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¡Dos años!

¡Y se cumplieron dos años! 🎈

No puedo negar que me alegra cumplir esta meta. Aún así, también es un llamado de atención para mi, para tomar más en serio el blog.

Me sincero: no ha sido fácil este año en este aspecto. Si bien, disfruto la escritura y me encanta leer y consumir contenido sobre música, no me he sentido tan motivado como me sentí durante el año anterior.

Por lo mismo, la cantidad de artículos bajó, de dos mensuales a sólo uno. Y a pesar de poseer borradores, no he encontrado aquel espacio mental y anímico, aquella chispa de motivación que me mueva a concluirlos y publicarlos.

Pero son dos años, es un cumpleaños, y tal como un infante que cumple dos años, La Vida en Beats debe crecer y sobretodo, desarrollar bien sus fundamentos, para que próximamente este proyecto crezca de forma sana y estable.

A mi me gusta escribir, lo he dicho en anteriores ocasiones y también lo recalco hoy en este aniversario, como una nota pública para mi mismo: me gusta escribir, disfrútalo. Que no sea una carga, sino un goce, un relajo.

Y es que creo que las cosas que van ocurriendo en la vida diaria, han eclipsado mi mente cuando se trata de pensar en La Vida en Beats.

Es algo que he estado meditando mucho en este tiempo. Voy a continuar, quiero continuar. He descubierto nuevos ritmos, nuevos artistas y canciones, que no sólo me han hecho mover la cabeza al son del ritmo, sino también he encontrado nuevas letras, nuevas metáforas y pasajes que me llevan a la meditación, a la introspección y al descubrimiento espiritual propio o por último, a una sensación de relajo en medio de tanto sobre pensamiento.

Este año para mi, también ha sido notorio en el desarrollo humano: conocer mis falencias y debilidades y trabajar en ellas, para fortalecerlas y cambiarlas, en pos de ser un mejor individuo.

Y con esta introducción y confesión, quiero contarte algunas cosas nuevas: mi proceso creativo a aflorado bastante durante este año -sigo en la producción de mi álbum- y los espacios para componer han dado buenos resultados: mejores letras y fórmulas, mejor comprensión del beat y de cómo acomodarse a él. Mayor introspección y facilidad para plasmar ideas y emociones por medio de las canciones.

Parte de aquella fuerza creativa también me ha llevado a escribir (jajaja, era que no) sobre las ideas y motivos detrás de algunas canciones que ya poseo publicadas en las distintas plataformas. Todo con el deseo de transparentar este proceso de creación musical, a través de relatos en los que cuento cómo empezó la idea de una canción, qué cosas estaba pensando o viviendo y cómo llegué a identificar los sonidos musicales que quería para aquellas canciones, junto igualmente, a detalles propios de la producción musical, grabación y publicación.

Los tengo escritos ya, al menos cinco, y uno está publicado. Lo que no sé, es si publicarlos aquí o dejarlos sólo para mi blog personal en Medium. Me gustaría publicarlos aquí, pero no deseo convertir a La Vida en Beats en una ventana de autopromoción, así que deberé pensar un poco más al respecto.

También hay noticias respecto las playlists. Quiero dejar algún mes específico sólo para crear nuevas listas de reproducción y compartirlas en el momento indicado aquí en el blog.

Es el cuatro de mayo y La Vida en Beats cumplió dos años. A pesar de todo, ¡no deja de sorprenderme! porque he notado como siempre hay lectores que pasan por aquí, sea por un resultado de Google o porque algún bot o palabra los trajo hasta aquí desde Instagram u otra red social.

Es el segundo aniversario de este blog y te lo agradezco a ti. A cada uno que ha pasado por aquí, leyendo algún artículo o escuchando alguna lista de reproducción publicada.

Por ende, como te agradezco a ti, mis aplausos y celebraciones son contigo también.

Un brindis para ti 🥂 y por La Vida en Beats.

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Bajo La Norma

Durante estos días feriados de fiestas patrias en Chile, he lanzado un single nuevo en Spotify, llamado “Y Sigo Aquí”, el cual es una recreación completa de una canción original que grabé entre 2007 o 2008. Actualizar esta canción no sólo me hizo reescribirla, sino también, recordar y en parte, estudiar mis pensamientos e ideas en aquellos años en los que concebí el tema.

2008 venía siendo un buen año para mi, había dado el salto a producir mis propios temas, al menos, de manera artesanal y tenía varias ideas. Siempre con Enzo (Dyestroh) como contraparte en lo posible, pero también, pude hacer varias cosas de forma independiente. Eso sí, tenía mis dudas… ¿podría encontrar una buena dirección al no contar con Enzo como siempre? ¿funcionaré bien como solista si estaba acostumbrado a trabajar como dúo? todas esas interrogantes, vivencias y experiencias de aquellos momentos empezó a redefinir mi propuesta y estilo personal. La canción original “Sigo Aquí” fue una respuesta, creo, a aquellos instantes.

Traerla al presente y hacerla concordar con este tiempo, también fue un reto, quizás, no tanto a nivel lírico, ya que la letra se mantiene muy similar al original, salvo algunos versos actualizados, cambiados y mejorar la fórmula y cadencia de algunas rimas al ser recitadas/rapeadas. El reto tampoco fue producir un buen beat moderno que pueda potenciar la letra, ni tampoco encontrar el tono de voz hardcore apropiado para el tema.

El reto para mi fue… ¿puedo identificarme con esta letra en mi actualidad? Y la verdad, si, si pude. Y notarlo no sólo me ha hecho vivenciar mi propio crecimiento como artista, sino también, añorar, en cierta forma, o mejor dicho, recordar con mucho cariño todo lo que hicimos en conjunto con Enzo, como dúo. Un dúo llamado Bajo La Norma.

Y con esta introducción basada en estos días, quiero contarte un poco de qué o quiénes son (o eran) Bajo La Norma.

Estilizado como BajoLaNorma y abreviado BLN, es un dúo de hip-hop de influencia cristiana que fue creado el 2004 por Enzo “Dyestroh” Carrasco y José “Beraka” Lobos, amigos y hermanos de rimas desde el 2001, nuestras inquietudes por el hip-hop se complementaron, creando “Reforma”, efímero dúo con el cual realizaron covers, a la vez que empezaban a desarrollar su estilo propio. Prontamente desarrollaron sus propias letras y temas y también desarrollaron el arte del graffiti.

Durante el 2002 y luego de tener la ambición de fomentar la cultura hip-hop, formamos la agrupación TMS —TagMasterS—, la primera crew hip-hop de la ciudad de Los Álamos, en la región del Bío-Bío, la cual llegó a integrar a 12 jóvenes, abarcando el breakdance, graffiti y rap, participando de concursos y eventos varios.

Enzo traía ideas y referencias desde Santiago, al tener familiares allá y visitarlos en ocasiones, volviendo a Los Álamos con música de nuevos exponentes, fórmulas de rap e ideas visuales. Yo hacía lo mismo, trayendo música y novedades desde Temuco, justo en los años en los que se había formado una gran comunidad de raperos y artistas afines con ideas cristianas, a la par del florecimiento del rap underground temuquense.

Como TMS nos vimos potenciando nuestras habilidades como MC’s y como escritores de graffiti, tags, bombs, 3D, wildstyles y otros estilos. Participamos de eventos municipales y religiosos, buscando lugares donde poder demostrar nuestro arte, sin sonar pretensiosos. Así, llegábamos a compartir con jóvenes de Santiago que participaban en campamentos de ayuda social por parte de entidades ligadas a la iglesia católica y cuando hacían cosas en el gimnasio municipal, allá estábamos haciendo freestyle libremente, ante la mirada atónita de chicos que no conocían el rap ni mucho menos, que se practicaba en aquella zona.

Todas estas experiencias fueron nuestra escuela. Tardes completas en la casa de Enzo, escuchando música, haciendo mixtapes para compartir con nuestros amigos, leyendo una revista sobre hip-hop española, Hip-Hop Nation, que también sirvió como medio de referencia, compartiendo rimas, conversando temas personales y anécdotas que día a día iban definiendo nuestra propuesta. O en mi casa, jugando a ratos en un antiguo Macintosh y escuchando rap francés o americano, a la vez que boceteábamos graffitis y caricaturas de nosotros mismos.

Así, con todo este ánimo e intención, planificamos nuestra primera maqueta como TMS, la que titulamos “Primera Fase”, la cual nunca fue producida, por diferencias conceptuales y problemas a nivel grupal, ya que si bien, éramos tres los principales creadores del concepto de la maqueta (es decir, tres integrantes estábamos creando rap: Enzo, Christopher, alias ‘Semántiko’, y yo), queríamos integrar a los demás, como un todo, pero nos encontramos con que éramos sólo nosotros, Enzo y yo, quiénes estaban más empeñados en el proyecto. Este pensamiento, junto con otros problemas que surgieron, produjeron el quiebre y la disolución final de TagMasterS.

Pero ambos, Enzo y yo, siempre seguimos creativamente inquietos, y un año después, formamos Bajo La Norma a principios del 2004, ahora una nueva agrupación, con raíces cristianas y abarcando principalmente la música, con la clara intención de poder grabar una maqueta y difundirla en la zona. Manteníamos la mentalidad de grupo, al contar con José Matamala (Crawn/Zega) como tercer miembro, Crawn siempre estuvo con nosotros en TMS, apoyando, abriéndonos su hogar para reunirnos y compartir. Aún así, no lográbamos, mejor dicho Enzo no lograba, entusiasmar a Crawn lo suficiente como aventurarse a hacer rap. A pesar de los años de aprendizaje y experiencia con TMS.

Naturalmente, trabajamos como dúo con Enzo. Quizá eso fue lo que debimos haber hecho desde un principio, pero nuestro amor por el hip-hop nos llevó a intentar formar un equipo o grupo primeramente. Deshacernos del “peso” de TMS y de empezar a trabajar como dúo como BLN, nos permitió enfocarnos en escribir canciones que manifestaban nuestra fe en aquel momento y que también eran una suerte de declaración de renovación e intenciones que queríamos establecer como grupo de hip-hop cristiano. O como grupo de hip-hop a secas: que podíamos entregar un mensaje diferente, sin perder credibilidad en las calles o por otros pares.

Aquellas sesiones de escribir temas concluyeron en el verano de 2005 con el lanzamiento de “Nuevo Pacto”, EP de 8 temas en el que expresamos nuestra forma y visión de vida y entregamos un mensaje de paz, mediante el estilo propio desarrollado con el pasar de los años. Esta producción fue ampliamente difundida en radios y en tocatas y eventos locales.

El trabajo que habíamos iniciado en 2002, rendía frutos en 2005, obteniendo buenas referencias de nuestros pares y amigos en otras localidades y de que el hip-hop en Los Álamos estaba establecido gracias a nosotros. Así, seguimos participando con otros grupos y tocatas, formando lazos de amistad con crews y raperos de otras ciudades, siempre abiertos a compartir el hip-hop y su cultura de manera amplia y transparente.

Bajo La Norma no sólo definió nuestra capacidad y trabajo artístico, sino también que es un sello de amistad que ha perdurado hasta el día de hoy.

Luego, procederían a tomar caminos distintos, Dyestroh en Santiago y Beraka en Temuco, siendo igual activos creativa e individualmente. Y durante aquel año 2008, mientras yo formaba una carrera en solitario, en Temuco y empezaba a ser partícipe del movimiento hip-hop de la ciudad y Enzo desarrollaba su trabajo en Santiago, también dando rienda suelta a su creatividad en el rap, comienzamos con la inquietud y el anhelo de continuar con nuevas grabaciones y producciones, esto nos llevó a crear y lanzar un par de singles y un relanzamiento del EP Nuevo Pacto, ya como un LP que incluye temas nuevos e instrumentales.

Así, llega el 2010, donde pude lanzar un álbum solista autoproducido, llamado “Demos Demás”, que era un recopilatorio de demos y temas inacabados propios y de Bajo La Norma, incluyendo participación de grandes amigos.

Durante 2014, a diez años de la creación de BLN, empiezan a crear nuevas ideas y la música fluye entre nosotros, y tal como hace una década, en el verano del 2015 lanzamos un single, llamado “Otra Vez en Escena”, que era una declaración de intenciones y una forma de mostrar que seguíamos conectados y creativos, a pesar de la distancia y los años.

Por eso, Enzo forma parte de mi proyecto actual de producción musical. Enzo es prácticamente el primero que revisa las letras que escribo y el primero que recibe las maquetas y másteres finales de las canciones que llevo producidas. También, es obvio, es parte del proyecto compartiendo rimas directamente, en el tema “Reacción, Arte y Protesta” que grabamos y lanzamos durante el invierno de 2022, con otro tema en conjunto en planificación.

El tiempo nos dió la razón, la experiencia, las habilidades, la paciencia y la alegría de poder compartir una amistad, una hermandad y un lazo basado en el hip-hop.

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Trip-Hop

Antes de continuar con el artículo de hoy, quiero agradecerte por pasar por acá y leer este blog. Como bien sabrás, lo hago de forma humilde y sencilla, sin ser un músico letrado o profesional, menos aún, un periodista o historiador, pero con ánimo —aunque muchas veces flaqueo— y sobretodo, entusiasmo al poder manifestar el amor por la música, no sólo haciéndola, sino también, escribiendo estas cositas en torno a ella.

Siendo así, hace unos meses hablé sobre una canción de Massive Attack, Risingson, que es una de mis favoritas del género que titula esta publicación, me refiero al trip-hop.

Es que el trip-hop, desde que lo descubrí a inicios del 2003, según recuerdo, marcó mi “sentido musical” respecto a entender las ramificaciones y mezclas que han surgido a partir del hip-hop y de cómo el ambiente, la cultura y toda la idiosincracia de un país puede influir en cómo se percibe, comprende y desarrolla un estilo musical, tomándolo y rehaciéndolo —cual alfarero con la greda— en una nueva obra.

En el vasto y ecléctico panorama musical, existen géneros que logran fusionar diferentes elementos para crear algo verdaderamente único y cautivador. Uno de esos géneros que ha dejado una huella profunda en la industria musical es el trip-hop. Originario de las calles de Bristol, Reino Unido, durante la década de 1990, el trip-hop ha evolucionado para convertirse en un estilo musical inconfundible y fascinante que fusiona elementos del hip-hop, la electrónica, soul y música ambiental, creando una atmósfera única y embriagadora.

El trip-hop se caracteriza por su ritmo lento y pausado, generalmente entre 80 y 110 beats por minuto, creando un ambiente relajado y muchas veces misterioso. Sus líneas de bajo son profundas y envolventes, mientras que las percusiones a menudo se toman su tiempo para resonar, creando una sensación de suspense en cada nota.

Las producciones de trip-hop son famosas por su enfoque en la experimentación y la mezcla de diferentes estilos. Los artistas tienden a samplear fragmentos de otras canciones y combinarlos con capas de sonidos electrónicos, cuerdas suaves o vocales melancólicos. La instrumentación puede ser mínima y se enfoca en crear atmósferas sonoras cautivadoras.

Como digno representante musical de Reino Unido, lugar donde también se destaca un nivel migrante importante, proveniente de muchos países, también se hacen presentes detalles de otros estilos musicales en el trip-hop, más allá de los mencionados. Hay una conjunción novedosa y enriquecedora proveniente del Caribe, gracias al reggae y al dub, este último muy resonante en ciertos aspectos sonoros y productivos de algunos artistas, así como el downtempo, el jazz (muy importante en artistas como Portishead) y beats o breaks netamente neoyorquinos. Esta mezcla increíble proporciona un fundamento que destaca por sí solo y permite que el trip-hop coexista con otros estilos bretones y extranjeros.

Otra de las principales características distintivas del trip-hop es su ambiente hipnótico. Al escuchar este estilo musical, los oyentes pueden encontrarse sumergidos en un suerte de estado de trance, envueltos por capas de sonidos y texturas sonoras. Esta experiencia sensorial puede transportarlos a un viaje introspectivo, permitiéndoles escapar de la realidad y dejándolos flotar en un mar de sensaciones.

El trip-hop también se asocia con la noche y las calles urbanas, lo que crea una sensación de nocturnidad y misterio en sus oyentes. Sus atmósferas melancólicas y a veces sombrías evocan imágenes de paisajes urbanos iluminados por luces tenues y neblina, sumergiendo a los oyentes en una experiencia cinematográfica.

Hip-hop, downtempo, dub, jazz, Reino Unido y la situación social de los años 80s y 90s fueron la mezcla perfecta que permitió el desarrollo de uno de los estilos musicales más notorios: el misterioso, ambiental y experimental trip-hop.

Alguna vez leí en una revista hiphopera, de que el hip-hop (y por extensión, la música urbana) en Reino Unido se diferencia del estadounidense de la siguiente forma: «los estadounidenses tienen la capacidad de rimar, de improvisar y escribir de forma exquisita. Nosotros, los británicos nos destacamos por nuestra capacidad musical, nuestras instrumentales son (más) enriquecedoras».

Cuando leí eso, le encontré todo el sentido del mundo y con mayor razón, luego de conocer y empezar a consumir trip-hop de manera constante.

Varios artistas y grupos han dejado una marca indeleble en el género del trip-hop con sus producciones únicas y vanguardistas. Entre los más destacados se encuentran:

  • Portishead: Originarios del puerto del mismo nombre, su propuesta contiene una mezcla de elementos electrónicos, samples y mucho uso de jazz y soul, voces melódicas, gracias a la gran Beth Gibbons y letras emocionales. Su álbum Roseland NYC Live, grabado en directo en New York en 1998 es un must-must que debes escuchar y disfrutar.
  • Massive Attack: Pioneros del género, han sido los más influyentes en la escena musical, combinando hip-hop, soul y electrónica en clave más ambiental, para crear una amalgama de sonidos cautivadores. Su primer álbum es un verdadero clásico y cada álbum y EP editado por ellos cuenta con verdaderas joyas que no sufren del paso del tiempo, sonando siempre actuales.
  • Tricky: Con su estilo distintivo y experimental, Tricky ha sido una figura clave en la evolución y expansión del trip-hop, trabajando en conjunto con integrantes de Portishead y sobretodo, Massive Attack. Su estilo característico es el susurro, que junto a su tono de voz grave y letras misteriosas, personales y metafóricas, hacen que escuchar a Tricky sea una experiencia, manifestando el trip-hop de una forma muy humana.
  • Morcheeba: Fusionando trip-hop con pop y rhythm and blues, Morcheeba ha creado un sonido único y accesible que ha atraído a una amplia audiencia. Muy sensual y ambiental, es un grupo que puedes disfrutar fácilmente en una noche lluviosa, con buena compañía y un buen vino de por medio.
  • DJ Krush: si bien, es un representante del hip-hop abstracto, su estilo personal es muy cercano al trip-hop y cuenta con ambientes y temáticas sonoras prácticamente paralelas. A la vez, que añade la ambientación y visión japonesa al estilo, haciéndolo una experiencia sonora de por sí.
  • DJ Shadow: Tal como su contraparte japonesa, DJ Shadow, estadounidense, ha sabido integrar los fundamentos del trip-hop dentro de la fórmula clásica del hip-hop, permitiendo un abrazo entre las sonoridades y características rítmicas entre Reino Unido y Estados Unidos.

Hay muchos artistas más de los que podría contarte o añadir al listado anterior, pero para no extender esta publicación en ese sentido, te comparto algunas curiosidades que el trip-hop posee:

  • Orígenes en las calles de Bristol: El término “trip-hop” se acuñó en las calles de Bristol en los años 80, y se dice que proviene del hecho de que la música tenía un ritmo “tripiado”, es decir, parecido a alguien bajo los efectos del LSD (trip). Esto más el hip-hop del cual procede, le da su nombre al estilo, aunque, algunos artistas no disfrutan de ser catálogados dentro del término, es el que se ha hecho más popular.
  • Influencia del cine negro: Muchas de las producciones de trip-hop están influenciadas por el cine negro y las bandas sonoras de películas, lo que contribuye a su atmósfera oscura y cinematográfica, esto es muy notable en la obra de Portishead.
  • Colaboraciones frecuentes: Los artistas de trip-hop a menudo colaboran con vocalistas invitados, lo que añade una dimensión adicional a sus producciones. Estas colaboraciones han llevado a algunas de las canciones más icónicas del género.
  • Éxito comercial y reconocimiento en la cultura popular: A pesar de sus orígenes underground, muchas canciones de trip-hop se han vuelto extremadamente populares y han sido utilizadas en anuncios, películas y programas de televisión.

En conclusión, el trip-hop es un género musical cautivador que ha dejado una impresión duradera en la industria. Con su estilo musical distintivo, atmósferas hipnóticas y artistas icónicos, el trip-hop continúa cautivando a oyentes de todo el mundo y sigue siendo una fuente de inspiración para músicos y oyentes por igual.

Sumérgete en su universo sonoro y deja que te lleve en un viaje emocional a través de sus atmósferas inolvidables… para ello, he creado y publicado una nueva playlist, titulada: Trip-Hop: Light & Darkness in synchrony.

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Cáscaras

Hace unos años le dí un par de vueltas a la definición de rapero (o hiphopero). A raíz de un caso particular, en base a eso, anoté esta reflexión.

Me da lata que se simplifique ser hiphopero como “a ver, dibuja mi nombre en graffiti” o más típico ahora, “tírate una improvisación, yei-yei” o “¿te doy una palabra y te mandai’ un rap?”.

Soy de los que entiende la cultura y la defiende.

Luego de tantos años en esto, sin necesidad de ser conocido, un MC que escriba o grabe mucho o un Writer que haga varios graffitis (años que no tomo una lata y hago un tag siquiera), aún así, he llegado a aprender, a entender más del hip-hop, más allá de la moda, más allá del gusto o la novedad por un ritmo o estilo artístico. Quizás, es la edad y el ir madurando pensamientos, que también he madurado respecto al hip-hop como cultura.

Soy de los que se considera purista en esto. Aún cuando puede ser un término errado o amplio al mismo tiempo.

En relación a la actualidad y enfocado más en el rap, he visto las dos caras: la de personas que se introducen en el hip-hop (sea cual sea el elemento escogido) por curiosidad o afán y los que entran porque de verdad sienten y piensan que hay algo aquí que los identifica.

Como indiqué, he visto las dos caras, y en este caso, de alguien que llega por curiosidad más que nada. Hacer rap no es algo sencillo, pero se puede empezar de la nada, dándole fuerzas al ánimo y las ganas. Muchos me han dicho que no tienen pistas, ni quien los produzca para empezar a hacer rap. Yo les he contestado: no los necesitas, para nada. ¿Quieres hacer rap?, pues coge un lápiz y un cuaderno o tu celular y escribe. ¿No tienes pistas? no las necesitas: tienes el beatbox. Y sin beatbox, acapella igual se puede. Y aún así, si insistes en depender de un track instrumental, estamos en plena década del 2020, puedes buscar en YouTube instrumentales y te aparecerán miles de resultados, tendrás para elegir. ¿Pero qué te dicen? Necesito una instrumental propia para escribir mi propio tema. Mi reacción es como ¿disculpa? nunca has escrito un rap y ¿de una quieres que te hagan una instrumental?. ¿Te gusta un tema de Tupac? pues usa esa instrumental para escribir. Luego, cuando te sientas satisfecho con tu letra, puedes buscar una instrumental más acorde a tu propio estilo, pero no necesitas que te produzcan de inmediato para aprender.

Personalmente, junto con mi hermano Enzo empezamos sólo con beatbox, ensayando algunos temas de Vico C (queríamos hacer algo en nuestra iglesia) y nuestras primeras líricas al mismo tiempo, desglosando lo que íbamos oyendo de cassettes y aprendiendo de rimas, fórmulas y demás detalles. Si queríamos algún beat, bastaba con el beat automático disponible en algunos teclados (algo así como lo hizo Planta Carnívora, jajaja). Las pistas llegaron como a los dos años después, así que tuvimos un inicio bien pobre. Pero con todas las ganas. Y eso se notó. Dentro de esos dos años, compartimos con otros hermanos de ciudades cercanas a la nuestra, rap de plaza, de calle, una radio sonando algunos CD’s y cassettes y haciendo improvisaciones al son del beatbox. Improvisaciones puras, nada de batallas, porque todos íbamos aprendiendo, no había necesidad de “juzgar o ser mejor que los otros”.

Ahora, el problema es que los chicos que quieren adentrarse en el rap, actualmente, quieren de una ser como los exponentes que oyen. Quieren inmediatez, hablar de vivir la vida nigga de una. Pero ni saben de dónde siquiera viene la palabra nigga (alguno dirá que incluso sea de un meme), ¿y qué sucede? pues, que llegan a ver un vídeo de Tupac o de Easy-E y alucinan al máximo. Ven uno de Drake o Post Malone y creen que hip-hop es sinónimo de ropa cara, de marca, de tatuajes ridículos en la cara y cadenas de oro por montones, de una parada típica y de mujeres nalgonas. Cuando la verdad, sólo era un vídeoclip y la ropa es una publicidad, tal como automóviles de Fórmula Uno tapados en logos o jugadores de fútbol haciendo publicidad de perfumes o ropa interior. ¿Y las mujeres? pues, todas modelos, nada de niñas que andan con el rapper, listas para entrar en acción o groupies. No, sólo simples modelos o bailarinas.

A mi me da un poco de pena y también lata todo eso, que quieran la ropa, que quieran las cadenas, la apariencia, para ser un artista de rap. Es empezar al revés, de afuera hacia adentro. El rap no es marca ni ropa, todo eso es un agregado, un detalle superficial, una cáscara. La letra, la lírica, el flow, es lo que te define como rapero. ¿Quieres escuchar rap? pregunté, pues anda a la plaza Teodoro Schmidt, cuando se juntan a hacer freestyle, a las batallas. Ahí tienes rap. Ahí puedes vivirlo. Por eso admiro a un grupo de chicos de la ciudad de Cunco, que sí la tienen clara. Los conocí haciendo freestyle en las céntricas calles de Temuco y desde ahí hay un lazo. Son raperos reales. Real MC’s. Se notó de inmediato. Pero esa es otra historia.

Pero ¿qué pasa? pasa que quieren ser como los llamados soundcloud rappers, locos que hacen sus temas y los suben a las plataformas y los difunden y tienen la suerte de hacerse conocidos e incluso virales. ¿Calidad? bastante despreciable la verdad. Pero se hacen moda, al igual que su imagen, porque antes que raperos o MC’s, parecen carteles publicitarios andantes. Como una alegoría de cualquier moda estética y superficial, más que un rapero que se debe a sus temas, visión del mundo/vida y habilidades.

Estos mismos raperos viven tan a costa de su apariencia adquirida (por el like, el following, el hashtag, las visualizaciones, etc.) que sus temas al final terminan siendo monotemáticos y muy, pero muy redundantes e incluso sin sentido. ¿Contenido? muy pobre, ya que destacan las marcas, la ropa, los accesorios, colores y demases detalles. Su letra se basa en su apariencia, y viceversa. Es el problema con el rap moderno, el mumble-rap, el murmullo, de raperos que cantan apenas, balbucean y repiten frases. Su fundamento es: superficialidad.

Y en el trap, casi lo mismo. Sólo he visto contenido en sus letras del tipo gangsta y egotrip, incluso emo, sobre una instrumental de tipo ya característico. Pero acá lo hacen notar como un estilo musical (y casi cultural) totalmente nuevo y distinto. Y la verdad es que no. Existe hace rato. Es sólo una variante del rap, como el hardcore, el g-funk o el southern. Es… rap. Los únicos traperos de verdad son los Traperos de Emaús. Sépanlo.

Smosh lo representó de una forma hilarantemente realista:

Más aún, es triste que, como quieren inmediatez, en vez de aprender, no piensan nada mejor que hacer covers, perdón, remixes de canciones originales de otros que ya tienen algo de tribuna. Según ellos, poniendo “su visión personal” en el track original, una forma de adaptación del tema real. Pero la letra es totalmente incoherente con la realidad de la persona que lo interpreta. Se les nota. Y un detalle: tienden a considerarse y darse a conocer dentro del rap chileno, pero ellos no hacen rap chileno y conocen a pocos exponentes del género, más que nada, los que se han dedicado al mismo estilo.

No por nada muchos están en contra de todo esto del mumble rap y el trap. Por algo el eslogan de Ambrosia for Heads rezaba así:

En la era del mumble rap, seamos claros, nosotros ponemos las barras nuevamente.

Después y a modo de punto aparte, la identidad.

Si en la música se nota que no hay novedad o un intento de innovar y caen en lo repetitivo y sin sentido, entonces es su “identidad” la que intentan demostrar. ¿Recuerdas que dije que sus letras se basan en su apariencia y su apariencia en sus letras? bueno, pues con la identidad en estos artistas es casi lo mismo.

La búsqueda de identidad es un tema amplio, que se trata en las aulas del liceo como así también en tu hogar, con tu amigos saliendo y compartiendo o bien escuchando música en tu habitación. Es amplísimo y no voy a contemplar algo más psicológico o social al respecto, sino que la identidad relacionada con el hip-hop y su cultura.

Está claro que muchos jóvenes y niños se sienten atraídos por el hip-hop por su forma, por su apariencia, su estilo y la identidad que derrochan sus exponentes, por ende, los jóvenes y adolescentes quieren tener esa misma actitud, de confianza, de “no estoy ni ahí”, de “me veo bacán” (incluso, me veo de vio‘, jaja). Y eso está súper, hasta yo mismo en parte me adentré en la cultura por lo mismo. Pero al breve tiempo entendí que no tenía que adoptar algo por que sí. O intentar tener la misma actitud de los raperos que veía en vídeos y películas. La identidad eres tu mismo. Tu personalidad y el cómo permites que el hip-hop afirme o transforme tu personalidad y mentalidad. En algunos casos, la complementa y en otros, ocurre un cambio grande (puede ser para bien o para mal) y otros, como si nada.

Algunos entenderán así porqué los Beastie Boys son mi referente directo.

Pero volviendo al caso que me hace pensar en todo esto, es que también pienso que la gente, como quiere todo rápido, hace caso omiso de los consejos basados en experiencia y sólo toman en cuenta a los que les dicen si a todo… a todo, sin ningún filtro o inteligencia. Y eso se expande hasta en la búsqueda de identidad.

Si quieres adentrarte en el hip-hop, más bien en la música, y hacer que la misma defina tu identidad, pues, dedícate a desarrollar tus habilidades musicales. Pero no caigas en ponerte una polera ancha, una gorra y un reloj abrochado sobre la manga de tu hoodie y creer que ya tienes la identidad rapera y que todos van a reconocerte como tal. Menos aún creer que porque compras una marca específica (porque “me gusta lo que provoca una marca”) te dará el estatus inmediato de rapero.

De nuevo, recuerdo las andanzas con mi bro Enzo, nosotros nos vestíamos a pura ropa americana, jajaja. Si era XL, ¡servía!. Pero, entendimos el origen y significado de la ropa ancha común en los barrios neoyorquinos y adoptamos esa visión, a la chilean way, como todos los hiphoperos de la época. ¿Marcas? sólo dentro de unos años más, cuando ambos empezamos a trabajar o tener ciertos ingresos monetarios, ambos teníamos un polerón Fubu y yo, al menos, gorras New Era. Y fueron los únicos objetos de marca que tuvimos. Recién, en 2017, volví a comprarme un 59Fifty.

Nosotros queríamos hacer graffiti, bombardear toda nuestra zona, hacer tocatas, crear canciones, aprender a producir, grabar una demo, improvisar por horas, crear block-parties, pinchar discos, hacer algo de breakdance, hacer cursos de hip-hop, hablar del hip-hop, darlo a conocer, ¡rayos! un montón de cosas. Pero nunca quisimos ser algo que no éramos ni seríamos: raperos como en los vídeos. Ser falsos.

Ahora, los cabros quieren ponerse de una alguna polera Supreme y ¡plin! por arte de magia, I’m a rapper, mothaf-cka! y la verdad… no. Te falta mucho por conocer y aprender. La analogía perfecta es una parte de la canción de Freddy Turbina:

“¡Ahí va Freddy Turbina! Si… y dicen que no duerme.”

Y el buen Freddy Turbina recién, solo recién le había sacado las rueditas chicas a su bicicleta… no sabía de los porrazos que aún le quedaban por sufrir.

Maldita sea, ojalá fuera así de instantáneo el reconocimiento…

Tu crecimiento puede ir de la mano con tu identidad, ¡obvio! pero para ello debes conocer, aprender, experimentar, practicar, etc. Si sólo vas a hacer cosas por buscar aprobación y/o provocar algo en los demás y no en ti o no por ti, pues, algo anda mal.

Y si alguien te aconseja y recomienda algo o da algunos tips, pues, mínimo pensarlo un par de veces y algo tomar de ello. Sino, pues, seguirás siendo igual de pusilánime que hasta ahora, partiendo desde afuera hacia adentro.

Estoy en contra de locos así, de los porfiados. No seré un exponente del hip-hop así grande como otros, pero amo esta cultura, me metí en ella hace tanto tiempo ya y le debo mucho al hip-hop, más allá de rimas, graffitis y música.

Al final, como dije hace un par de años atrás, el rap es para raperos, no para cantantes de rap. Para MC’s, no para poseros.

La identidad se forma de adentro hacia afuera, no al revés. En el hip-hop, es lo mismo. Imitar a los niggas o boricuas de vídeos es sólo eso: imitación, porque hasta ellos la tienen clara: es un vídeo y deben vender su música de manera atractiva.

RESPECT THE ELEMENTS.
RESPECT THE CULTURE.
RESPECT THE HIP-HOP.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2018 y actualizado en 2023.

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¡Un año!

¡Y se cumplió un año! 🎈

La verdad, no creí llegar hasta acá.

Sé que un blog puede parecer algo muy sencillo en este tiempo, en especial con ChatGPT y la facilidad de usar herramientas para generar contenido, pero aún así es un pequeño logro a la constancia, muchas veces inconstante de mi parte, para poder hablar de música y otros temas relacionados.

La Vida en Beats nació inicialmente como título para una canción, que terminó llamándose de forma muy similar: La Vida en Rimas. Y es que rimas, beats y música han sido mis compañeros fieles durante prácticamente toda mi vida. Gracias a la música (y el hip-hop) he podido desarrollar mi persona, mi personalidad, mis habilidades y también, me ha permitido ampliar mi mundo, conociendo y formando amistades con personas maravillosas.

Hoy, en este aniversario, que realmente fue el 4 de mayo, fecha en la que publiqué el primer artículo, en la plataforma Medium, puedo decir que crear este espacio, este miniblog, ha sido una suerte de terapia y descanso. Salir de la rutina y desconectar del trabajo, conectar los audífonos y dejarme llevar por nuevos o conocidos ritmos y anotar pensamientos e ideas relacionados, ha sido realmente terapéutico y también, parte importante de mi proceso creativo al momento de crear rap.

Nunca pensé escribir de forma continua un blog, tampoco pensé que podría expresar cuánto me gusta la música ¡y aquí estamos, celebrando humildemente un año!

Hablando de esto último, del proceso creativo, quiero compartir con ustedes una nueva playlist, llamada Nostalgia Póstuma… lo sé, quizás debería ser algo más ad-hoc a celebrar un año de miniblog, pero esta playlist surgió como una necesidad, ya que me encuentro trabajando en la producción de una canción que ha sido difícil de concebir, no por su dificultad lírica, los juegos o fórmulas verbales o los detalles que pueda tener su instrumental. Sino por su contenido. Es un tema nostálgico y también, realista.

Es que decidí hablar sobre el suicidio, sobre la depresión. Lo viví directamente, en segunda persona… por una novia de secundaria. La experiencia fue compleja, darte cuenta con el tiempo que sabías todos los detalles, de forma desordenada y sin mucho sentido, y para cuando ya tuviste la realización de qué sucedía, era demasiado tarde. Ha sido un proceso de introspección y de traer recuerdos a flote, no niego que dolorosos, pero necesarios para poder ser sincero y cabal con la historia que contaré. Todo esto me hace eco de la importancia de la salud mental y de comunicar, de hablar, de pedir ayuda en los momentos confusos y oscuros. Doy gracias de contar con personas precisas que velan por mi integridad en este ámbito.

Esta playlist es muy variada, algo que siempre deseo manifestar en este blog: eclecticismo. Música clásica, algo de soft-rock, un par de canciones indies y alternativas, obviamente rap, música instrumental y un toque de ópera y metal, todo con un ambiente que considero nostálgico mas no triste, aunque haya algunas canciones que sí lo son (oh, Radiohead). La idea es plasmar una experiencia que haga sentido en la forma de sentir que tuve al momento de escribir este tema.

Las expectativas –de la canción y de este miniblog– son altas siempre.

Estoy agradecido de llegar hasta aquí, cumplir un año publicando contenido en La Vida en Beats y dar un espacio sencillo a la libertad de expresión mental y musical.

Agradezco a quienes se han dado una vuelta, quizá breve, quizá larga, por este rincón de internet y haya disfrutado de alguno de los artículos que he compartido.

Igualmente, mi gratitud para con aquellas personas especiales de mi vida que también comparten esta inquietud de expresar mediante la escritura pensamientos, sentimientos, poesía e inquietudes de la vida. Así que un brindis 🥂 también para Un Puntito Azul, Ammashirit, El Tuto y LunaCreciiente.

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The Get Down y yo

Antes de comenzar con la temática del título de esta entrada, creo necesario aclarar algunos detalles sobre mi.

Como se han podido dar cuenta, a razón de algunos detalles compartidos a través del contenido de La Vida en Beats, que siempre me he presentado como rapero. Pues bien, quiero profundizar muy rápidamente al respecto de esa info, si, soy rapero, soy MC, orgulloso de ser parte de la cultura Hip-Hop y poder tener una visión de vida y otras características, de las cuales el hip-hop ha sido parte y molde.

Si bien, siempre sentí afición por el rap, la música, empecé a interiorizarme en todo ello cuando tenía entre diez y trece años, ya conociendo algunos grupos y exponentes como Beastie Boys, MC Hammer, Wreckx-N-Effect, Cypress Hill, Ini Kamoze (aunque es más reggae y raggamuffin’), entre otros. Y pronto descubrí que todo ello era parte de algo más grande: el Hip-Hop, y me puse a investigar (en lo que pudiese) sobre eso. Dónde empezó, que lo definía, que perseguía, etc. y conocí las cuatro ramas elementos: MCDJB-Boys y el Graffiti. En lo personal, elegí el graffiti como primera opción, debido a mi facilidad y afición por el dibujo y prontamente añadí el rap, creando primerizos versos, muy básicos y simples, pero que me permitieron adentrarme en este mundo.

Gracias al hip-hop, mi personalidad cambió, pasé a ser más extrovertido y de mayor facilidad comunicacional, y también, por qué no, adopté una mayor “actitud”. También, en parte, ha definido mi trabajo y visión sobre el diseño gráfico y gustos personales.

Ahora, a lo que titula esta entrada. The Get Down, serie de Netflix de 2016, que básicamente muestra los orígenes del hip-hop en la Nueva York de los setentas, mediante un formato de serie dramática, que mezcla mucha música, colores vibrantes y ad-hoc a la propuesta, acción propia de las calles y también personajes que muestran claros estereotipos de las clases sociales del barrio, como también personajes que están basados en personalidades reales.

Claramente, es un trabajo de ficción, un drama musical. Pero esta serie ha sabido acertar, en mi opinión, en algo que muchas veces no había sido retratado: el origen del hip-hop.

Durante mucho tiempo habíamos obtenido películas que se basaban en la típica historia de surgir de la decadencia de un barrio marginal en base al talento musical en el rap del protagonista (hola, Eminem), o bien, películas que mostraban parte de la vida de grandes exponentes como Tupac o Notorious B.I.G., más a modo de documental, y también, el típico hiphopero que tenía parte en alguna comedia, como en Scary Movie o How High, pero no había alguna que se dedicase a abarcar la parte de la historia del origen.

Y The Get Down llegó. Y lo hizo en un muy buen momento, creo modestamente.

Menciono esto en base a que el hip-hop, a nivel global está nuevamente en boca desde hace varios años. Si bien la calidad del rap actual es muy diferente a la de años atrás, el espíritu sigue presente.

Nuevamente se ven en las calles y plazas a grupos de jóvenes b-boys practicando sus pasos de breakdancing, popping y demases, también, y al menos acá en mi ciudad, han vuelto a aparecer raperos y MC’s en las calles, juntándose en grupos para hacer freestyling y batallas de improvisación, por amor al rap, por prepararse en competición y aprender nuevas técnicas y fórmulas que pueden utilizar en su rap. No digo que hayan desaparecido, ya que siempre ha existido un gran movimiento en la región, sólo me refiero a que quizás, retornó a un nivel underground en cierto momento y ahora, está volviendo a surgir a la superficie, logrando encantantar a nuevas generaciones. El graffiti siempre presente, he notado que hay “períodos de actividad” entre mayor y menor visibilidad, pero siempre el neoexpresionismo del graffiti ha podido ser visto en diferentes ciudades y lugares. El DJ, considero es el más underground, en referencia al clásico y real DJ, que ha sufrido la influencia de la tecnología y dentro de la categoría DJ han entrado productores, beatmakers y aficionados a las mezclas y producciones en computador.

The Get Down muestra el origen del rap en base a la historia de Ezekiel “Books” Figuero, un adolescente de ascendencia afroamericana y puertorriqueña que tiene especial sensibilidad sobre su vida y el mundo que le rodea y que tiene la particularidad de tener el don de la poesía, de esa verdadera, que es capaz de expresar los sentimientos más profundos y oscuros de la forma más hermosa e ilustrativa posible y que también posee gran curiosidad musical, todo esto, más la influencia del camino que escoge en su vida: una parte “normal”, como pasante en la oficina de un político influyente y otra parte “subterránea”, como poeta/MC del grupo The Get Down Brothers, grupo que forma con sus amigos más cercanos y con Shaolin Fantastic, genial y muy bien logrado personaje que representa a un joven dealer (traficante) que desea dejar atrás la vida de matonaje y convertirse en DJ, siendo aprendiz del mismísimo Grandmaster Flash, quien también es consultor de la serie y un personaje influyente para Shaolin Fantastic dentro de los eventos de la misma.

También, siempre ligado a la música, la cual es la verdadera cadena que soporta la trama de la serie está la historia de Mylene Cruz, joven latina que tiene un romance con Ezekiel y que desea de igual manera sobreponerse a las condiciones del entorno en el que vive, usando la música como método, pero, en contraste con Ezekiel, Mylene quiere dedicarse a la música Disco o bien, música más popular y “pop”.

Ella también tiene su lucha interior y exterior: el temor del rechazo provocado por un padre pastor de la iglesia pentecostal del barrio, que es autoritario y casi fanático. Imagina a Ned Flanders de Los Simpson, con todo su actuar prudente y cuidadoso de la obediencia a Dios, con la personalidad de Walter White de Breaking Bad, es decir, en la mezcla, un potencial fanático religioso. Y ese personaje es representado por Giancarlo Esposito, Gus en Breaking Bad (coincidencias de la vida). Pero claro está, eran tiempos totalmente distintos a los actuales.

Entonces está toda esta “masa” cuyos ingredientes incluyen inconformidad, talento, discriminación, incomprensión, la búsqueda de algo más que sólo una vida normal, la música, la amistad y la política en sus diferentes matices, y el barrio y todo lo que hay dentro de él: desde el joven graffitero que se dedica no solo al “vandalismo” de hacer tags y bombs, sino de plasmar mensajes positivos en sus graffitis, mensajes que rodeaban toda la ciudad de Nueva York, tomando en cuenta que estaban pintados en los vagones del metro, hasta las decisiones tomadas por el político que sí entiende, apoya y lucha por su gente y que tiene que hacer frente a nuevas ideas políticas que pueden corromper sus ideales. La mezcla de éstos ingredientes nos muestran los orígenes del hip-hop.

Todo esto en una alegoría de colores, bailes y música, donde los contrastes son bien representados y los ambientes son un buen reflejo de como fueron aquellos años. Es interesante el uso de imágenes y vídeos de archivo y de que la misma fotografía de la serie tenga esa apariencia retro, que lo acerca y ambienta aún más en los setentas.

El hip-hop nació allí, en Nueva York. Y en la serie son mostrados y nombrados los iniciadores: DJ Kool HercGrandmaster Flash y Afrika BambaataaSi eres rapero y no sabes quiénes son éstos tres, pues, ¡necesitas informarte rápidamente!

Cada uno en un lugar diferente del gran NY, contribuyeron con los ingredientes para formar el hip-hop tal cual lo conocemos, que empezó muy subterráneamente, pero luego de unos años, hizo su explosión y manifestación para todo el mundo.

Con el tiempo obviamente, se fue definiendo aún más y también surgieron y fueron adoptadas nuevas ideas y pensamientos que encontraron cabida en el hip-hop para ser expresadas y/o denunciadas. No sólo fue un movimiento de distintas ramas que planeaba alejar a los jóvenes de la violencia pandillera, sino que también fue convirtiéndose en una forma de violencia para denunciar las irregularidades e injusticias, las diferencias y la discriminación, a veces, dentro del mismo hip-hop. Aunque esto es otra historia.

Yo empecé en esto escuchando a los “nerds” de los Beastie Boys, grupo de origen punk adolescente que trascendió al hip-hop, convirtiéndose en uno de los mejores y más conocidos exponentes… ¡y blancos!, sabiendo que en su mayoría el hip-hop es “negro”, pero eso es lo genial del hip-hop, que dentro de su cultura encontramos a muchas nacionalidades y ascendencias, razas, características, religiones, visiones políticas y musicales, todas variadas, todas distintas, todas dentro de una gran familia que por medio de beats, latas de spray, bailes y vinilos han moldeado a una gran parte de la juventud y adultos a nivel global.

Y lo han hecho durante más de 30 años. Dato no menor.

Para terminar, ¡larga vida al hip-hop! y aprovecha de ver The Get Down en Netflix, si no sabías mucho del origen del hip-hop, es una buena oportunidad. Si lo tuyo es la música de los años 70, también disfrutarás de un genial soundtrack y si sólo quieres una buena serie para el fin de semana, pues dale, The Get Down no te decepcionará.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2016 y actualizado en 2023.

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Intergaláctico, Planetario

Siempre, como parte del hip-hop y también como melómano, he tenido un gusto y cariño especial por los Beastie Boys. Recuerdo que me sentí muy feliz cuando completé su discografía en vinilo en 2022 y lamenté mucho cuando MCA falleció el 2012.

Mi primera oída de ellos fue, si mal no recuerdo, cuando tenía 10 años, en 1995, recuerdo haber escuchado por la radio, en casa o la escuela, un beat de batería pesado y un riff de guitarra igual pesado. Eso no es rock, creo, según lo poco que conocía de música en ese momento de la vida. Había escuchado rap, sonaba en las radios chilenas, pero de esa forma no. Cuando empiezan los Beasties a rapear, fue sorprendente, ya que nada sonaba similar por acá, al menos, en lo que sonaba en radios.

No tenía un gusto musical formado en ese tiempo, tenía un cassette de Pampas Reggae de Los Pericos como también uno de Eros Ramazzotti que me habían regalado en un par de viajes a Santiago. Eso cambió a partir de los 13 años, cuando cursaba 8º básico y aprendí la diferencia entre rap y hip-hop. En mi curso había muchos chicos que eran entusiastas por el hip-hop. Uno de ellos, se convirtió en mi inspiración. Estaba metido en la onda del breakdance y escuchaba mucho rap. Él estaba a la moda en ese sentido, su compañerismo y entusiasmo me motivaron a conocer más y a convertirme en hiphopero. Más aún, cuando dentro de las playlist de sus cassettes estaban Shake your Rump, Get It Together, Sure Shot y ese tema del pesado beat y riff: So What’Cha Want, ése era el grosso tema que hace un par de años atrás había escuchado y me había volado la cabeza.

A partir de ahí, con mi facilidad para el dibujo empecé mis primeros graffitis, que eran porquerías, y a juntar música, de la que me podía conseguir con algunos amigos y la que grababa de la radio. Así empezó de a poquito, una mezcla de los Beastie Boys, Tiro de Gracia, Wreckx-N-Effect, MC Hammer (sin U Cant’ Touch This), algunos gringos que no cachaba en ese entonces y varios mixes y otras cosas, cercanas, como Limp Bizkit y algunos temas de raggamuffin’. Era variado, poco, pero variado.

Hasta que empecé a rimar. Todo de ahí creció de manera exponencial. La capacidad de hacer freestyle, cabecear un beat, descifrar las letras en inglés con lo que iba aprendiendo en el liceo, buscar instrumentales entre amigos y hacer graffiti, mucho, junto con mi hermano de pinturas y versos, Enzo. Esto ya era cuando tenía 16–17 años. Ya tenía muchos cassettes con música y CD’s pirateados con mezclas y álbumes completos. Cuando visitaba a mis abuelos, la pasaba viendo películas y MTV, que en ese tiempo era bueno y daban muchos clips de rap, y los de Beastie Boys, que en 1998 habían lanzado Hello Nasty, eran mis favoritos.

Cuando salió el vídeo de Intergalactic, mi mente explotó.

¿Podía mezclarse un robot de cartón y plástico con unos trajes de goma ridículos, las estaciones de tren de Shibuya y Shinjuku y supermercados en Japón con 3 MC’s, una instrumental muy divertida, muy influenciada del jazz y una letra que no fuera el típico rap social, de calle o picao’ a gangsta?

Intergalactic demostró que sí. Y ahí fue cuando me enamoré de los Beastie Boys. Le encontré sentido al hip-hop por medio de su música y su estilo. No era sólo una moda bacán, ni tampoco un medio para hacer crítica social o una excusa para poder hacer arte gráfico, sino que entendí, que para mí, se trataba de disfrutar. Divertirme. Estaba en el hip-hop porque era una diversión real para mí.

No me malinterpreten, no es que menosprecie la cultura y los cuatro elementos, al contrario, más me involucraba. Pero a través de los Beasties entendí que podía hacer más que lo que hacían los típicos raperos que bebían de la influencia otorgada por Tiro de Gracia, de Tupac y Dr. Dre o de SFDK y Violadores del Verso o Vico C.

Simplemente, notemos todas las influencias de los Beasties: rock, funk, jazz, rap, dub, punk… hasta country y bossa nova. ¿Quieres fijarte en sus tres integrantes? OK, los 3 son amigos de escuela, son blancos y empezaron como una banda juvenil de punk. ¿Sus letras? Sobre fiestas juveniles, desorden juvenil (fiestas y cosas así), pasarlo bien, protestas contra la sociedad y la forma de vida que tenían sus integrantes, reflejar a New York y su amor por esa ciudad. También, espiritualidad y compromiso. ¿Cómo? ¿espiritualidad? Pues sí, espiritualidad, los tres son de ascendencia judía y dos son de fe judaica y MCA, pues MCA se hizo budista. Y lo dejó reflejado en su vida, en sus letras y en el sonido de su bajo.

Eran la excepción que rompía toda regla. Mientras la gran mayoría se sentían más identificados con andar fumando marihuana y haciendo rap gangsta, tirándose mala onda entre MC’s (Este contra Oeste, ¿les suena?) había un trío de nerds que se paseaban por motos en miniatura vestidos con colores como si de Teletubbies se tratara, rapeando en medio de Nueva York con un estilo inconfundible y cautivador (Alive). O bien, protagonizaban la mejor de las series policiales de los años 70’s, persiguiendo delincuentes y botando muñecos por puentes, llevando un bigote que era digno de comparar con el de Chuck Norris (Sabotage), a un ritmo rock que ni Zack de la Rocha podría superar, o eran un trío vestido con la ropa más normal del mundo, rapeando en mitad de un bosque (So Wat’Cha Want) con colores e imagen distorsionados, a razón del efecto que se hizo característico en sus vídeos.

Los Beastie Boys. Los que te decían que tienes derecho a pelear por tu fiestaa decir que las mujeres merecen respeto y gratitud. Que la mejor forma de disfrutar de la azúcar era con café y crema. Pasaron los años, todos crecemos, pero ahí estaban ellos, llenos de referencias a la cultura, a Star Trek, a Pie Grande y los 5 barrios. Luego, para concluir, volviendo a su origen y entregando el broche de oro a una carrera larga, entretenida, increíble y bien jugada: con la continuación del clásico (You Gotta) Fight for your Right (to Party), de la forma más genial y alocada que podía ser: siendo ellos mismos, pero representados por otros, como un autohomenaje o una broma interna.

La luz se apagó el 4 de mayo de 2012, cuando Adam “MCA” Yauch falleció. No sólo murió un componente importante del trío. Ahí, Beastie Boys terminó su carrera. No iban a ser como otras bandas que buscan un reemplazante. Tampoco iban a resucitarlo de forma virtual, ni muchos menos seguir como dúo. Los Beastie Boys eran tres y siempre lo serían.

Quizás podríamos querer escuchar más álbumes y canciones, aun cuando se sabe que hay un montón de canciones que nunca verán la luz. No es necesario, hay 8 álbumes y cientos de canciones para disfrutar a la mejor banda de hip-hop que ha existido.

En tiempos donde el rap es murmurado, donde todo gira en torno al ego y donde las batallas de improvisación se llevan el centro de atención, prefiero seguir oyendo y disfrutando a 3 idiotas que lo pasaban bien, rapeaban bien y son una de las más grandes influencias para muchos artistas y exponentes, simpatizantes y oyentes, por su actitud, visión, pensamiento, calidad de producción, ingenio, contenido y nivel musical. Ningún estilo les quedó pequeño. Ningún vídeo fue menos que otro. Ningún disfraz fue mejor utilizado como en sus vídeos.

Para mí, una inspiración e influencia directa. Un sí o sí en mis playlist diarios. Mi definición personal de los Beastie Boys es igual que el coro de una de sus canciones: Intergalácticos, Planetarios, otra dimensión.

Larga vida a Ad-Rock y Mike D y namasté por MCA.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2016. Antes de ser publicado el libro biográfico escrito por Ad-Rock y Mike D y también, antes del hermoso documental basado en el libro: Beastie Boys Story.

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Café, crema, cine y NYC

Lo sé, soy un inconsecuente, pero aquí estoy. La verdad, creo que aprovechar el sol del verano me ha distraído del blog. Pero I’m back.

Enero y febrero han sido un par de meses bastante interesantes en lo musical, tanto como melómano, así también como artista.

Enero comenzó con los ajustes finales para Cremita Neoyorquina, un tema que compuse durante mi estadía en New York, en septiembre de 2022. Aproveché estar en la cuna del hip-hop, para escribir varias ideas, que se plasmaron en este tema, Cremita, que es una suerte de oda al hip-hop, a la ciudad de New York, al cine y detalles personales, todo condensado en un tema breve: son dos minutos y veintisiete segundos de duración.

Apenas completé las estrofas y algunas ideas posibles para un coro, pensé en la música, la instrumental, el beat. Y concluí que, al estar en NYC, debía samplear, hacer uso de tan mágico y potente recurso. Así que apenas volví a Chile, me puse a revisar y escuchar montones de música.

Mis conceptos musicales bases eran:

  • Rap moderno, sin caer en la tendencia del trap
  • Usar samples, uno como base principal
  • Un guiño latino, mediante samples, efectos o bien, la letra
  • Que tenga un corte a mitad del tema (como que se apague y encienda el track)
  • Scratches

Con éstas ideas y la letra prácticamente lista, llegué a mediados de septiembre al home studio de DJ SDC y empezamos a trabajar. Tenía tracks de referencia que podíamos usar y durante aproximadamente cuatro meses, fuimos iterando y evolucionando el sonido y la propuesta. Durante este tiempo, salió finalmente el coro, de cuatro barras y una melodía propuesta por DJ SDC, quien con su ayuda, lo grabamos a dos voces: la principal, de él, alto y yo, en versión grave, con un muy sutil efecto de autotune, sin caer en lo robótico y nefasto que puede sonar como en algunos artistas.

En lo personal, armé la introducción del tema, que es una tonta oda al café, jajaja y que le da motivo al tema Cremita Neoyorquina, que mientras lo escribía, tuvo dos fuentes de inspiración principales: Wu-Tang Clan (y el hip-hop en general) y el café.

¿Por qué estas dos cosas tan dispares? ok, el guiño o inspiración en Wu-Tang Clan es por un tema de su primer LP — Enter the Wu-Tang (36 Chambers) — de 1993, el track se llama C.R.E.A.M., acrónimo de Cash Rules Everything Around Me, literal: el dinero rige todo a mi alrededor. Canción famosa por su melodía basada en un sample de As Long As I’ve Got You de The Charmels y los versos compuestos y presentados por Raekwon, Inspectah Deck y el coro respectivo de Mr. Meth: Method Man.

Mi idea era hacer una referencia a este tema, no con la misma temática, pero si dar una suerte de homenaje, por todo lo que Wu-Tang significa para el rap y para New York. Pero también, quería manifestar algo respecto al café, mi bebida favorita y simplemente, quería café en mi canción. Evolucionando y reescribiendo mis versos, llegué a esta idea que parte de un imaginario y delicioso café con crema (irish coffee podría ser) y la analogía de disfrutar tan rico café es cómo disfrutar de un excelente vinilo de rap. Es como disfrutar la cultura hip-hop, algo que sin duda alguna, he hecho durante mi carrera y vida hiphopera.

El sample principal también se basó en esta idea neoyorquina del hip-hop, referenciando raíces latinas, al tomar un sample en clave salsa de un grupo antigüo de este sabroso ritmo musical. Este sample le dió el sabor preciso a Cremita. Aquí es dónde guarda relación haber regresado a Chile a escuchar montones de música: estuve cerca de medio mes escuchando salsa, tanto clásicos de los 70-80’s y también modernos, pasando por artistas conocidos y otros más “underground”. Ahí le tomé el gustito a la salsa, de manera rítmica, primeramente.

¿Y el café? pues quedó en la introducción y el primer verso del tema: Cinco tazas de cappuccino, prendo el día con hip-hop genuino. La verdad, en mis mañanas gringas lo que consumía era cafés negros y algún espresso, mientras estaba recorriendo la ciudad, jajaja. También es una referencia a los Beastie Boys, en la canción Super Disco Breakin’, que empieza con Ad-Rock diciendo: fifty cups of coffee and you know it’s on… aunque creo que nunca me tomaría cincuenta tazas de café, por mucho que me encante.

Y luego, referencias al cine como Kill Bill, John Wick y Joker, mención a diferentes partes de la ciudad, un par de referencias a Hamilton, el musical y una fantasía de mezclar Temuco y New York. Todo esto usando igual un poco de inglés, más que nada como excusa para complementar mi forma de hacer rap, que últimamente incluye muchos anglicismos, como una suerte de teaser de que en breve pueda tener un track completo en inglés.

Uno de los detalles importantes que destaco, es mencionar y/o presentar un álter ego: Berantino.

Berantino es la contracción de mi nombre, Beraka con Tarantino, apellido del célebre cineasta, en un afán de crear un sobrenombre que también refleje mi amor por el cine. Recuerdo conversar de esta idea con mi amigo Habacuc, de tomar un personaje conocido culturalmente y adjuntarlo al alias o nombre artístico, en su caso, sería Habacuc Baku, por un personaje de animé y yo, pues Berantino, por lo antes mencionado, allá por 2017.

Para mí, Berantino es alguien que disfruta de anécdotas tontas y momentos divertidos. Si se trata de mi personalidad, Berantino es el alegre freak, a diferencia del Beraka a secas, que más que nada, es quien tiene la actitud rapera característica. Berantino es un tipo relajado, alegre, pero al mismo tiempo, “clase alta”. Será entretenido desglosar sus características a medida que lo vaya desarrollando.

Y así, con todo esto, llegamos a febrero, tenemos el tema concluido y revisado, con algunas referencias directas de personas específicas que lo han escuchado y lo han disfrutado, destacando la calidez del tema, lo diferente y moderno y lo bien que suena el sample salsero.

Lo mejor de todo, es que si bien queda un tiempo para publicarlo y así todos puedan oírlo, la espera valdrá la pena, porque será el primer tema que lance acompañado de un vídeo clip.

Este clip seguirá la misma idea de entrecruzar Temuco y New York, ahora, de forma visual. Y espero que sea un gran complemento para el tema en general.

Se viene Cremita Neoyorquina.

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Lisztomanía

Hace tiempo que no venía a mi memoria aquella palabra: Lisztomanía.

Generalmente, es más sencillo recordar melomanía, definida como la afición por la música en general, en cambio, lisztomanía es la necesidad de escuchar música todo el tiempo, tal como indica el post de Diccionario VIP en Instagram.

Hay que agregar ciertamente, que en su origen, se refería al frenesí de los seguidores dirigido hacia Franz Liszt durante sus actuaciones, nada más alejado de un rockstar actual.

Lisztomanía y melomanía, ambos me identifican al cien por ciento y creo que en la música he encontrado una compañía, influencia y contentamiento enormes a través de los años.

Amando el hip-hop y regaloneando con tantos estilos musicales y rítmicos que al final, me cuesta enfocarme o dedicarme a escuchar sólo un ritmo o álbum durante el día.

Antes, era súper fan de oír artistas y sus discografías, es decir, escuchar álbumes completos, aún sigue siendo mi preferencia, ya que considero que es cómo debe consumirse la creación de un artista musical: un álbum siempre tendrá un trasfondo, una historia que el artista quiere expresar, de principio a final y que merece ser escuchada, percibida y entendida de aquella forma, ejemplos, varios se manifiestan en mi mente: Pink Floyd con The Dark Side of the Moon y Wish You Were Here, Tame Impala con Currents o The Slow Rush, Rosalía con El Mal Querer o The Weeknd con After Hours o Dawn FM.

En el presente, he caído en el vicio de las playlists, la verdad, gracias a Spotify y su bien ajustado algoritmo (a diferencia de YouTube, que no sabe qué recomendarme, jajaja) y si bien, es una forma de consumir música quizás no tan recomendable (comparándola con lo que escribo sobre álbumes) es una buena oportunidad de conocer y ampliar el espectro musical, ya que no se trata de seguir la playlist de un artista específico per se, oyendo sólo sus temas, sino, como Spotify te presenta listados en base a ritmos, emociones o estilos variados, uno puede encontrarse con viejos conocidos, así como con nuevos exponentes y nuevos sonidos que realzan la experiencia de escucha y te permiten conocer a artistas, que a veces, te suenan a alguien cercano pero no al mismo tiempo y tienen algún detalle, sea estilístico, vocal o de feeling que hace que puedas engancharte a él y seguirlo o guardarlo en tus favoritos.

Por eso, también mi motivación a armar algunos listados (ya se viene el segundo para La Vida en Beats) y seguir y escuchar otros que me han recomendado.

Y bien, para no alargar más esta breve entrada, que es sobretodo una opinión puntual, no podía quedarme sin cerrarla compartiendo a los franceses de Phoenix con su tema Lisztomanía, del álbum Wolfgang Amadeus Phoenix de 2009.

Nota aparte: actualicé unos detalles de funcionamiento del blog y ahora está disponible desde el menú principal, un buscador, para que puedas encontrar palabras o artículos de una forma más sencilla.

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¡Regresamos!

Pues tal como lees, regresamos. La verdad, no es que este miniblog haya muerto o caído en otro intento de crear algo que termina siendo efímero. Sino, que sucedieron cosas durante septiembre, por las cuales opté por dejar de publicar contenido en La Vida en Beats durante aquel mes.

Y octubre no empezó muy diferente, igual sin subir contenido, pero aproveché de «ordenar la casa», de dar una nueva cara y sobretodo, nuevo hogar a este miniblog.

Ahora, La Vida en Beats es independiente, con dominio propio y funcionando gracias a WordPress, en lavidaenbeats.cl. Con una configuración muy sencilla, que permite mantener la onda del miniblog, al mismo tiempo que también otorga mejores opciones para trabajar con imágenes, vídeos y otros detalles que con el tiempo se podrán ir notando.

También, inauguro un nuevo apartado: Playlists. Curadas y preparadas por La Vida en Beats para compartir con ustedes un poco de los sonidos, notas y melodías de las que he escrito, junto con otras que forman parte de mi día a día y alguna que otra curiosidad que pueda resultar de las recomendaciones que recibo de amigos, familiares, colegas y quien desee aportar con un grano de arena a este pequeño blog.

La idea de La Vida en Beats es hablar sobre la música que me acompaña siempre, en base a gustos personales y recomendaciones.

Lo que alguna vez escuché y disfruté, ahora lo comparto contigo y te cuento algunas de mis experiencias y opiniones al respecto.

Tal como la frase del gran Victor Hugo que está en la página de inicio:

«La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio.»

Este “experimento” está formando raíces. Y espero sobre todas las cosas, que te agrade y te permita contemplar la música de otra forma, aunque sea a partir de una sincera opinión.

Las gracias de antemano a quienes me han acompañado y leído los artículos publicados hasta ahora: ¡muchas gracias!.