Categorías
Artista Concierto Opinion

Kings of Convenience en Santiago (25/11/2022)

Es la primera vez que hablo sobre un concierto, so just bear with me por cualquier detalle, ya que como sabes, este es un miniblog personal 🙂

¡Llegó el tan esperado día! Viernes 25 de noviembre de 2022, salí de Temuco hacia Santiago en un vuelo normal, con poca batería en mis audífonos, pero lo suficiente para la hora que duraba el vuelo.

Llegué a un caluroso Santiago, pero gracias al calentamiento global (how dare you? diría Greta Thunberg), en Temuco estaba prácticamente igual. Santiago me recibió tranquilo, me detuve en Santa Lucía para juntarme con un capo, Cristóbal o mejor dicho, “El Tuto”, amigo virtual que se convirtió en real en aquel instante. Disfrutamos de un almuerzo reparador y sabroso, a la vez de una extensa conversación muy variada y a veces, bizarra, lo cual, es genial.

El metro nos llevó hasta Las Condes, donde coincidentemente, ambos debíamos llegar, así que mejor aún, disfrutar de una cálida y loca conversación con un amigo con el que tienes interesantes cosas en común es siempre gratificante. Así que, Cristóbal: ¡un abrazo, amigo! Ciertamente habrán muchas más instancias y anécdotas que compartir, sea en Santiago o en Temuco.

Hasta que llegó la BFF (es gracioso que ahora con sólo decir eso, es pensar en mi bebito fiu-fiu, pero ok…), Laura, quien me introdujo a los Kings of Convenience, allá por 2007, y aquel viernes 25 “cerraríamos” el círculo y por fin, poder verlos y escucharlos en vivo, no más MP3s de dudosa calidad o vídeos de YouTube de presentaciones en otras partes del mundo y así al fin sería una experiencia en vivo real que pudiésemos compartir.

Un descanso breve, actualización del día y nos encaminamos hacia el concierto. El clima no podía ser mejor, una cálida tarde nos acompañaba hacia el Teatro Caupolicán, muy ocupado estos días, con eventos musicales variados (es genial cómo se ha ido reactivando todo el ámbito musical en vivo, luego de la pandemia). Entramos sin dificultad y fue agradable estar en cancha, en un ambiente muy relajado, muy como de pub o tocata. Hasta con cerveza, aunque mala… (mal ahí, Patagonia, jajaja) quizás, podríamos haber quedado más cercanos al escenario, pero contamos con una ubicación cómoda, sin tantas personas alrededor, eso permitía libertad de acción, no pressure.

Me agradó mucho que aquel ambiente distendido y relajado también se notase en el escenario, con una ornamentación mínima, basada en plantas y también, notable en los artistas que se presentaron en esta oportunidad: Niña Tormenta y Diego Lorenzini, ambos para mí, conocidos sólo de nombre, pero agradecido de escucharles y conocerles, ya que les seguí en Spotify de inmediato. Detalle lindo: fueron presentados por el mismo Erlend Øye, quien fue recibido con una alegre ovación.

Antes de ellos, fuimos recibidos por unos mixes de música funk, al principio, no presté mucha atención, ya que estaba “interiorizándome” con el lugar. Posteriormente, pude dedicarle oído correctamente y validar de que eran unas buenas mezclas de aquel sabroso estilo musical.

El set de Niña Tormenta y Diego fue muy bueno, ambos tocaron sus canciones individuales en conjunto y fue un acierto de escuchar buenas melodías, bien complementadas en la capacidad musical de ambos, tal y como si fueran un dúo consagrado, mas que de artistas acompañándose, me agradó mucho la simpleza de tocar sus canciones con ukeleles, simpleza que no significa facilidad, eso está muy claro.

Es bonito disfrutar de artistas que se relajan y alegran de estar compartiendo su música y su arte, interactuando con el público, lanzando varias bromas inocentes y sencillas, que siempre son bien recibidas y que permiten y facilitan aquel ambiente relajado y cercano. También, las personalidades de ambos son especiales en el escenario, y escucharles al final de su presentación, que dejaban su ubicación como artistas para seguir disfrutando del show como fans de Kings of Convenience, fue algo muy destacable.

A continuación, volvió el DJ, que realizó varias mezclas interesantes (destaco las del final) pero que a pesar de su buena selección rítmica, le pasó la cuenta un poco, ya que todos deseábamos ver a Erlend y Eirik prontamente.

Un dúo que se conoce al revés y al derecho, que dominan su arte y su instrumentación, en una velada que hizo emocionar, reír, bailar y disfrutar de melodías sencillas y unas voces que acompañan canciones bien hechas, dispuestos a compartir su talento con parte del sur del mundo: Kings of Convenience. Excelente concierto, mas aún con excelente compañía.

Hasta que aparecieron. Simples y sencillos como siempre, los reyes de la conveniencia. Personalmente, fue una grata impresión, ya que llegaron los chispazos mentales de aquellos vídeos en YouTube mencionados anteriormente y del buen ánimo que se transmitía en aquellas grabaciones de 480 píxeles de resolución. Y ya no era un vídeo, sino ellos, en vivo y en directo.

Un setlist preciso, bonito, que apuntó a todos sus álbumes, a excepción del inicial Quiet is the new loud, y con mayor presencia de Peace or love, más que mal, era una fecha del tour correspondiente. El setlist de aquella noche fue el siguiente:

  1. Comb My Hair
  2. Rocky Trail
  3. Cayman Islands
  4. Angel
  5. Killers
  6. Love Is a Lonely Thing
  7. Catholic Country
  8. Know How
  9. Mrs. Cold
  10. Misread
  11. Fever
  12. Boat Behind
  13. Rule My World
  14. I’d Rather Dance With You
  15. 24-25
  16. Nueva canción instrumental

Como podrás notar, fue sencillo y muy bien alineado con la onda que transmiten Eirik y Erlend, al bromear entre ellos, con el público, contar anécdotas y tener pequeños momentos mágicos al interactuar con nosotros, los oyentes.

Dentro de las anécdotas, destacable aquella relacionada con el tema Angel, que fue compuesta inicialmente por el dúo aquí en Chile, en su gira durante 2016. También, la referencia y gratitud de Erlend hacia Pedro Carmona, indicado como su mentor por el noruego. Bonito detalle.

El feeling era como una sesión musical de grandes éxitos, algo como reproducir la lista “This is” de algún artista en Spotify y encontrarte con viejos conocidos y nuevas gemas, con la diferencia de que era en vivo, en un ambiente amigable y cercano.

Para mí fue muy especial y emotivo escuchar los primeros acordes de Cayman Islands, pero sobretodo, de Know How. Le tengo cariño a ese tema, la presentación fue pulcra y excelente, es que es inevitable no hacer hincapié en la maestría de Kings of Convenience como artistas musicales, el manejo de sus guitarras, la sonoridad y sobretodo, su nivel vocal. Suenan tal y como suenan en sus álbumes, obviamente, también es un acierto y felicitación a su sonidista, que sin duda, era quién nos permitía disfrutar de aquel precioso sonido.

No es fácil en absoluto sonar bien en vivo, ni menos aún, compararlo con el nivel de un álbum o fonograma. Pero Kings of Convenience lo logran. Lo sé, sé que se trata de una propuesta más sencilla, principalmente voces y guitarras, acompañados brevemente de bajo eléctrico y batería (más un pequeño teclado tipo sintetizador), pero créeme, de verdad sonaron muy bien.

Aquella compañía en batería y bajo fue a partir de la canción Fever, y contó con el apoyo de Jorge Aguilar en la batería y Francisco Rojas en el bajo, ambos mexicanos y cercanos al dúo.

Es bonito compartir momentos musicales así, dejarte llevar por aquellas canciones que te van acompañando en la vida, en diferentes momentos, etapas y lugares, atravesando diferentes emociones y compartiéndolas con diversas personas y aquella noche, fue con Laura, finalmente. Son quince años de amistad, de conversaciones, de mails y reuniones a veces mínimas, a veces extensas, de chats y ¿por qué no? de memes. Hemos desarrollado una amistad en las buenas y en las malas. Y también, en lo musical, compartiendo extrañezas y descubrimientos que cada uno va haciendo en su día a día. Definitivamente fue como un broche de oro disfrutar a los Kings aquel viernes.

Todos en el Teatro Caupolicán nos dejamos cautivar por las notas y melodías de Rocky Trail, de Love is a lonely thing, Misread (ay, es que Riot on an empty street es un álbum demasiado bueno), de Mrs. Cold, la fiebre que nos contagió Erlend con Fever y los buenos ritmos que va creando y dejando con Boat behind, así como con el final, que era obvio: I’d rather dance with you. Todos los que estábamos ahí disfrutamos como fans aquella canción, es que ¿quién que no la haya escuchado no ha podido dejarse llevar por el ritmo y la letra, bailando tontamente tal cual lo hacía Erlend Øye en el escenario? y éramos muchos bailando tontamente, aunque claro, muchos lo hacen bien, no como uno, que es un simple cabeceador, un discípulo de Ronny Dance.

El encore siguiente incluyó la canción 24-25, que nos calmó a todos y a la vez, iluminó el Teatro Caupolicán con cientos de luces blancas —teléfonos emulando a los encendedores de antaño— que permitió una bonita postal antes de concluir ya finalmente, con una nueva canción, según declaraba Eirik, inédita e instrumental, la que nos liberó nuevamente y nos puso a todos a bailar al son de un ritmo instrumental suave y entretenido.

Y luego de una muy merecida ronda de vitoreos y aplausos por centenares, vino el acompañamiento musical final, con aquel DJ pinchando discos de funk, con una excelente selección que mantuvo el ambiente de goce y disfrute. Es que no te puedes resistir al funk, el funk tiene magia, tiene power y es inevitable no rendirse al groove y dejarse llevar rítmicamente, de hecho, así fue.

Finalmente, misión cumplida. Kings of Convenience en vivo, en Santiago, checked. Disfrutado con creces, con mucha alegría y emoción.

No me quepa duda de que Eirik y Erlend volverán, ya son de casa, tal como Mike Patton. Y los nexos que ellos poseen acá en Chile, también los invitará a seguir volando hasta estas sureñas tierras, que me imagino, deben tener algunos puntos en común con su hogareño Bergen en Noruega, y es bonito pensar que ellos saben que acá siempre los esperará un público que los conoce y quiere por su calidez humana y musical.

Nosotros volvimos a casa, sabiendo que era un pequeño logro en nuestra amistad y esperando poder repetirlo nuevamente a futuro.

Gracias, Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe.

Gracias, Kings of Convenience.

Gracias, Lau.

Categorías
Artista Opinion

Kings of Convenience

Esta es una nota más bien corta, pero que deseo compartir.

Kings of Convenience. Sé que hablé sobre Erlend Øye hace no mucho, y todo lo que disfruto de su música, en aquel artículo mencioné a Kings of Convenience, su dúo junto a Eirik Gamblek Bøe, tal como indiqué:

«…dúo noruego de folk-pop e indie-folk, con bonitos toques de bossa-nova, soft rock y una onda guitarrera y calmada que recuerda a Simon & Garfunkel, pero sin los problemas de personalidad entre ambos».

La verdad, nunca pensé que me encontraría disfrutando de aquellos ritmo –oh sí, aquel joven que pasaba tardes escuchando y haciendo rap hardcore también había aprendido a oír otros estilos diferentes– pero ha sido un descubrimiento genial.

Me declaro fan de su álbum Riot on an empty street. Es el que más disfruto y escucho, también incluyo al álbum Versus, que es un compilado de remixes de canciones de su primer álbum y que tiene unos toques de electrónica bien elegantes y bastante complementarios para el ritmo que manejan Erlend y Eirik.

Su último álbum, Peace or Love, publicado en 2021, luego de un extenso hiato (Declaration of Dependence es de 2009), es igualmente un álbum exquisito, que trae los acordes y melodías típicas, cercanas e intimistas de Kings of Convenience a los tiempos modernos.

Aquella producción les presenta ser como el vino. La madurez le sienta bien a la seriedad de Kings of Convenience y aquel tiempo de lejanía entre álbumes también hace notar una añoranza, una agradable gratitud de poder crear una nueva producción y compartirla con el mundo.

Mundo el cual esperaba con ganas nuevos temas y que se mantuvo latente y constante en el apoyo al dúo, gracias a los demás proyectos musicales, la gratitud es gigante para con Erlend Øye por su insaciable inquietud musical, al retomar el proyecto de The Whitest Boy Alive y traer su música solista junto a La Comitiva, también, agradezco la cercanía que posee Erlend y Eirik para con Chile, al venir seguido a presentarse por estos lados del mundo y formar lazos de amistad con artistas locales. De hecho, es conocida una anécdota que prácticamente une a Erlend con Chile, desde hace muchos años, pero es historia para otra publicación.


Volviendo a Riot on an empty street, estos días resuena en mi playlist, gracias a la gran bendición (en serio lo es) de finalmente, tener la oportunidad de ver al dúo en vivo, este viernes 25 de noviembre en Santiago, junto a Laura, quien me introdujo a este par de amigos noruegos y a quien le agradezco en demasía tantas curiosidades musicales. Sin lugar a dudas, compartir este concierto con ella, será espectacular.

Creo que volveré a editar esta publicación al regresar del concierto o bien, añadiré una nueva nota al respecto.

Es que es algo que me tiene contento. Poder disfrutar de canciones como I’d rather dance with you, Stay out of trouble, Know How, Rule my World, Boat Behind, Failure, Toxic Girl o de Rocky Trail, Fever o cualquier otra, es un pequeño gran sueño cumplido (la verdad, por cumplir, a medida que escribo esto), que no dudo disfrutaré en demasía.

Lo sé, debería hablar más sobre el dúo en sí, es la idea de este blog, pero no quería dejar de compartir esta alegría que está pronta a disfrutarse en vivo.

Les contaré cómo me fue al regresar. Por ahora, les dejo más que recomendados a Kings of Convenience, vayan a su plataforma musical favorita y dénle play. Lo disfrutarán.

PD: esta es una publicación algo «fanboy», pero me alegra 😀

Categorías
Álbum

The College Dropout

Hablar de Kanye West, es hablar de un tema controversial y complejo. Pero es necesario separar al artista de su obra, en esta ocasión.

Su primer álbum, “The College Dropout”, del 2004, ha vuelto a resonar últimamente en mi playlist, ya que es innegable la calidad y propuesta establecida en este álbum.

Kanye tiene toda una trayectoria dentro del hip hop, es uno de los grandes productores y beatmakers de los últimos veinte y tantos años, iniciando a mediados de los noventa, logró reconocimiento gracias a su característica forma de producir instrumentales, tomando samples de soul y de R&B y los adapta para sonar como ardilla de caricaturas, modificando tono y velocidad, el conocido como “chipmunk soul”.

Su carrera como productor tiene destacadas participaciones con Ludacris, Janet Jackson, Alicia Keys (hace un par de años solamente descubrí que había producido la canción You Don’t Know My Name) y sobretodo, con Jay-Z, notablemente en el álbum The Blueprint, que es uno de los mejores álbumes de todos los tiempos.

Pero a pesar de todo aquel reconocimiento, de toda la fama como productor, beatmaker y compositor para otros artistas, West tenía el ánimo de demostrar su valía como rapero y anhelaba poder desarrollar una carrera dentro del hip hop ya no sólo como productor.

El inicio de una carrera musical especial, de calidad y con un contenido inteligente y diferente, a la vez, el inicio de una megalomanía y de un hombre atribulado por sus demonios.
Un sincero momento para declarar su espacio en el mundo. Esto es The College Dropout de Kanye West.

El camino no fue sencillo, en 2002 Kanye sufrió un accidente vehicular al quedarse dormido al volante y esto casi le cobró la vida. Estuvo hospitalizado por meses, con un arnés metálico en su boca, debido a una triple fractura en su mandíbula, que lo obligó a mantener silencio durante algunas semanas. Esta experiencia fue su principal fuente de inspiración y ánimo para su carrera artística individual. Estando con aquel arnés, a dos semanas de tenerlo puesto, grabó una canción, Through The Wire (“A través de los cables”), que relata su experiencia a raíz del accidente. La demo o versión inicial de este tema, cantado en aquel período de convalecencia, mostró el real deseo de West de crear algo propio, próximamente, re-editaría la canción para el álbum.

“The College Dropout” muestra la particular forma productiva de West, sus selectos sampleos de canciones soul y los acompañamientos de otros artistas invitados, como el mismo Jay-Z. Mos Def (actual Yasiin Bey) , Talib Kweli, Common, Jamie Foxx o Syleena Johnson, por mencionar algunos, así también, como coros vocales, dando un toque gospel en algunas canciones.

Líricamente, muchas referencias y críticas al sistema educacional, irónicamente, la apariencia de Kanye en este período, era andar con mochila a todas partes, literalmente, como si hubiese abandonado la escuela.

También hay deseos y anhelos personales, añoranzas y experiencias que se van desglosando en algunos tracks. Manifiesta igualmente un profundo sentido familiar, al referenciar a su madre (Donda West) y a otros integrantes. Una particular forma de ver la vida y a otros pares, resultando en un artista diferente, que a pesar de llevar tiempo tras las bambalinas del hip hop, no suena parecido a otros compañeros de rimas de su generación.

Innegable fue el hype y todas las opiniones manifestadas luego del lanzamiento del single Jesus Walks. Es que la fe y la espiritualidad siempre han sido un tema para West. Un tema aparte, quizás. Pero no puede negarse la transparencia con la que habla de hipocresía respecto a los medios al tratar a Dios. Sin caer en la categoría de rap cristiano, en aquel tiempo también fue un llamado para los vinculados a aquel estilo a repensar sus propuestas y acercar la fe a la realidad. Al menos, es algo que personalmente noté e hizo eco en mi forma de ver las rimas cristianas “de la iglesia hacia afuera”, con énfasis en la última parte.

El álbum es variopinto en estilos, anécdotas, melodías y colaboraciones y da todo lo necesario por parte de West para decir «tengo un lugar en el mundo del rap», objetivo que logró con creces y le dió la oportunidad de desarrollar una carrera musical íntegra, con su producción, con su composición, con su rap, con sus ideas de diseño e influencias en tantos aspectos diferentes. También, es un álbum en el que puede notarse indicios por los cuales lamentablemente ahora es famoso: escándalos, bipolaridad, pensamientos confusos y opiniones nefastas, cosa que iría en crecimiento a medida que el mundo se rendía a los pies de Kanye West, hasta el punto de proclamarse “Yeesus”, pero esto es otra historia.

En lo personal, aparte de Jesus Walks, disfruto mucho los temas Spaceship, The New Workout Plan (aquel cambio de ritmo a algo más bailable o electrónico sencillo es genial), Slow Jamz, junto a Twista y el siempre cool Jamie Foxx, Two Words, por su uso inteligente en las rimas escritas y cantadas y Through The Wire.

Un producto que siendo crítica de escuela, sin lugar a dudas, formó una propia. Una en la que se cruzan nuevas formas de producción de rap, sin miedo a la expresión y exposición.

Ojalá podamos volver a ver a un Kanye West cuerdo, centrado, superando sus temores y que sus oraciones a Dios lo acerquen a la paz interior.

Categorías
Artista

The Spaceape

Luego de un receso durante el cual pude viajar a New York, pasar por un resfriado y actualizar este miniblog, vuelven los artículos que le dan vida a este espacio.

Hablar de The Spaceape es hablar de un artista bastante underground, pero conocido dentro de un grupo específico de artistas y estilos, sobretodo ingleses. También es hablar de tribulaciones, de búsqueda de sanidad, de la vida con una enfermedad mortal y del enojo y la complacencia para con un mundo, tanto personal como total, en el que diferentes áreas de la existencia caen en duda, intentando la coexistencia con la normalidad y el presente.

Stephen Gordon fue el hombre detrás del seudónimo The Spaceape. Fue un poeta, vocalista y MC británico, conocido más que nada, por su dúo junto a Kode9, fundador de la discográfica Hyperdub (que engloba a Burial, Laurel Halo y otros artistas) simplemente como Kode9 & The Spaceape. Como dúo produjeron dos álbumes y un EP, entre 2006 y 2014, así también, colaboró con otros artistas, como Burial, en su álbum homónimo, entre otros. Parte de los inicios mismos de Hyperdub se entrelazan con los de The Spaceape, ya que fue el primer artista en lanzar un single a nombre de la discográfica.

Su estilo vocal podría resumirse como tranquilo, profundo y meditativo. Más que armonizar, The Spaceape empleaba mayoritariamente la palabra hablada –spoken word– para crear relatos y melodías que potenciaron y otorgaron un estilo característicos al incipiente dubstep, muy alejado de los excesivos efectos y sonidos graves que caracterizaron al estilo cuando este se hizo mainstream.

El dubstep inicial tenía un estilo más profundo y las letras, gracias a artistas como The Spaceape, tocaban temas más introvertidos, por así decir, que el posterior estilo conocido.

Este estilo vocal de Stephen quedaba muy bien con la producción que Kode9 creaba. Ambientes sonoros oscuros y una mezcla de estilos bastante peculiar. La magia del dueto formado por ambos claramente era obra de Stephen Gordon y su particular voz.

El miedo a la muerte es el catalizador de Xorcism, la obra final de The Spaceape, donde vemos a un artista atribulado, enfrentando y abrazando su destino, el cual deja en manifiesto la futilidad de la propia existencia y los sentimientos y anhelos que se entrecruzan en la mente de un músico y poeta que se enfrenta a su propia muerte.

Menciono al inicio sobre tribulaciones y la coexistencia entre la oscuridad personal y la vida normal, es que Stephen pasó cinco años luchando con un extraño cáncer: neurolinfomatosis, con el cual convivió y convirtió en fuente de inspiración para trabajar junto a Kode9 en Black Sun, segundo álbum del dúo y producción en la que podemos oír cómo Stephen empieza su convivencia con este raro cáncer. Y posteriormente, éstas mismas experiencias le permiten crear un EP solista, llamado Xorcism, en el cual expone y transparenta sus sentimientos, sus dudas, sus temores y también, es una suerte de desahogo en la cual manifiesta su deseo de vivir pero también, de coexistir con aquella enfermedad, al punto que Xorcism es un trabajo que lo prepara para su muerte, una suerte de testamento musical y sonoro.

Este EP es una extrañeza, tal como lo fue su enfermedad, ya que no continúa su estilo característico musical desarrollado con Kode9 o sus anteriores singles lanzados en solitario, sino que este breve álbum abraza sonoridades influenciadas por la música y espiritualidad haitianas.

La sensación de Xorcism es cruda, caótica, percusiva e hipnótica. Spaceape se desenvuelve fluida y lúcidamente mientras nos guía a través de siete cortos capítulos. Siete canciones que están por debajo de los 3 minutos y tienen lo necesario para exponer todo por lo que Stephen va pasando en su mente y su vida.

Sus letras tratan desde tratar de argumentar con Dios por su existencia, a medida que la muerte cada vez le acecha más, como también de cómo es el recorrido de un hombre en búsqueda de sanidad espiritual o cómo conllevar la experimentación medicinal y el tratamiento doloroso por el cual debe pasar, para finalmente, manifestarse contra la complacencia del hombre en un mundo que habitamos tan brevemente.

Toda esta temática, acompañada de un fuerte y notable fondo sonoro tribal, vudú, haitiano, permite comprender parte de lo vivido por The Spaceape en su proceso de enfermedad, aceptación y futuro relativo, que sin lugar a dudas, lleva a pensar sobre la propia existencia y el cómo nos relacionamos con la muerte si lo consideramos más allá de algún fugaz memento mori.

The Spaceape fallece finalmente debido a neurolinfomatosis el 2 de octubre de 2014. Dejando atrás a su esposa Luciana, su hija Cleo, y a su segunda familia en Hyperdub. Como artista, deja un legado musical diferenciador, extraño, sombrío y al mismo tiempo, encantador y sincero.

Lamentablemente, este EP es difícil encontrarlo, ya que fue publicado como descarga gratuita en el portal de The Spaceape y de Hyperdub en 2012 y posteriormente, con su deceso y el vencimiento de los servidores web, resultó en un álbum atrapado en el limbo de la internet.

Pero podemos encontrar parte de su visión en el EP Killing Season, junto a Kode9, publicado en 2014 y también, disfrutar de los álbumes Memories of the Future, de 2006 y Black Sun, de 2011, junto con un montón de singles y colaboraciones que mayoritariamente están bajo el alero de Hyperdub.

Categorías
Blog

¡Regresamos!

Pues tal como lees, regresamos. La verdad, no es que este miniblog haya muerto o caído en otro intento de crear algo que termina siendo efímero. Sino, que sucedieron cosas durante septiembre, por las cuales opté por dejar de publicar contenido en La Vida en Beats durante aquel mes.

Y octubre no empezó muy diferente, igual sin subir contenido, pero aproveché de «ordenar la casa», de dar una nueva cara y sobretodo, nuevo hogar a este miniblog.

Ahora, La Vida en Beats es independiente, con dominio propio y funcionando gracias a WordPress, en lavidaenbeats.cl. Con una configuración muy sencilla, que permite mantener la onda del miniblog, al mismo tiempo que también otorga mejores opciones para trabajar con imágenes, vídeos y otros detalles que con el tiempo se podrán ir notando.

También, inauguro un nuevo apartado: Playlists. Curadas y preparadas por La Vida en Beats para compartir con ustedes un poco de los sonidos, notas y melodías de las que he escrito, junto con otras que forman parte de mi día a día y alguna que otra curiosidad que pueda resultar de las recomendaciones que recibo de amigos, familiares, colegas y quien desee aportar con un grano de arena a este pequeño blog.

La idea de La Vida en Beats es hablar sobre la música que me acompaña siempre, en base a gustos personales y recomendaciones.

Lo que alguna vez escuché y disfruté, ahora lo comparto contigo y te cuento algunas de mis experiencias y opiniones al respecto.

Tal como la frase del gran Victor Hugo que está en la página de inicio:

«La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio.»

Este “experimento” está formando raíces. Y espero sobre todas las cosas, que te agrade y te permita contemplar la música de otra forma, aunque sea a partir de una sincera opinión.

Las gracias de antemano a quienes me han acompañado y leído los artículos publicados hasta ahora: ¡muchas gracias!.

Categorías
Artista

Joey Valence & Brae

¿Quiénes son Joey Valence y Brae? pues, para ser sincero, también estoy contestando esa pregunta a medida que les estoy escribiendo éstas líneas.

Puedo decir que Joey es un chico que junto con uno de sus amigos, Braedan, ambos de 22 años, que empezaron como muchos a hacer vídeos en TikTok, logrando ser virales, gracias a los experimentos que estaban realizando en tono diversión y música.

Siendo chicos modernos, podríamos decir, generación Z, manifiestan abiertamente un fanatismo por los Beastie Boys y ese afán los motivó a crear algunas letras, quizá estúpidas, con el simple deseo de divertirse, con ritmos similares a los de los Beasties, lanzando ‘Crank it up’ en 2021, que realmente explotó en TikTok en aquel año.

Eso me ha llamado mucho la atención, de una forma súper favorable. De hecho, para mí es muy nuevo. Recién hace una semana aproximadamente, antes de escribir esta entrada, salió en una de las tantas listas que sigo en Spotify su canción ‘Punk Tactics’, que como dicen en España, me dejó flipando.

¿Haz tenido ganas de ser, junto con amigo, como Bill & Ted, tener una banda musical y viajar a través del tiempo? pues eso es Joey Valence & Brae en pleno 2022. Rap actual con influencia bestial de hace 30 años.

No esperaba escuchar un ritmo noventero, netamente Beastie Boys, en un par de artistas modernos y que rinda homenaje de forma tan buena. La producción de Punk Tactics es sencilla y bien hecha, un tema breve y las rimas están bien estructuradas, el flow de Joey es muy similar al de los momentos más locos de Ad-Rock, allá por la época del Check Your Head. Y su acompañante, Brae, hace del dúo que a la hora de rimar, sea fluido, entretenido y llamativo, con muchos guiños Beasties.

He notado, a medida que investigo, que varios tacharon a este dúo de ser una mala copia, un clon bastardo de los Beastie Boys, tal como si fueran la versión A Cuenta del trío neoyorquino.

Pero, hasta el momento, discrepo. Creo que la apuesta es bastante poderosa y sobretodo, si Joey y Brae la disfrutan y pueden hacer música juntos y rendir homenaje a los grupos que te gustan y/o influencian.

Es lo que ha pasado conmigo, durante este año de ir creando y grabando nuevas canciones junto con DJ SDC, parte de mi estilo es derivado de los Beastie Boys y también son mi grupo de rap favorito, por ende, el respeto e inspiración de su música, que me permite conocer y apreciar el juego del rap.

Joey Valence & Brae ha lanzado este año un EP de seis canciones, ‘The Underground Sound’, que están llenas de esta influencia, en los beats, en las letras, en el flow, en los guiños y también, en la actitud. Algo que se agradece mucho, cuando actualmente el hip-hop está lleno de exponentes que tienen las mismas cadencias para hacer rap, letras simplistas y flows poco interesantes o más que nada, repetitivos, que aparezca un par de jóvenes en pleno 2022 con un ritmo sacado directamente de 1992 es un revival refrescante.

Enhorabuena por Joey Valence & Brae y bacán por el algoritmo de Spotify, que otorgó una buena recomendación, que quedó en mis favoritos de inmediato.

Categorías
Álbum

Awaken, My Love!

Hoy es la primera vez que me desvío de hablar específicamente de un artista y su discografía y/o significancia e importancia para mi y voy a contarles sobre un álbum específico.

El álbum del que quiero hablar es Awaken, My Love!, lanzado a finales de 2016 y que fue una verdadera sorpresa para la industria musical. Su creador: Donald Glover, conocido musicalmente como Childish Gambino.

Gambino es conocido tanto por su trabajo musical como también, por su trabajo actoral, siendo actor y creador de la serie Atlanta, que es muy recomendable. Su talento musical lo hizo conocido a través del rap, siendo uno de los varios exponentes de una nueva oleada de rap moderno, que comparte época con Tyler, The Creator, Earl Sweatshirt y otros varios.

“Awaken, My Love!” fue una sorpresa, porque no se trataba de otro trabajo en tono rap, sino, que fue un álbum que dio un giro… se acerca a acantilado, salta y se sumerge en un océano de funk, soul, R&B, rock y psicodelia, propia de los años setenta y recordando y homenajeando a Funkadelic y los Isley Brothers, Sly and the Family Stone e incluso, Jimi Hendrix. Influencias reconocidas por el productor del álbum (y quien merece una publicación individual per se) Ludwig Göransson, en una entrevista dada a Billboard.

A mi me pasa algo con la música de los 70’s. No es mi época, claro está, pero ir comprendiendo el hip-hop y sus raíces y todo lo que bebe del funk, del disco, del jazz, del rock, es que inevitablemente termino escuchando música de aquella década, necesario para poder entender cómo hacer rap: el sample, los loops de batería, los cortes de sintetizadores o líneas de bajo o guitarra, son mayoritariamente tomados de los años setenta.

Este álbum para mi es una joya de inicio a fin. Aún cuando está claro que Donald Glover pueda caer en algunas partes, notas o detalles vocales, es aquel ánimo de volver a las raíces, de reconocer y homenajear y que al mismo tiempo, traiga al presente, con toda su modernidad, aquellos sonidos de antaño, es el que se agradece en demasía. Y su falsetto, da el toque preciso a cada tema donde es utilizado.

Destaco el coro presente en “Me and Your Mama”, track que da inicio al álbum y que, durante un par de minutos, las voces nos introducen en un ambiente muy bonito sonoramente, dando paso a un sonido funk clásico y a un Childish Gambino que arroja toda la casa por la ventana, en una declaración de amor sin escrúpulos, salida del alma, de alguien que dice «que esto ya no es amor de niños» y se nota, que el amor y el funk llegan para ser gritados y manifestados.

De aquí es el conocido tema “Redbone, que también es una canción romántica, pero de la que es inevitable no introducirse en la música, más allá de la letra. El tema es redondo y una maravilla de producción, que puede apreciarse en la deconstrucción que realizó Ludwig Göransson para el portal Genius, en la que recrea cada aspecto del track. Cuando otros productores relatan más sobre las experiencias de producción y/o grabación, Göransson vuelve a tocar cada instrumento para mostrarnos cómo se realizó aquel track. En él, es difícil reconocer a Childish Gambino por el uso de falsetto en toda la canción y eso considero que es un buenísimo detalle para su potencia. Es importante notar que logró hacerse con el Grammy a la mejor presentación de R&B tradicional y casi con el de mejor álbum del año, al cual fue nominado también junto a otras categorías.

Todo el álbum recorre y se ambienta en diferentes estilos setenteros. Hay quien puede recordar a Isaac Hayes o a Marvin Gaye en algunos temas, aspecto también notorio al observar las presentaciones en vivo de Childish Gambino en esta temporada.

Los sonidos modernos se mezclan muy sutilmente con guitarras, breaks de batería precisos, un bajo muy destacable en muchos temas y también, instrumentos sutiles como el glockenspiel, un mellotron y formas de edición que homenajean correctamente el sonido anticuado que está presente en el álbum. Donald realiza verdaderos juegos vocales, al cambiar su forma de cantar acostumbrada, adquiriendo todas las características de un artista vocal de R&B, también, jugando con acentos diferentes, como un patois simulado en la canción “California”, que a pesar de su extrañeza sonora, no pierde legibilidad y resulta en un detalle que le da onda al tema de forma idónea.

Homenajear una época a veces suena a refrito o a una excusa para hacer algo con cierta seguridad. En otras, es una aventura que te lleva a descubrir y experimentar la música desde otra perspectiva. Es como pasar de hacer rap a hacer funk psicodélico, tal como hizo Childish Gambino con “Awaken, My Love!”.

En mi escucha de este álbum, desde su lanzamiento, he sido capaz de ir comprendiendo diferentes aspectos, tanto musicales como líricos, y sus respectivas influencias, que me permiten compartir estos pensamientos. Es tal como mencionaba respecto a la música de los 70’s y su importancia en el hip-hop, que no sólo me permite apreciar y conocer estos ritmos, sino también, afloran sensibilidades a medida que me dejo llevar por las melodías y ambientes.

Esa es un área que ha sido importante este último tiempo, mi sensibilidad a la música. Es la idea detrás de ella, sentir, vibrar — como modernamente indican — , es decir, que todas esas melodías, ritmos, letras y ambientes generados despierten algo en ti. En mi caso, no sólo es el headbanging inevitable en algunas canciones, sino también echar a volar la imaginación, metiéndome en el paisaje sonoro generado y viviendo la canción como si de una serie o película se tratase (por eso, mi afán de escuchar más álbumes que temas individuales) o bien, aunque despierto, dejar volar el sentido onírico e ir más allá de la realidad consciente. Hay algunas personas que pueden dar fe de esto, de que a veces, una canción me pega muy fuerte, de forma emocional o bien, que puedo oírla en loop, intentando sacar el rollo de la misma, de todas las formas posibles que ocurran en mi mente, a la par que voy separando y distinguiendo mentalmente cada instrumento.

Me pasa con Pavarotti y su versión de Santa Lucía, me pasa con Meteorites de Yann Tiersen, con Knife Prty de Deftones o la primera Gymnopédie de Erik Satie (y otras varias). Hay diversos momentos de aquellos temas que me ponen en un estado emotivo o imaginativo muy grande.

En “Awaken, My Love!” es “The Night Me and Your Mama Met”, penúltimo corte del álbum y un tema prácticamente instrumental, acompañado de un sutil pero exquisito coro que llena de susurros el tema completo y elevan la escucha, que ya es precedida por un gran final en el track anterior, permitiendo que suceda este clic emocional que menciono. Me gusta la instrumentación utilizada: una guitarra casi sonando como banjo, una guitarra eléctrica, un bajo y un diminuto y preciso glockenspiel, acompañado de las voces corales. Es que el track de verdad es una pasada. Su solo de guitarra es algo muy cercano a lo que haría Jimi Hendrix y es la cúspide del tema, que se va despidiendo con la misma calma con la que comenzó.

Sé que el título significa “la noche en que tu mamá y yo nos conocimos”, y logro entender a la perfección aquella imagen. Pero también, me permite imaginar mis propias ideas y emociones. Una de las imágenes más recurrentes es “esta es la forma de entrar al cielo que me gustaría tener”, es decir, dejarte llevar por ángeles cantando al unísono y que de pronto, haya un solo guitarrero y funk, para mí, sería apoteósico, la verdad. No sé qué pensará Dios al respecto, pero me gustaría considerase aquella idea, de ser posible.

“Awaken, My Love!” fue un suceso que trajo de regreso (aún más) este revival por la música de los setentas, fue aplaudido por la cultura afroamericana, que también se vio representada (mención especial para el arte del álbum) y motivada por el trabajo de Glover, a la vez que le dio a él, una popularidad tal, que cuando posteriormente sacó el single “This is America” nadie pudo decir que no escuchó aquel tema y que no tenía una opinión al respecto del mismo y su videoclip respectivo, todo because the Internet.

Así que si vienes del funk, si vienes del rock psicodélico gringo de los setentas o sientes curiosidad por cómo se puede producir un tema de ese sonido en estos tiempos postmodernos, pues debes darle una oída a “Awaken, My Love!”. 49 minutos que seguro algo provocarán en ti. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, como reza un conocido meme.

A veces, mirar al pasado es una buena idea para inspirarse en lo musical, en especial, cuando se pueden rescatar sonidos e ideas para mezclarlas con actualidad.

Childish Gambino, recomendado.

Categorías
Artista

Thundercat

Descubrir a este artista ha sido una de las experiencias random de estos últimos años.

Muchas veces, me recomiendan músicos o grupos, otras veces, algún featuring me llama la atención o similar. Pocas veces, la verdad, llego a conocer y seguir artistas en base a listas de reproducción, búsqueda o algo por el estilo…

…Pero así fue con Stephen Burner, Thundercat.

Fue a finales de 2016, ya sabíamos que Gorillaz vendría a Chile el siguiente año y junto a mis hermanos, teníamos la idea de ir al concierto (objetivo que se logró con creces), entonces, comencé a repasar parte de su discografía y oír nuevos ruidos relacionados, gracias a Spotify.

Allí suelo seguir algunas playlists, más que nada, para salir de la rutina de escuchar álbumes y así también, dejarme sorprender por las recomendaciones y añadidos que suele realizar el algoritmo del sistema, en base a mis gustos, y ya que estaba en la onda de Gorillaz, cada integrante de la banda virtual tenía (tiene aún) una lista personalizada, basada en canciones que el integrante escucha o recomienda, actualizada periódicamente. Me aventuré a seguir la lista de Russel Hobbs, el baterista, ya que según su biografía, siempre ha sido cercano al hip-hop y por ahí, siempre me van a encontrar, jajaja.

La verdad, no recuerdo nada de esa playlist, aparte de un sólo tema: Them Changes. Una canción brutal, en el sentido sonoro. Caí atrapado en sus líneas de bajo superpuestas, que suenan genial y es una canción que tiene un groove muy especial. Demás está mencionar que ese tema lo agregué de inmediato a mis favoritos y tuve que saber quién estaba detrás de tan buen ritmo.

Y fue interesante descubrir que Thundercat es un bajista que tiene un estilo muy particular, sorprende igual, que a pesar de su sonido R&B progresivo y moderno, que demuestra que tiene experiencia en el jazz, fue parte del grupo de trash punk Suicidal Tendencies y la verdad, al oír algunas canciones de la banda y otras de él como solista, me cuesta hacer la conexión de que se trata del mismo artista detrás del bajo. Ese detalle, es maravilloso, poder cambiar de estilos y ser un profesional del instrumento al que te dedicas, lo encuentro genial, todo eso demuestra el virtuosismo de Thundercat, que también actúa como músico de sesión, compartiendo créditos en varios temas de otros artistas. Me hizo dar cuenta de que muchos menosprecian el bajo, como un instrumento aburrido o poco interesante, pero al escuchar a Stephen Burner, te das cuenta de lo errado que es aquel pensamiento.

¿Qué pasa cuando pones en una licuadora penas de amor y soledad, el “friendzoneo”, el amor a los videojuegos, Dragon Ball y a Japón, con una pizca de rythm and blues y psicodelia? Pues, esa mezcla es Thundercat.

Es cercano a Flying Lotus, un contemporáneo que tiene un estilo de producción muy llamativo y también a Kendrick Lamar, EL (así, con mayúsculas) rapero de este tiempo.

Thundercat es un tipo muy peculiar, tanto por su música, como por su apariencia. Es decir, Stephen se distingue por sobre el resto, ya que siempre viste de forma llamativa y utiliza accesorios que no esperas ver en un artista de R&B contemporáneo. ¿Haz visto cómo se viste Erykah Badu? pues Thundercat es su versión masculina, jajaja.

Menciono aquello a modo de dato interesante, ya que me gusta su estilo, le da un toque único que complementa correctamente su música, sus melodías y sus letras, es decir, escuchas sus canciones y luego ves una fotografía de él y te hace todo el sentido del mundo.

Y es que escuchar a Thundercat es un viaje. Un viaje entretenido, con anécdotas tontas, gatos, gaming y experiencias personales, que hacen de su escucha un deleite entre sus letras y los ritmos que ejecuta.

El primer álbum que escuché de principio a fin fue Drunk, de 2017, ahí estaba Them Changes. Es un álbum divertido, que muestra a un Thundercat cayendo en el agujero de Alicia en el País de las Maravillas y muestra aspectos de su vida con los que algunos podrán identificarse, preguntas a veces casi existenciales e historias con paisajes distantes como una pista de baile, el café Gundam de Tokio o un momento de desvelo a las tres de la madrugada.

Them Changes es sólo una pieza del rompecabezas de Drunk. Una canción sobre un corazón roto, que es increíble en su ejecución musical y que cuenta con un vídeo clip muy llamativo, con samuráis luchando. A veces, las cosas que hace Thundercat pueden parecer no tener sentido, pero son odas a muchos aspectos de su vida diaria, pensamientos, ideas, desilusiones, reflexiones y temores. Es destacable mencionar, que aunque la imagen que pueda percibirse de Thundercat como artista es llamativa, por decir lo menos, estamos frente a un ganador del Grammy al mejor álbum de R&B Progresivo de 2021.

Su último álbum It is what it is, (motivo del Grammy) es también una joya, aún más reflexiva que Drunk, ya que nos presenta a un Stephen despierto e inseguro, que medita sobre la muerte de algunos amigos cercanos y la vida, sin dejar de lado su sonido característico y sus ritmos hipnotizantes y estilosos, a los cuales es inevitable no moverse a la par de las melodías, aunque parte de sus letras involucren rupturas o una oda dedicada a su gato, que por cierto, Thundercat es fan de su mascota, llamada Tron, aunque su nombre completo es Turbo Tron Over 9000 Baby Jesus Sally. Peculiar, ¿no? como dicen, las mascotas tienden a ser reflejo de sus amos, así, no esperaría menos de Thundercat y Turbo Tron.

Recomendación, pues Them Changes, obviamente. Esta publicación se basa netamente en recordar aquella canción y su significado para mí. Pero aparte, es maravilloso escuchar a Thundercat en Show you the way, una canción fantástica que cuenta con los veteranos Kenny Logins y Michael McDonald, ambos, inspiración directa para Stephen. También, la que puede ser la mejor canción dedicada a un gato: A fan’s mail (Tron song suite II) y también, destaco Friend Zone, una canción con una temática muy actual (y nerd) y Dragonball Durag, una “tonta” canción romántica y algo ñoña.

La verdad, toda su discografía es totalmente recomendable y sin lugar a dudas, te hará pasar un buen momento y te garantizo que tus pies o tu cabeza se moverán al ritmo en varias ocasiones.

Vale la pena dejarse llevar por las cuerdas del bajo de Thundercat y sus melodías, de verdad.

Categorías
Artista

Burial

Quienes me conocen saben que soy de gustos musicales muy eclécticos, a veces raros y dispares.

Uno de ellos, el dubstep. Lo sé, es muy 2012. Pero aún así, con la cercanía rítmica con el hip-hop que posee es innegable que no llegase a disfrutarlo. Considerando igualmente que Gran Bretaña es un mundo aparte, cultural y musicalmente hablando, allá el hip-hop se desarrolló de una forma diferente a como ocurrió en Estados Unidos, con bastante énfasis en ritmos jamaiquinos como el dub y la preponderancia de los bajos, sonidos que permearon a través de muchos estilos ingleses, como el UK grime, el trip-hop, garage, etc.

Quizás, el factor de ser una isla sea un gran detalle, junto a la riqueza cultural que posee el Reino Unido, que produce unos ritmos diferentes, a veces, más enfocados en el ambiente que genera la música, en vez de su contenido lírico.

¿Pero qué tiene que ver con Burial? para allá voy. Sin estos precedentes, no podría hablar de él.

Como indiqué al empezar, es muy 2012, yo venía de escuchar constantemente Massive Attack y Tricky, trip-hop del bueno y me gustaba el estilo sombrío y alejado del sonido rap, siendo más cercanos a una mezcla de música ambiente extraña y electrónica salida de algún club underground.

Y llego a escuchar una canción, gracias a esos momentos de YouTube donde haces clic en una miniatura, sin mucha curiosidad de por medio, dispuesto a oír lo que venga. Distant Lights era el track, según la descripción era dubstep, pero me recordaba más a Massive Attack que a Skrillex, por así decir y me cautivó. El track representa totalmente su título, luces distantes, fue como caminar en la mitad de la noche en una ciudad aleatoria, sólo iluminado por las luminarias callejeras y semáforos intercambiando sus colores, sin vehículo alguno que se aproximase.

Me llevó a un agujero profundo, cayendo en céntricas veredas del sur de Londres… tenía que escuchar más. Ahí me enteré que su carrera empezó allá por 2002, enviándole CD grabados con sus temas a Kode9, un conocido productor electrónico, hasta que lanzó su álbum homónimo en 2006, donde aparecía aquel track. Aunque el boom de reconocimiento para Burial vendría un año después, con su sofomoro larga duración, Untrue, quizás, su obra maestra.

¿Pero quién es Burial? alguien que estaba alcanzando notoriedad internacional, cayendo en boca de productores y artistas como 3D de Massive Attack, Aphex Twin, Thom Yorke y otros, era un completo desconocido, del cuál sólo se sabía el pseudónimo y las canciones publicadas en Hyperdub.

¿Quién era este tipo que podía crear ambientes electrónicos fabricados con cemento, lluvia y una neblina típicamente londinense? Donde los beats ya no te llevan a mover la cabeza, sino a quedarte pasmado pensando ¿dónde estoy?… ese es Burial.

Luego de Untrue, procede a una prolífica y constante publicación y experimentación, a veces, alejándose de aquel sonido que lo caracterizó en sus dos álbumes iniciales y optando por lanzar EPs y singles, muchos de los cuales no sólo crecían en experimentos y sonoridad, sino también, en duración, donde fácilmente pueden encontrarse tracks que duran seis, nueve o doce minutos.

Muchos pensaron que el sonido de Burial no podía ser de un londinense anónimo, sino de alguien con experiencia y renombre, inventando una personalidad que le permitiese trabajar de forma secreta, idea que podría ser muy válida, muchos pensaron e incluso, hicieron campaña para “descubrir” la verdad y confirmar que Four Tet (Kieran Hebden) era quién estaba detrás del alias Burial. Pero no fue así, una sencilla publicación en MySpace (¡vaya tiempos!) bastó para acabar con el misterio: Una pequeña fotografía selfie de un rostro dentro de un automóvil, acompañado del texto “soy una persona discreta y sólo quiero hacer algunas canciones, nada más. Mi nombre es Will Bevan, soy del sur de Londres”.

William Bevan, prácticamente la misma cara ilustrada en la portada del álbum Untrue. Un londinense con un amor por la música electrónica, que con su sencilla, pero decisiva forma de crear música, pilló por sorpresa al mundo electrónico, al dubstep. Tal como Steve Jobs al vender un producto, nadie sabía que Burial era lo que necesitaba la música derivada de la mezcla de estilos bretona.

Menciono que su forma de producir es sencilla y decisiva, porque incluso en aquel detalle es peculiar, sus primeras producciones (o quizás todas, aún) respondían al trabajo desarrollado en un computador personal, con un software añejo como SoundForge, que a diferencia de las grandes estaciones de audio digital como Ableton, no tenía librerías o plugins de sintetizadores, máquinas ecualizadoras o cámaras de sonido, etc. El trabajo de Burial es artesanía musical, usar samples variados de electrónica, detalles vocales sacados del R&B, beats y efectos, adáptandolos, transformándolos, cortando partes por aquí y por allá, añadiendo ruido, suciedad, ecos y ambientes urbanos, una suma de elementos que entrega un sonido y ambientación únicas, la verdad, tal como puede apreciarse en este vídeo de Tracklib.

¿Recomendación? vaya, creo que diría toda su discografía. Pero sí puedo destacar el álbum Untrue, que es su obra máxima. También su recopilatorio Tunes 2011–2019, un extenso álbum de canciones lanzadas durante los años señalados, que muestran la evolución en el sonido y propuesta de Burial.

Interesante es también dar atención a sus colaboraciones con Four TetMassive AttackKode9 y Thom Yorke.

Categorías
Artista

Erlend Øye

Anteriormente mencioné un momento en que comencé un camino de descubrimiento musical allá por 2007, ¡y vaya que es cierto!. Aquel camino me permite escribir y compartir estas pequeñas publicaciones.

Hoy es el turno de un artista que es muy especial, lo sé, es cliché decir eso, pero ciertamente, Erlend Øye es un artista especial o peculiar, si lo deseas nombrar así.

Su música llegó a mis oídos también en ese bendito año 2007, gracias a Laura (sí, otra vez, se convertirá en referencia constante por aquí), y todo porque ella llegó a oírlo, no recuerdo cómo. Lo que sí recuerdo es el dúo del que forma parte: Kings of Convenience, que si bien, merecerían una publicación individual, por ahora es importante mencionarlos, ya que es la piedra fundamental, en mi opinión, de lo que Erlend Øye es como músico.

Kings of Convenience es un dúo noruego de folk-pop e indie-folk, con bonitos toques de bossa-nova, soft rock y una onda guitarrera y calmada que recuerda a Simon & Garfunkel, pero sin los problemas de personalidad entre ambos. La segunda parte del dúo es Eirik Gamblek Bøe, un tipo muy reservado, si a Erlend lo puedes considerar reservado, pues Eirik es como el triple. Y tocan juntos desde 1999.

Con este dúo lograron notoriedad, no sólo en su natal Bergen, en Noruega, sino que internacionalmente, sobretodo Europa y cuenta con una gran fanaticada en México y Latinoamérica.

Pero Erlend es un músico inquieto, dentro de su apariencia y personalidad tranquila. Luego de editar su primer álbum de Kings of Convenience, posteriormente también editan un álbum de remixes, titulado Versus, con colaboraciones de artistas como Röyksopp y Four Tet, ambos siendo conocidos artistas del género electrónico… y así es como llegamos a otra faceta de Erlend Øye: ser DJ y músico electrónico.

En 2003 lanza su primer álbum solista, Unrest, un buen álbum de electrónica e indie pop, que tiene la particularidad de haber sido producido alrededor del mundo, en lugares tan distantes como New York, Roma, Helsinki o Barcelona. Un LP singular, que permite a Erlend poner un elemento diferenciador a la música electrónica, gracias a su voz y melodías. Siguiendo en esta línea, en 2004 colabora con el Studio !K7, los creadores del gigantesco compilatorio DJ-Kicks, donde vemos su faceta de DJ, mezclando variados estilos en un larga duración que contó con buena recepción por parte de portales especializados como Pitchfork o AllMusic. En su compilado, vemos mezclados de forma original artistas como los franceses Phoenix, el maravilloso Cornelius o el minimalista Ricardo Villalobos, de nacionalidad chileno-alemán.

Un músico inquieto, sensible y cercano. Que puede representar por sí mismo el eclecticismo musical, desde Bergen, pasando por Santiago, llegando a México y a Siracusa. No importa dónde se encuentre Erlend Øye, siempre lo encontrarás con algún instrumento, creando melodías.

Pero las fiestas y las presentaciones en clubes o festivales no son suficientes para un creativo musical y luego de estas experiencias notables, vuelve a editar un álbum junto a Eirik, como Kings of Convenience, el maravilloso Riot on an Empty Street, que a pesar de su título, es una producción que puedes disfrutar de forma encantadora, al calor de una taza de café y un libro o un momento íntimo con amistades, en lo que prima un ambiente sencillo, alejado de los ruidos callejeros (quizás, por ahí hay un juego de palabras con el título del álbum). Este álbum destaca por añadir más instrumentación a las composiciones y contar con la voz de Feist en dos temas, sin duda, dando un toque preciso a su colaboración en el sonido que construyen Erlend y Eirik.

El escándalo de la calle vacía lo lleva nuevamente a prender la chispa de la fiesta, del beat, del sonido electrónico, pero ya no como aquel ecléctico DJ, sino quizás dando respuesta a la pregunta de ¿cómo hacer música electrónica sin electrónica? pues, llamando a un par de amigos y formando una banda de aquel estilo musical, pero en base a instrumentos normales: batería, bajo, guitarras, etc. ¿El resultado?: The Whitest Boy Alive, coloquialmente conocidos como “Los Whitest”, un éxito sonoro.

¿Pero dónde está Erlend Øye en el mundo? Tal como su primer álbum individual, Erlend pasa gran parte de su vida en diferentes lugares, Alemania, Gran Bretaña, México, Italia y Chile.

¿Chile? pues si. de hecho, tiene una historia ligada a Chile que hace que Erlend Øye pase agradables jornadas en Santiago, Valparaíso o recorriendo lugares específicos a lo largo del país, sea conociéndolos de forma turística, cómo dando presentaciones. Así fue como tuve la oportunidad de verlo en vivo en Frutillar, al sur del país, en una presentación intimista y cercana, junto con su banda de apoyo, La Comitiva, formada principalmente por jóvenes sicilianos… Italia es otro país que prácticamente debería darle la nacionalidad a Erlend, así como Chile, en Italia encontró un hogar, que lo rodea de melodías, del clima mediterráneo y la compañía de amistades que le permitieron enamorarse de la música italiana de los 60’s, al punto de que ha lanzado un par de singles en aquel precioso idioma.

Un hombre sensible, un tipo simpático, reservado y con un oído privilegiado, que ha sabido embeberse de los ambientes, vivencias, climas e influencias, tanto musicales como individuales, de muchas personas, muchos artistas y muchos estilos, que le permiten ser un artista ecléctico y con quien sería agradable compartir un buen café a la orilla de una playa o en un rincón céntrico, disfrutando la ora dorada del atardecer.

A pesar de todo lo mencionado, recomiendo algunas canciones puntuales: La Prima Estate (de 2013, en el vídeo), Lockdown Blues (de 2021 y grabado durante la cuarentena COVID-19, que lo encontró en México), Know How (como Kings of Convenience, de 2004) y Burning (como The Whitest Boy Alive. de 2006).