get Down llegó. Y lo hizo en un muy buen momento, creo modestamente.

Menciono esto en base a que el hip-hop, a nivel global está nuevamente en boca desde hace varios años. Si bien la calidad del rap actual es muy diferente a la de años atrás, el espíritu sigue presente.

Nuevamente se ven en las calles y plazas a grupos de jóvenes b-boys practicando sus pasos de breakdancing, popping y demases, también, y al menos acá en mi ciudad, han vuelto a aparecer raperos y MC’s en las calles, juntándose en grupos para hacer freestyling y batallas de improvisación, por amor al rap, por prepararse en competición y aprender nuevas técnicas y fórmulas que pueden utilizar en su rap. No digo que hayan desaparecido, ya que siempre ha existido un gran movimiento en la región, sólo me refiero a que quizás, retornó a un nivel underground en cierto momento y ahora, está volviendo a surgir a la superficie, logrando encantantar a nuevas generaciones. El graffiti siempre presente, he notado que hay “períodos de actividad” entre mayor y menor visibilidad, pero siempre el neoexpresionismo del graffiti ha podido ser visto en diferentes ciudades y lugares. El DJ, considero es el más underground, en referencia al clásico y real DJ, que ha sufrido la influencia de la tecnología y dentro de la categoría DJ han entrado productores, beatmakers y aficionados a las mezclas y producciones en computador.

The Get Down muestra el origen del rap en base a la historia de Ezekiel “Books” Figuero, un adolescente de ascendencia afroamericana y puertorriqueña que tiene especial sensibilidad sobre su vida y el mundo que le rodea y que tiene la particularidad de tener el don de la poesía, de esa verdadera, que es capaz de expresar los sentimientos más profundos y oscuros de la forma más hermosa e ilustrativa posible y que también posee gran curiosidad musical, todo esto, más la influencia del camino que escoge en su vida: una parte “normal”, como pasante en la oficina de un político influyente y otra parte “subterránea”, como poeta/MC del grupo The Get Down Brothers, grupo que forma con sus amigos más cercanos y con Shaolin Fantastic, genial y muy bien logrado personaje que representa a un joven dealer (traficante) que desea dejar atrás la vida de matonaje y convertirse en DJ, siendo aprendiz del mismísimo Grandmaster Flash, quien también es consultor de la serie y un personaje influyente para Shaolin Fantastic dentro de los eventos de la misma.

También, siempre ligado a la música, la cual es la verdadera cadena que soporta la trama de la serie está la historia de Mylene Cruz, joven latina que tiene un romance con Ezekiel y que desea de igual manera sobreponerse a las condiciones del entorno en el que vive, usando la música como método, pero, en contraste con Ezekiel, Mylene quiere dedicarse a la música Disco o bien, música más popular y “pop”.

Ella también tiene su lucha interior y exterior: el temor del rechazo provocado por un padre pastor de la iglesia pentecostal del barrio, que es autoritario y casi fanático. Imagina a Ned Flanders de Los Simpson, con todo su actuar prudente y cuidadoso de la obediencia a Dios, con la personalidad de Walter White de Breaking Bad, es decir, en la mezcla, un potencial fanático religioso. Y ese personaje es representado por Giancarlo Esposito, Gus en Breaking Bad (coincidencias de la vida). Pero claro está, eran tiempos totalmente distintos a los actuales.

Entonces está toda esta “masa” cuyos ingredientes incluyen inconformidad, talento, discriminación, incomprensión, la búsqueda de algo más que sólo una vida normal, la música, la amistad y la política en sus diferentes matices, y el barrio y todo lo que hay dentro de él: desde el joven graffitero que se dedica no solo al “vandalismo” de hacer tags y bombs, sino de plasmar mensajes positivos en sus graffitis, mensajes que rodeaban toda la ciudad de Nueva York, tomando en cuenta que estaban pintados en los vagones del metro, hasta las decisiones tomadas por el político que sí entiende, apoya y lucha por su gente y que tiene que hacer frente a nuevas ideas políticas que pueden corromper sus ideales. La mezcla de éstos ingredientes nos muestran los orígenes del hip-hop.

Todo esto en una alegoría de colores, bailes y música, donde los contrastes son bien representados y los ambientes son un buen reflejo de como fueron aquellos años. Es interesante el uso de imágenes y vídeos de archivo y de que la misma fotografía de la serie tenga esa apariencia retro, que lo acerca y ambienta aún más en los setentas.

El hip-hop nació allí, en Nueva York. Y en la serie son mostrados y nombrados los iniciadores: DJ Kool HercGrandmaster Flash y Afrika BambaataaSi eres rapero y no sabes quiénes son éstos tres, pues, ¡necesitas informarte rápidamente!

Cada uno en un lugar diferente del gran NY, contribuyeron con los ingredientes para formar el hip-hop tal cual lo conocemos, que empezó muy subterráneamente, pero luego de unos años, hizo su explosión y manifestación para todo el mundo.

Con el tiempo obviamente, se fue definiendo aún más y también surgieron y fueron adoptadas nuevas ideas y pensamientos que encontraron cabida en el hip-hop para ser expresadas y/o denunciadas. No sólo fue un movimiento de distintas ramas que planeaba alejar a los jóvenes de la violencia pandillera, sino que también fue convirtiéndose en una forma de violencia para denunciar las irregularidades e injusticias, las diferencias y la discriminación, a veces, dentro del mismo hip-hop. Aunque esto es otra historia.

Yo empecé en esto escuchando a los “nerds” de los Beastie Boys, grupo de origen punk adolescente que trascendió al hip-hop, convirtiéndose en uno de los mejores y más conocidos exponentes… ¡y blancos!, sabiendo que en su mayoría el hip-hop es “negro”, pero eso es lo genial del hip-hop, que dentro de su cultura encontramos a muchas nacionalidades y ascendencias, razas, características, religiones, visiones políticas y musicales, todas variadas, todas distintas, todas dentro de una gran familia que por medio de beats, latas de spray, bailes y vinilos han moldeado a una gran parte de la juventud y adultos a nivel global.

Y lo han hecho durante más de 30 años. Dato no menor.

Para terminar, ¡larga vida al hip-hop! y aprovecha de ver The Get Down en Netflix, si no sabías mucho del origen del hip-hop, es una buena oportunidad. Si lo tuyo es la música de los años 70, también disfrutarás de un genial soundtrack y si sólo quieres una buena serie para el fin de semana, pues dale, The Get Down no te decepcionará.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2016 y actualizado en 2023.

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Artista Concierto Opinion

Wu-Tang Clan en Santiago (01/04/2023)

El sábado 1 de abril de 2023, en la ciudad de Santiago, capital de Chile, se presentó el grupo Wu-Tang Clan, presentación que fue presenciada a lleno total del recinto Movistar Arena y que proveyó de una excelente jornada musical, llevada a cabo por uno de los más influyentes grupos de rap y de la cultura hip-hop del mundo.

Mi primer recital importante del año y sino, el más importante en mucho tiempo, ya que este contempla mi estilo musical favorito, la cultura a la cual pertenezco y de uno de los grupos que más me gustan dentro del género.

Volé pasado medio día hacia Santiago, pasé a establecerme de inmediato en una gran casa hostal en la cual me hospedé (y recomiendo totalmente) para posteriormente, juntarme con unos amigos y asistir al reciltal. Fué un fin de semana de sol en la capital, calor soportable y en general un muy buen clima, más otoñal a medida que se acercaba el atardecer y la noche.

Hace tiempo no visitaba Movistar Arena y fue grato al llegar ver tantas personas con poleras negras y el característico símbolo identificatorio de Wu-Tang: la letra W estilizada y amarilla, diseñada por Allah Mathematics, DJ y productor siempre cercano al grupo, a RZA y responsable del último LP del grupo: The Saga Continues.

Muchos raperos y adeptos al hip-hop, sorpresivamente igual, muchos mayores de 25 años, demostrando que esa sería una noche de rap vieja escuela. Lo cual, me placía mucho más.

Con Eliezer, más conocido como Elemento (y dos amigos más que lo acompañaban) ingresamos a eso de las 21 horas al recinto, luego de un breve tiempo de espera en fila en los diferentes accesos y alcanzamos a disfrutar parte de la presentación de Mente Sabia Crú, grupo chileno que tiene más que bien ganada su carrera y que tiene por integrante a uno de los raperos más interesantes de Chile: Dr. Bene, de mis favoritos de la escena rap local.

Luego de un breve interludio por DJ Atenea, se inició la presentación de los neoyorquinos propiamente tal, con una banda en vivo que tocó una suerte de introducción instrumental-vocal que no sirvió de mucho frente a un público que ya tenía todas las ansias de ver a las abejas asesinas de Wu lo más pronto posible. A mi me gustan esos experimentos de no sólo depender de tornamesas y equipos electrónicos para presentaciones de rap, pero compartía totalmente el ánimo de todos los demás: «ya po, queremos a Wu-Tang!».

Hasta que aparecieron. Liderando como corresponde, RZA, quien contó con un ánimo extraordinario durante toda la presentación. Se hicieron presentes Raekwon, Ghostface Killah, Inspectah Deck, U-God, Mastah Killa, Cappadonna y el mencionado líder shaolin, RZA. Su primo, GZA no se hizo presente por motivos desconocidos y el muy querido Method Man tampoco hizo presencia, obviando participar de varias fechas del clan, aunque se rumorea de algunos posibles impasses, algo de lo que no ha sido ajeno Wu-Tang en sus 30 años de carrera. Más que mal, se trata de un total de nueve integrantes con diferentes personalidades, visiones y estilos.

A mi me agradó mucho el relajo que tenían todos. Se sentían cómodos en Chile y con el público presente. Como Voltron, el mítico robot de la animación japonesa, saben trabajar como un enjambre que funciona a la perfección. Es que son años de travesía, compartir escenarios, experiencias, estudios de grabación, etc. Ver a U-God con una buena relación con RZA, la amistad y hermandad tan palpable entre Raekwon y Ghostface, lo tranquilo y observador, pero igual comprometido del Rebelde INS, son sólo ejemplos que manifiestan el lazo que han construído y que sin lugar a dudas, les ha costado mucho esfuerzo y sacrificio. Por eso, el lugar, el podio de Wu-Tang Clan lo tienen más que bien ganado.

Aquella noche, el listado de canciones se basó mayoritariamente en temas de su álbum debut, Enter The Wu-Tang (36 Chambers), que los puso en el mapa de la música y también de canciones de otros miembros, del segundo álbum, Wu-Tang Forever e incluso, un loco cover de un extracto de la canción de Nirvana, “Smells Like Teen Spirit”

El grupo que sorprendió al mundo con una propuesta basada en el kung-fu, el rap hardcore y con una visión única sobre cómo manejar la carrera musical de cada uno de sus miembros, Wu-Tang Clan, demostró en Chile su total vigencia, su completa fortaleza y su integridad como uno de los exponentes del hip-hop más importantes del mundo.

  1. Killa Bees on the Swarm
  2. One Blood Under W
  3. Bring da Ruckus
  4. Da Mystery of Chessboxin’ (sin el verso de Ghostface)
  5. Shame on a Nigga
  6. Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit
  7. Bring da Ruckus
  8. Can It Be All So Simple
  9. Clan in da Front
  10. Method Man (versión acortada)
  11. Ice Cream (de Raekwon)
  12. C.R.E.A.M.
  13. Tearz
  14. Shimmy Shimmy Ya (de Ol’ Dirty Bastard)
  15. Got Your Money (otra de ODB)
  16. Duel of the Iron Mic (canción de GZA)
  17. Gravel Pit
  18. Triumph
  19. Reunited
  20. 4th Chamber
  21. Uzi (Pinky Ring)
  22. For Heavens Sake
  23. Protect Ya Neck (Acapella y con otra pista)

Cada uno de los integrantes tuvo su momento para lucirse, con solos de rap, preguntas y momentos de interacción con el público. Por ejemplo, RZA a modo introductorio para C.R.E.A.M., consultó como le llamábamos al “tuco” de billetes, y posteriormente, Raekwon procede a cantar con un billete de diez mil pesos tapándole un ojo, a modo de parche, muy ad-hoc para el “cash rules everything around me” del contagioso coro. Además, se destaca la presencia de Cappadonna y U-God, dos miembros que no siempre están presentes en todas las presentaciones del grupo, y que fue muy valorada por los asistentes, ya que estaban totalmente comprometidos y cercanos para con el público y para con sus pares del grupo.

Para destacar, la energía y la habilidad de Wu-Tang Clan para conectar con su audiencia, misma que respondió con entusiasmo a cada una de las canciones interpretadas por Wu-Tang. La mayoría de los asistentes eran fanáticos del grupo desde hace años, y se notó que conocían muy bien las letras de las canciones, lo que permitió que se generara una conexión especial entre los artistas y el público, aunque quizás nuestro inglés en general no sea bueno, pero si se trata de Wu-Tang, ciertamente son canciones sabemos de memoria.

Los momentos más emocionantes de la presentación se dieron cuando el grupo interpretó algunas de sus canciones más clásicas, como “Shame on a Nigga”, “Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit”, “C.R.E.A.M.”, “Can It Be All So Simple”, “Shimmy Shimmy Ya”, “Protect Ya Neck” y “Triumph”. En estos momentos, la audiencia coreó las letras de las canciones con gran entusiasmo y era notable cómo todos nos hacíamos partícipes y cómplices de estos monjes shaolines, sin mencionar que acá le tenemos mucho cariño al fallecido Ol’ Dirty Bastard.

El show de Wu-Tang Clan terminó poco después de las 23 horas y sin los típicos vitoreos que exigen otra canción o similar, demostrando, muy a modo anecdótico, que los que asistimos eramos “vieja escuela” (o que simplemente, somos viejos, jajaja), pero fue más que un show increíble. Muy necesario para el ámbito hip-hop nacional. Había quedado el sinsabor de la fallida presentación de Wu-Tang en 2020, gracias al COVID-19 y en lo personal, también porque cuando pude ir a New York City en septiembre de 2022, el grupo se presentó en el cercano New Jersey la semana siguiente a mi estadía, dejándome con esas ganas de haber disfrutado a Wu-Tang en territorio gringo.

En resumen, la entrega y el entusiasmo de los integrantes de Wu-Tang Clan, sumados a la receptividad y el conocimiento del grupo por parte del público, generaron una experiencia musical única y muy valorada por todos los asistentes al concierto. La combinación de la calidad del espectáculo, el ambiente seguro y la interacción entre los artistas y el público hizo de la presentación de Wu-Tang Clan en Chile un éxito rotundo.

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Intergaláctico, Planetario

Siempre, como parte del hip-hop y también como melómano, he tenido un gusto y cariño especial por los Beastie Boys. Recuerdo que me sentí muy feliz cuando completé su discografía en vinilo en 2022 y lamenté mucho cuando MCA falleció el 2012.

Mi primera oída de ellos fue, si mal no recuerdo, cuando tenía 10 años, en 1995, recuerdo haber escuchado por la radio, en casa o la escuela, un beat de batería pesado y un riff de guitarra igual pesado. Eso no es rock, creo, según lo poco que conocía de música en ese momento de la vida. Había escuchado rap, sonaba en las radios chilenas, pero de esa forma no. Cuando empiezan los Beasties a rapear, fue sorprendente, ya que nada sonaba similar por acá, al menos, en lo que sonaba en radios.

No tenía un gusto musical formado en ese tiempo, tenía un cassette de Pampas Reggae de Los Pericos como también uno de Eros Ramazzotti que me habían regalado en un par de viajes a Santiago. Eso cambió a partir de los 13 años, cuando cursaba 8º básico y aprendí la diferencia entre rap y hip-hop. En mi curso había muchos chicos que eran entusiastas por el hip-hop. Uno de ellos, se convirtió en mi inspiración. Estaba metido en la onda del breakdance y escuchaba mucho rap. Él estaba a la moda en ese sentido, su compañerismo y entusiasmo me motivaron a conocer más y a convertirme en hiphopero. Más aún, cuando dentro de las playlist de sus cassettes estaban Shake your Rump, Get It Together, Sure Shot y ese tema del pesado beat y riff: So What’Cha Want, ése era el grosso tema que hace un par de años atrás había escuchado y me había volado la cabeza.

A partir de ahí, con mi facilidad para el dibujo empecé mis primeros graffitis, que eran porquerías, y a juntar música, de la que me podía conseguir con algunos amigos y la que grababa de la radio. Así empezó de a poquito, una mezcla de los Beastie Boys, Tiro de Gracia, Wreckx-N-Effect, MC Hammer (sin U Cant’ Touch This), algunos gringos que no cachaba en ese entonces y varios mixes y otras cosas, cercanas, como Limp Bizkit y algunos temas de raggamuffin’. Era variado, poco, pero variado.

Hasta que empecé a rimar. Todo de ahí creció de manera exponencial. La capacidad de hacer freestyle, cabecear un beat, descifrar las letras en inglés con lo que iba aprendiendo en el liceo, buscar instrumentales entre amigos y hacer graffiti, mucho, junto con mi hermano de pinturas y versos, Enzo. Esto ya era cuando tenía 16–17 años. Ya tenía muchos cassettes con música y CD’s pirateados con mezclas y álbumes completos. Cuando visitaba a mis abuelos, la pasaba viendo películas y MTV, que en ese tiempo era bueno y daban muchos clips de rap, y los de Beastie Boys, que en 1998 habían lanzado Hello Nasty, eran mis favoritos.

Cuando salió el vídeo de Intergalactic, mi mente explotó.

¿Podía mezclarse un robot de cartón y plástico con unos trajes de goma ridículos, las estaciones de tren de Shibuya y Shinjuku y supermercados en Japón con 3 MC’s, una instrumental muy divertida, muy influenciada del jazz y una letra que no fuera el típico rap social, de calle o picao’ a gangsta?

Intergalactic demostró que sí. Y ahí fue cuando me enamoré de los Beastie Boys. Le encontré sentido al hip-hop por medio de su música y su estilo. No era sólo una moda bacán, ni tampoco un medio para hacer crítica social o una excusa para poder hacer arte gráfico, sino que entendí, que para mí, se trataba de disfrutar. Divertirme. Estaba en el hip-hop porque era una diversión real para mí.

No me malinterpreten, no es que menosprecie la cultura y los cuatro elementos, al contrario, más me involucraba. Pero a través de los Beasties entendí que podía hacer más que lo que hacían los típicos raperos que bebían de la influencia otorgada por Tiro de Gracia, de Tupac y Dr. Dre o de SFDK y Violadores del Verso o Vico C.

Simplemente, notemos todas las influencias de los Beasties: rock, funk, jazz, rap, dub, punk… hasta country y bossa nova. ¿Quieres fijarte en sus tres integrantes? OK, los 3 son amigos de escuela, son blancos y empezaron como una banda juvenil de punk. ¿Sus letras? Sobre fiestas juveniles, desorden juvenil (fiestas y cosas así), pasarlo bien, protestas contra la sociedad y la forma de vida que tenían sus integrantes, reflejar a New York y su amor por esa ciudad. También, espiritualidad y compromiso. ¿Cómo? ¿espiritualidad? Pues sí, espiritualidad, los tres son de ascendencia judía y dos son de fe judaica y MCA, pues MCA se hizo budista. Y lo dejó reflejado en su vida, en sus letras y en el sonido de su bajo.

Eran la excepción que rompía toda regla. Mientras la gran mayoría se sentían más identificados con andar fumando marihuana y haciendo rap gangsta, tirándose mala onda entre MC’s (Este contra Oeste, ¿les suena?) había un trío de nerds que se paseaban por motos en miniatura vestidos con colores como si de Teletubbies se tratara, rapeando en medio de Nueva York con un estilo inconfundible y cautivador (Alive). O bien, protagonizaban la mejor de las series policiales de los años 70’s, persiguiendo delincuentes y botando muñecos por puentes, llevando un bigote que era digno de comparar con el de Chuck Norris (Sabotage), a un ritmo rock que ni Zack de la Rocha podría superar, o eran un trío vestido con la ropa más normal del mundo, rapeando en mitad de un bosque (So Wat’Cha Want) con colores e imagen distorsionados, a razón del efecto que se hizo característico en sus vídeos.

Los Beastie Boys. Los que te decían que tienes derecho a pelear por tu fiestaa decir que las mujeres merecen respeto y gratitud. Que la mejor forma de disfrutar de la azúcar era con café y crema. Pasaron los años, todos crecemos, pero ahí estaban ellos, llenos de referencias a la cultura, a Star Trek, a Pie Grande y los 5 barrios. Luego, para concluir, volviendo a su origen y entregando el broche de oro a una carrera larga, entretenida, increíble y bien jugada: con la continuación del clásico (You Gotta) Fight for your Right (to Party), de la forma más genial y alocada que podía ser: siendo ellos mismos, pero representados por otros, como un autohomenaje o una broma interna.

La luz se apagó el 4 de mayo de 2012, cuando Adam “MCA” Yauch falleció. No sólo murió un componente importante del trío. Ahí, Beastie Boys terminó su carrera. No iban a ser como otras bandas que buscan un reemplazante. Tampoco iban a resucitarlo de forma virtual, ni muchos menos seguir como dúo. Los Beastie Boys eran tres y siempre lo serían.

Quizás podríamos querer escuchar más álbumes y canciones, aun cuando se sabe que hay un montón de canciones que nunca verán la luz. No es necesario, hay 8 álbumes y cientos de canciones para disfrutar a la mejor banda de hip-hop que ha existido.

En tiempos donde el rap es murmurado, donde todo gira en torno al ego y donde las batallas de improvisación se llevan el centro de atención, prefiero seguir oyendo y disfrutando a 3 idiotas que lo pasaban bien, rapeaban bien y son una de las más grandes influencias para muchos artistas y exponentes, simpatizantes y oyentes, por su actitud, visión, pensamiento, calidad de producción, ingenio, contenido y nivel musical. Ningún estilo les quedó pequeño. Ningún vídeo fue menos que otro. Ningún disfraz fue mejor utilizado como en sus vídeos.

Para mí, una inspiración e influencia directa. Un sí o sí en mis playlist diarios. Mi definición personal de los Beastie Boys es igual que el coro de una de sus canciones: Intergalácticos, Planetarios, otra dimensión.

Larga vida a Ad-Rock y Mike D y namasté por MCA.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2016. Antes de ser publicado el libro biográfico escrito por Ad-Rock y Mike D y también, antes del hermoso documental basado en el libro: Beastie Boys Story.

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Canción

Risingson

Durante febrero, entre dedicarme al trabajo, unos días de vacaciones, escribir más música y estar grabando un vídeoclip, también me dí un par de gustos personales, uno de ellos, adquirir un vinilo soñado: Untrue de Burial, aquel segundo álbum del misterioso productor británico.

Y al respecto de ritmos misteriosos y oscuros, no pude evitar recordar la colaboración de Burial con Massive Attack: Four Walls / Paradise Circus, que mezcla el sombrío estilo vocal del dúo de Bristol con el igual de extraño ambiente sonoro del nativo de South London.

Así, por unos días he vuelto a oír a Massive Attack, partiendo desde esta colaboración y terminando por querer destacar, en esta ocasión, una canción, que en mi opinión, ejemplifica y define de forma majestuosa a Massive Attack, de forma vocal, lírica, nivel productivo, ambiente, etc. y esa canción es “Risingson”.

“Risingson” es una de las canciones más emblemáticas de la banda de trip-hop británica Massive Attack. Fue lanzada en 1997 como primer sencillo del álbum “Mezzanine” y su producción innovadora y temática oscura la convierten en una de las favoritas de los fanáticos, obviamente, es una de mis canciones favoritas igualmente.

En términos de producción, “Risingson” se destaca por su uso de una línea de bajo distorsionada y crujiente que se desplaza por toda la canción, creando una sensación de tensión y ansiedad. La canción también incluye elementos de guitarra y batería, que se combinan con la electrónica y el uso de sampleos de voz para crear un sonido densamente texturizado y atmosférico. Destaco sobretodo, samplear riffs de guitarra y utilizarlos en clave sintetizada, que sin duda, demuestra con creces aquella atmósfera llena de matices entre la luz y la oscuridad.

La letra de la canción aborda temas oscuros y propios de la época, como el ambiente fiestero británico, el uso de drogas (y todo el viaje psicodélico que conlleva), con referencias sutiles a la cocaína y el THC. Sin embargo, la temática oscura es contrarrestada por la belleza de las vocalizaciones de 3D y Daddy-G, que flotan por encima de la mezcla de sonido, de forma a veces susurrante y a veces, inquietante.

En la canción, 3D y Daddy-G usan técnicas vocales únicas, incluyendo el uso de efectos de eco y reverberación para crear un sonido etéreo y casi fantasmal. También se destacan los armoniosos coros que se superponen a las voces principales, lo que añade una capa adicional de belleza a la canción.

Lanzada como primer y único single de su tercera producción, “Mezzanine”, el 7 de julio de 1997, anticipando prácticamente por un año al álbum, su arte promocional, realizado por el mismo 3D, consta de una sencilla composición en la que prima una mancha simétrica y colorida del tipo Rorschach, que con su ambigüedad, insinúa las capas y matices que Risingson posee, junto con el nombre del grupo en una tipografía gruesa sin serifas. Esta misma carátula, junto con otros diseños del artista, han llegado a ser expuestos en el Museo de Arte Moderno de New York, MoMA.

En resumen, “Risingson” es una canción que combina la oscuridad y la belleza en partes iguales. Su producción innovadora y el uso de voces etéreas y armoniosas de 3D y Daddy-G la convierten en una canción atemporal y emblemática del trip-hop y la música electrónica de finales de los 90 y principios de los 2000 y, tal como mencioné anteriormente, define de forma casi específica la propuesta musical de Massive Attack.

Nota: escribir sobre esta canción me inspiró a crear una playlist basada en Risingson, titulada Smooth Darkness, que puedes encontrar aquí.

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Blog

Café, crema, cine y NYC

Lo sé, soy un inconsecuente, pero aquí estoy. La verdad, creo que aprovechar el sol del verano me ha distraído del blog. Pero I’m back.

Enero y febrero han sido un par de meses bastante interesantes en lo musical, tanto como melómano, así también como artista.

Enero comenzó con los ajustes finales para Cremita Neoyorquina, un tema que compuse durante mi estadía en New York, en septiembre de 2022. Aproveché estar en la cuna del hip-hop, para escribir varias ideas, que se plasmaron en este tema, Cremita, que es una suerte de oda al hip-hop, a la ciudad de New York, al cine y detalles personales, todo condensado en un tema breve: son dos minutos y veintisiete segundos de duración.

Apenas completé las estrofas y algunas ideas posibles para un coro, pensé en la música, la instrumental, el beat. Y concluí que, al estar en NYC, debía samplear, hacer uso de tan mágico y potente recurso. Así que apenas volví a Chile, me puse a revisar y escuchar montones de música.

Mis conceptos musicales bases eran:

  • Rap moderno, sin caer en la tendencia del trap
  • Usar samples, uno como base principal
  • Un guiño latino, mediante samples, efectos o bien, la letra
  • Que tenga un corte a mitad del tema (como que se apague y encienda el track)
  • Scratches

Con éstas ideas y la letra prácticamente lista, llegué a mediados de septiembre al home studio de DJ SDC y empezamos a trabajar. Tenía tracks de referencia que podíamos usar y durante aproximadamente cuatro meses, fuimos iterando y evolucionando el sonido y la propuesta. Durante este tiempo, salió finalmente el coro, de cuatro barras y una melodía propuesta por DJ SDC, quien con su ayuda, lo grabamos a dos voces: la principal, de él, alto y yo, en versión grave, con un muy sutil efecto de autotune, sin caer en lo robótico y nefasto que puede sonar como en algunos artistas.

En lo personal, armé la introducción del tema, que es una tonta oda al café, jajaja y que le da motivo al tema Cremita Neoyorquina, que mientras lo escribía, tuvo dos fuentes de inspiración principales: Wu-Tang Clan (y el hip-hop en general) y el café.

¿Por qué estas dos cosas tan dispares? ok, el guiño o inspiración en Wu-Tang Clan es por un tema de su primer LP — Enter the Wu-Tang (36 Chambers) — de 1993, el track se llama C.R.E.A.M., acrónimo de Cash Rules Everything Around Me, literal: el dinero rige todo a mi alrededor. Canción famosa por su melodía basada en un sample de As Long As I’ve Got You de The Charmels y los versos compuestos y presentados por Raekwon, Inspectah Deck y el coro respectivo de Mr. Meth: Method Man.

Mi idea era hacer una referencia a este tema, no con la misma temática, pero si dar una suerte de homenaje, por todo lo que Wu-Tang significa para el rap y para New York. Pero también, quería manifestar algo respecto al café, mi bebida favorita y simplemente, quería café en mi canción. Evolucionando y reescribiendo mis versos, llegué a esta idea que parte de un imaginario y delicioso café con crema (irish coffee podría ser) y la analogía de disfrutar tan rico café es cómo disfrutar de un excelente vinilo de rap. Es como disfrutar la cultura hip-hop, algo que sin duda alguna, he hecho durante mi carrera y vida hiphopera.

El sample principal también se basó en esta idea neoyorquina del hip-hop, referenciando raíces latinas, al tomar un sample en clave salsa de un grupo antigüo de este sabroso ritmo musical. Este sample le dió el sabor preciso a Cremita. Aquí es dónde guarda relación haber regresado a Chile a escuchar montones de música: estuve cerca de medio mes escuchando salsa, tanto clásicos de los 70-80’s y también modernos, pasando por artistas conocidos y otros más “underground”. Ahí le tomé el gustito a la salsa, de manera rítmica, primeramente.

¿Y el café? pues quedó en la introducción y el primer verso del tema: Cinco tazas de cappuccino, prendo el día con hip-hop genuino. La verdad, en mis mañanas gringas lo que consumía era cafés negros y algún espresso, mientras estaba recorriendo la ciudad, jajaja. También es una referencia a los Beastie Boys, en la canción Super Disco Breakin’, que empieza con Ad-Rock diciendo: fifty cups of coffee and you know it’s on… aunque creo que nunca me tomaría cincuenta tazas de café, por mucho que me encante.

Y luego, referencias al cine como Kill Bill, John Wick y Joker, mención a diferentes partes de la ciudad, un par de referencias a Hamilton, el musical y una fantasía de mezclar Temuco y New York. Todo esto usando igual un poco de inglés, más que nada como excusa para complementar mi forma de hacer rap, que últimamente incluye muchos anglicismos, como una suerte de teaser de que en breve pueda tener un track completo en inglés.

Uno de los detalles importantes que destaco, es mencionar y/o presentar un álter ego: Berantino.

Berantino es la contracción de mi nombre, Beraka con Tarantino, apellido del célebre cineasta, en un afán de crear un sobrenombre que también refleje mi amor por el cine. Recuerdo conversar de esta idea con mi amigo Habacuc, de tomar un personaje conocido culturalmente y adjuntarlo al alias o nombre artístico, en su caso, sería Habacuc Baku, por un personaje de animé y yo, pues Berantino, por lo antes mencionado, allá por 2017.

Para mí, Berantino es alguien que disfruta de anécdotas tontas y momentos divertidos. Si se trata de mi personalidad, Berantino es el alegre freak, a diferencia del Beraka a secas, que más que nada, es quien tiene la actitud rapera característica. Berantino es un tipo relajado, alegre, pero al mismo tiempo, “clase alta”. Será entretenido desglosar sus características a medida que lo vaya desarrollando.

Y así, con todo esto, llegamos a febrero, tenemos el tema concluido y revisado, con algunas referencias directas de personas específicas que lo han escuchado y lo han disfrutado, destacando la calidez del tema, lo diferente y moderno y lo bien que suena el sample salsero.

Lo mejor de todo, es que si bien queda un tiempo para publicarlo y así todos puedan oírlo, la espera valdrá la pena, porque será el primer tema que lance acompañado de un vídeo clip.

Este clip seguirá la misma idea de entrecruzar Temuco y New York, ahora, de forma visual. Y espero que sea un gran complemento para el tema en general.

Se viene Cremita Neoyorquina.

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Lisztomanía

Hace tiempo que no venía a mi memoria aquella palabra: Lisztomanía.

Generalmente, es más sencillo recordar melomanía, definida como la afición por la música en general, en cambio, lisztomanía es la necesidad de escuchar música todo el tiempo, tal como indica el post de Diccionario VIP en Instagram.

Hay que agregar ciertamente, que en su origen, se refería al frenesí de los seguidores dirigido hacia Franz Liszt durante sus actuaciones, nada más alejado de un rockstar actual.

Lisztomanía y melomanía, ambos me identifican al cien por ciento y creo que en la música he encontrado una compañía, influencia y contentamiento enormes a través de los años.

Amando el hip-hop y regaloneando con tantos estilos musicales y rítmicos que al final, me cuesta enfocarme o dedicarme a escuchar sólo un ritmo o álbum durante el día.

Antes, era súper fan de oír artistas y sus discografías, es decir, escuchar álbumes completos, aún sigue siendo mi preferencia, ya que considero que es cómo debe consumirse la creación de un artista musical: un álbum siempre tendrá un trasfondo, una historia que el artista quiere expresar, de principio a final y que merece ser escuchada, percibida y entendida de aquella forma, ejemplos, varios se manifiestan en mi mente: Pink Floyd con The Dark Side of the Moon y Wish You Were Here, Tame Impala con Currents o The Slow Rush, Rosalía con El Mal Querer o The Weeknd con After Hours o Dawn FM.

En el presente, he caído en el vicio de las playlists, la verdad, gracias a Spotify y su bien ajustado algoritmo (a diferencia de YouTube, que no sabe qué recomendarme, jajaja) y si bien, es una forma de consumir música quizás no tan recomendable (comparándola con lo que escribo sobre álbumes) es una buena oportunidad de conocer y ampliar el espectro musical, ya que no se trata de seguir la playlist de un artista específico per se, oyendo sólo sus temas, sino, como Spotify te presenta listados en base a ritmos, emociones o estilos variados, uno puede encontrarse con viejos conocidos, así como con nuevos exponentes y nuevos sonidos que realzan la experiencia de escucha y te permiten conocer a artistas, que a veces, te suenan a alguien cercano pero no al mismo tiempo y tienen algún detalle, sea estilístico, vocal o de feeling que hace que puedas engancharte a él y seguirlo o guardarlo en tus favoritos.

Por eso, también mi motivación a armar algunos listados (ya se viene el segundo para La Vida en Beats) y seguir y escuchar otros que me han recomendado.

Y bien, para no alargar más esta breve entrada, que es sobretodo una opinión puntual, no podía quedarme sin cerrarla compartiendo a los franceses de Phoenix con su tema Lisztomanía, del álbum Wolfgang Amadeus Phoenix de 2009.

Nota aparte: actualicé unos detalles de funcionamiento del blog y ahora está disponible desde el menú principal, un buscador, para que puedas encontrar palabras o artículos de una forma más sencilla.

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Álbum

Hamilton, an American musical

No soy de musicales, es el estilo cinematográfico o de show que menos me atrae, pero debo sacarme el sombrero ante Hamilton, musical creado por Lin-Manuel Miranda.

Si bien, el musical ya tiene sus años es de 2015, su puesta en escena en Broadway y el filme que se hizo de aquella presentación se publicó en Disney+ en 2020, permite que la propuesta mantenga actualidad, convirtiéndose en un suceso y en un clásico instantáneo, que sin lugar a dudas, prevalecerá en el tiempo.

La fluidez, la energía, la emotividad y entrega de cada personaje, de los detalles históricos reales pertinentes a la fundación de los Estados Unidos y cómo es adaptada y contada lo hacen una obra genial, muy redonda.

Mi amor por el hip-hop se satisface al escuchar rimas inteligentes y muy, pero muy bien escritas. No es fácil contar una historia en una canción de tres minutos, y mucho menos aún, hacerlo durante dos horas y cuarenta minutos (o mejor dicho, 46 canciones), con todas las aristas y detalles que se hacen presentes en la biografía de Alexander Hamilton y la historia de Estados Unidos.

Es que lo que hizo Lin-Manuel Miranda es una obra fantástica. Nutrida de fórmulas raperas precisas, bien escritas y con barras y significados bien indicados. Los juegos verbales propios del rap hacen eco en cada track y permiten apreciar y comprender, de una nueva forma, parte de la historia fundacional de Estados Unidos.

Esa historia, recuerdo fue mi primer trabajo de escuela en el que en vez de ser escrito a mano, fue escrito en computador, allá por 1994-95. El borrador manuscrito era largo y muy completo y verlo mecanografiado posteriormente en píxeles, fue algo impresionante, para un niño de 9-10 años, en pleno comienzo del mainstream de la computación hogareña realmente accesible.

Como mencioné, no es fácil escribir rap, doy fe de esto al estar trabajando en mis propias canciones, pero hacerlo en base a la biografía de un personaje tan importante para la historia de un país, contemplando sus contrastes, aciertos, errores y temores, en un formato teatral y musical, que de por sí, te exige una clara pronunciación y proyección, lograr cautivar a una audiencia que a la vez debe ser capaz de comprender cada diálogo, canción y soliloquio de forma de entender la historia presentada, es ciertamente una empresa de mayor envergadura, pero que Lin-Manuel Miranda ha sabido escribir y presentar con creces.

Agrupar en un musical, formato bastante específico, una biografía que abraza al mismo tiempo a gran parte de la historia fundacional de un país como es Estados Unidos y lograr contar los matices de la vida de uno de sus padres fundadores, utilizando el rap como herramienta lírica, es una odisea compleja, pero la cual ha sabido escribir, presentar y ejecutar de manera perfecta Lin-Manuel Miranda con Hamilton, un musical americano.

Adoro cada juego lírico, las fórmulas raperas antes mencionadas, los estilos musicales y hasta letras y artistas directamente referenciados, a modo de homenaje, empleado inteligentemente para contar la historia de los inicios de los Estados Unidos, a través de una de las últimas creaciones estilísticas musicales (y culturales) del país federado.

Escuchar el álbum en Spotify, es ciertamente sólo una parte de la experiencia que entrega Hamilton. Ya que es necesario consumirlo en su totalidad: observando el musical teatral. Es en el escenario donde se obtiene el cien por ciento de la propuesta de Hamilton y donde, notoriamente, se puede apreciar la complejidad de la obra escrita por el puertorriqueño.

Sin lugar a dudas, forma un precedente renovado para los musicales, mezclando un estilo que a pesar de su capacidad lírica es poco utilizado en Broadway. Y también marca una vara alta y nueva como herramienta educativa. Es claro que hay espacio en la obra para libertades creativas, propias de una adaptación de tal calibre, pero establece un claro nivel para revisar con niños y adolescentes y así puedan entender un suceso histórico y parte de la biografía de un padre fundador de una forma histriónica, divertida y que invita a la atención, para no perderse cada detalle contado.

A nivel productivo, Hamilton cuenta con un completo grupo de artistas consagrados y conocidos, tanto del ámbito musical como actoral, partiendo por el mismo Lin-Manuel, quien escribe, protagoniza y produce el musical y cuenta con el apoyo de artistas como Leslie Odom Jr. y su hermosa calidad vocal, como con la divertida personalidad de Daveed Diggs en su papel dual como el Marqués de LaFayette y Thomas Jefferson, Renée Elise Goldsberry, quien protagoniza una de las canciones y momentos más densos, líricamente hablando, del musical. Jonathan Groff, haciendo alarde de su potencial, como un divertido Rey George III y el magnífico Christopher Jackson como el primordial George Washington.

Las referencias musicales de la obra apuntan al rap de la época dorada del hip-hop, a artistas como The Notorious B.I.G., DMX, LL Cool J, Mobb Depp, Snoop Dogg, Alicia Keys, Busta Rhymes, Beyoncé, Cypress Hill, Mary J. Blige, Grandmaster Flash, entre otros varios. Y cuenta con el apoyo en producción de grandes como Black Thought y Questlove, MC y baterista, respectivamente, de The Roots, banda que sabe de lo que se trata conjugar hip-hop con instrumentación real, en una propuesta diferente al rap convencional.

Sin lugar a dudas, una obra maestra en muchos sentidos, que merece ser disfrutada y analizada muchas veces, sea por expertos en historia, educación, música o simplemente, por personas que queremos escuchar algo diferente, en un estilo o formato al que no estamos acostumbrados o no somos afines. Hamilton cumple con creces, llenando tu cabeza de rimas inteligentes, una historia escrita de forma maravillosa y una puesta en escena prácticamente perfecta, que permite que sea disfrutada por grandes y chicos.

Hamilton está disponible como álbum en Spotify y como musical en vídeo en la plataforma Disney+.