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Artista Concierto

Jazztick en Temuco (08/02/2024)

Durante el 8 de febrero pude asistir al recital de la banda Jazztick, en su fecha agendada en Temuco, realmente, en Padre Las Casas.

A Jazztick los conozco hace tiempo. La primera vez que los ví fue en Santiago, allá por el 2015, si no me equivoco. Estaban tocando a las afueras de la Universidad de Chile, en pleno centro de la ciudad. Me pasé un buen rato escuchando temas de Super Mario y Donkey Kong y otros juegos noventeros en clave jazz.

Y sonaban genial. Cosas así solo había escuchado en YouTube en ocasiones, de otras partes del mundo o el típico cover que realizan algunos en clave metal, lofi, jazz, etc. Pero no conocía nada local, descubrir a Jazztick fue algo bonito.

En esos años anduve muy pegado con un sitio web sencillo que te permitía escuchar soundtracks de videojuegos de plataformas como Super Nintendo, Game Boy, Nintendo 64, Sega Genesis, PC, entre otros, así que me pasaba un buen tiempo trabajando y escuchando canciones de juegos clásicos y luego, escucharlos en la onda del jazz, jazz-fusion de Jazztick, fue un toque muy interesante.

En fin, ¡el concierto! como fue el 8 de febrero, fue prácticamente un regalo de cumpleaños poder asistir, y lo hice junto a Loreto, no pensé que querría ir al inicio, cuando le conté que la banda venía a Padre Las Casas, allá por octubre, cuando me enteré de la noticia, y me emocionó mucho su alegría y entusiasmo al respecto, diciendo que sería un bonito regalo de cumpleaños poder ir juntos.

El lugar de la presentación fue el Centro Cultural Municipal de Padre Las Casas, en La Araucanía, locación que nos quedaba bastante cerca para poder asistir a pie, y en el cual ya habíamos estado con anterioridad, así que estábamos muy seguros de que no tendríamos problemas con la silla de ruedas que Loreto utiliza, así, quedamos muy bien ubicados, con buena vista y buena calidad de sonido.

Esto es de destacar, el sonido aquel día fue excelente. Nunca he sido muy técnico en cosas de sonido, pero pude identificar que todo el setlist de la banda sonó muy bien. Aparte de la calidad como músicos de cada integrante de Jazztick, quien los acompañó en el manejo del sonido también lo hizo como si fuera un integrante más.

El setlist fue basado netamente en Donkey Kong Country, la legendaria trilogía de videojuegos de Nintendo, que en los noventa, cuando apareció el primer juego de la serie, fue novedad y furor, gracias a sus gráficos avanzados, su animación fluida y jugabilidad fácil y atrapante. Los niveles estaban muy bien diseñados y pensados, permitiendo que sea un juego en el cual podían participar niños, jóvenes y adultos, gracias a los personajes principales y enemigos del juego… y su diseño sonoro y música.

Es que ¿quién no ha escuchado alguna vez aquella música relajante y etérea del “nivel del agua”? o ¿la tonada de guitarra eléctrica característica de King K. Rool? o más simple aún, ¿la melodía de entrada del juego?

Jazztick en el Centro Cultural de Padre Las Casas (extraída del Facebook de la banda)

Hay un lazo muy fuerte entre el soundtrack de Donkey Kong Country y una generación completa de niños y adolescentes que ahora somos adultos, profesionales, padres de familia, etc. que valoramos todo esto no con un afán nostálgico de añorar los viejos tiempos, sino de que encontramos verdadero valor en sprites y melodías que nos acompañaron en momentos importantes de nuestra niñez, adentrándose y permitiendo ser parte de nuestra vida y personalidad, tal como varios tenemos frases de Los Simpsons grabadas en nuestro vocabulario diario, las melodías creadas por David Wise y compañía, calaron hondo en una generación, que ahora disfruta de músicos de primer nivel entonando anímicamente aquellos acordes, con una propuesta moderna, fresca y alocada, tal como el jazz lo permite.

Es que no sería lo mismo si fuera Funkstick, Rapstick o Rockstick (no negando que serían maravillosas ideas de combinaciones), pero Jazztick dió en el clavo. El jazz da para mucho, su flexibilidad musical y su característica apertura hacia la improvisación, permite que sea el estilo musical ad-hoc para experimentar con las notas de 16 bits de la banda sonora de muchos videojuegos clásicos. Tal como la música de Peanuts es una buena entrada para el jazz en general, la música de estos juegos puede enlazarse correctamente con el jazz o bien, éste último puede adentrarse sin problemas en aquellas melodías y acordes.

Aquatic Ambiance, en su versión Jazztick (grabado en la presentación)

La banda está conformada por cuatro integrantes:

  • Verúd (Sebastián Vera), bajista del grupo y quien también se encargó personalmente de recibir a algunos asistentes y revisar algunas entradas. Fue quien nos recibió en el pórtico del Centro Cultural. Su onda y estilo al tocar el bajo, alocado, flexible, rápido e inspirado, le dan un toque de poder genial a Jazztick y permite que su instrumento, el bajo, a veces poco notorio en el chipset de sonido de una consola, destaque de una forma salvaje en vivo.
  • Max (Maximiliano González), teclista de Jazztick, el hombre a cargo de las teclas de piano y sintetizador, ¡cuánta energía tiene! no sólo para tocar magistralmente su instrumento, sino también para compartir con el público, animarlo, hacerlo partícipe y disfrutar al mismo tiempo las notas que va tocando. Es que se nota que fue de los chicos que disfrutó con aquellos videojuegos, tal como menciono con anterioridad.
  • Lonco (Ariel Flores), el saxofón no puede no estar presente en el jazz y en Jazztick, Lonco es el encargado de poner las notas sabrosas, jazzísticas y melómanas del saxofón, dándole el toque preciso a temas notables como Aquatic Ambiance o DK Island Swing. Lisa Simpson queda chica en comparación, ya que Lonco le pone no sólo un buen sabor sino que igual mucha alegría y entusiasmo al momento de dejarse llevar por las notas musicales de las canciones.
  • Beto (Fernando Quintana), en la batería, Beto acompaña cada canción, cada tema, con una actitud poderosa, alegre, que disfruta no sólo de tocar enérgicamente la batería, sino que también disfruta de las melodías que cada compañero integrante va reproduciendo y creando a medida que la presentación avanza. Beto demuestra no sólo moverse flexiblemente por las características del soundtrack de Donkey Kong, sino que también muestra su capacidad de adaptarse a diferentes estilos, en los sutiles toques presentes de los mismos en varias instancias.

De este grupo, Verúd y Max son los Jazztick originales, a quienes tuve el agrado de conocer en aquella tarde santiaguina. Recuerdo que ahí eran cinco integrantes y que el batería era el padre de uno de ellos (no recuerdo de quien) y a pesar de estar tocando en la calle, la diferencia con una presentación tipo recital en vivo, no ha menguado en calidad, sino al contrario, han crecido mucho y Jazztick ha evolucionado como una banda que sabe lo que hace, se entiende entre sus pares, tienen buena comunicación musical y también son flexibles y sencillos si se trata de recibir o dejar en libertad a algunos miembros, siempre sin perder su calidad y cercanía.

No por nada han tenido presentaciones notables en lugares como la Sala SCD, diversos eventos de temática gaming y su propia carrera artística, que si bien, se dedican a esta mezcla de jazz y videojuegos, no es un bloqueo o impedimento para hacer notar su experiencia como músicos, la calidad de cada uno en su instrumento y la capacidad increíble de sonar originales y frescos con cada proyecto musical que presentan.

Sin lugar a dudas, fue un concierto que disfruté mucho, todos los que estábamos aquella tarde en el Centro Cultural volvimos a ser niños frente a un televisor, con un control de Super Nintendo en nuestras manos, compartiendo con Donkey Kong todo su poder y sus bananas para derrotar a King K. Rool una vez más.

Esperando desde ya a que vuelvan una vez más 😄

Presentación en el Teatro Cousiño, Santiago.

Para concluir, puedes seguir a Jazztick en su redes sociales, Spotify, YouTube y Bandcamp, a la vez, que puedes enterarte de sus próximas presentaciones y proyectos en su sitio web.

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Artista Concierto Opinion

Wu-Tang Clan en Santiago (01/04/2023)

El sábado 1 de abril de 2023, en la ciudad de Santiago, capital de Chile, se presentó el grupo Wu-Tang Clan, presentación que fue presenciada a lleno total del recinto Movistar Arena y que proveyó de una excelente jornada musical, llevada a cabo por uno de los más influyentes grupos de rap y de la cultura hip-hop del mundo.

Mi primer recital importante del año y sino, el más importante en mucho tiempo, ya que este contempla mi estilo musical favorito, la cultura a la cual pertenezco y de uno de los grupos que más me gustan dentro del género.

Volé pasado medio día hacia Santiago, pasé a establecerme de inmediato en una gran casa hostal en la cual me hospedé (y recomiendo totalmente) para posteriormente, juntarme con unos amigos y asistir al reciltal. Fué un fin de semana de sol en la capital, calor soportable y en general un muy buen clima, más otoñal a medida que se acercaba el atardecer y la noche.

Hace tiempo no visitaba Movistar Arena y fue grato al llegar ver tantas personas con poleras negras y el característico símbolo identificatorio de Wu-Tang: la letra W estilizada y amarilla, diseñada por Allah Mathematics, DJ y productor siempre cercano al grupo, a RZA y responsable del último LP del grupo: The Saga Continues.

Muchos raperos y adeptos al hip-hop, sorpresivamente igual, muchos mayores de 25 años, demostrando que esa sería una noche de rap vieja escuela. Lo cual, me placía mucho más.

Con Eliezer, más conocido como Elemento (y dos amigos más que lo acompañaban) ingresamos a eso de las 21 horas al recinto, luego de un breve tiempo de espera en fila en los diferentes accesos y alcanzamos a disfrutar parte de la presentación de Mente Sabia Crú, grupo chileno que tiene más que bien ganada su carrera y que tiene por integrante a uno de los raperos más interesantes de Chile: Dr. Bene, de mis favoritos de la escena rap local.

Luego de un breve interludio por DJ Atenea, se inició la presentación de los neoyorquinos propiamente tal, con una banda en vivo que tocó una suerte de introducción instrumental-vocal que no sirvió de mucho frente a un público que ya tenía todas las ansias de ver a las abejas asesinas de Wu lo más pronto posible. A mi me gustan esos experimentos de no sólo depender de tornamesas y equipos electrónicos para presentaciones de rap, pero compartía totalmente el ánimo de todos los demás: «ya po, queremos a Wu-Tang!».

Hasta que aparecieron. Liderando como corresponde, RZA, quien contó con un ánimo extraordinario durante toda la presentación. Se hicieron presentes Raekwon, Ghostface Killah, Inspectah Deck, U-God, Mastah Killa, Cappadonna y el mencionado líder shaolin, RZA. Su primo, GZA no se hizo presente por motivos desconocidos y el muy querido Method Man tampoco hizo presencia, obviando participar de varias fechas del clan, aunque se rumorea de algunos posibles impasses, algo de lo que no ha sido ajeno Wu-Tang en sus 30 años de carrera. Más que mal, se trata de un total de nueve integrantes con diferentes personalidades, visiones y estilos.

A mi me agradó mucho el relajo que tenían todos. Se sentían cómodos en Chile y con el público presente. Como Voltron, el mítico robot de la animación japonesa, saben trabajar como un enjambre que funciona a la perfección. Es que son años de travesía, compartir escenarios, experiencias, estudios de grabación, etc. Ver a U-God con una buena relación con RZA, la amistad y hermandad tan palpable entre Raekwon y Ghostface, lo tranquilo y observador, pero igual comprometido del Rebelde INS, son sólo ejemplos que manifiestan el lazo que han construído y que sin lugar a dudas, les ha costado mucho esfuerzo y sacrificio. Por eso, el lugar, el podio de Wu-Tang Clan lo tienen más que bien ganado.

Aquella noche, el listado de canciones se basó mayoritariamente en temas de su álbum debut, Enter The Wu-Tang (36 Chambers), que los puso en el mapa de la música y también de canciones de otros miembros, del segundo álbum, Wu-Tang Forever e incluso, un loco cover de un extracto de la canción de Nirvana, “Smells Like Teen Spirit”

El grupo que sorprendió al mundo con una propuesta basada en el kung-fu, el rap hardcore y con una visión única sobre cómo manejar la carrera musical de cada uno de sus miembros, Wu-Tang Clan, demostró en Chile su total vigencia, su completa fortaleza y su integridad como uno de los exponentes del hip-hop más importantes del mundo.

  1. Killa Bees on the Swarm
  2. One Blood Under W
  3. Bring da Ruckus
  4. Da Mystery of Chessboxin’ (sin el verso de Ghostface)
  5. Shame on a Nigga
  6. Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit
  7. Bring da Ruckus
  8. Can It Be All So Simple
  9. Clan in da Front
  10. Method Man (versión acortada)
  11. Ice Cream (de Raekwon)
  12. C.R.E.A.M.
  13. Tearz
  14. Shimmy Shimmy Ya (de Ol’ Dirty Bastard)
  15. Got Your Money (otra de ODB)
  16. Duel of the Iron Mic (canción de GZA)
  17. Gravel Pit
  18. Triumph
  19. Reunited
  20. 4th Chamber
  21. Uzi (Pinky Ring)
  22. For Heavens Sake
  23. Protect Ya Neck (Acapella y con otra pista)

Cada uno de los integrantes tuvo su momento para lucirse, con solos de rap, preguntas y momentos de interacción con el público. Por ejemplo, RZA a modo introductorio para C.R.E.A.M., consultó como le llamábamos al “tuco” de billetes, y posteriormente, Raekwon procede a cantar con un billete de diez mil pesos tapándole un ojo, a modo de parche, muy ad-hoc para el “cash rules everything around me” del contagioso coro. Además, se destaca la presencia de Cappadonna y U-God, dos miembros que no siempre están presentes en todas las presentaciones del grupo, y que fue muy valorada por los asistentes, ya que estaban totalmente comprometidos y cercanos para con el público y para con sus pares del grupo.

Para destacar, la energía y la habilidad de Wu-Tang Clan para conectar con su audiencia, misma que respondió con entusiasmo a cada una de las canciones interpretadas por Wu-Tang. La mayoría de los asistentes eran fanáticos del grupo desde hace años, y se notó que conocían muy bien las letras de las canciones, lo que permitió que se generara una conexión especial entre los artistas y el público, aunque quizás nuestro inglés en general no sea bueno, pero si se trata de Wu-Tang, ciertamente son canciones sabemos de memoria.

Los momentos más emocionantes de la presentación se dieron cuando el grupo interpretó algunas de sus canciones más clásicas, como “Shame on a Nigga”, “Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit”, “C.R.E.A.M.”, “Can It Be All So Simple”, “Shimmy Shimmy Ya”, “Protect Ya Neck” y “Triumph”. En estos momentos, la audiencia coreó las letras de las canciones con gran entusiasmo y era notable cómo todos nos hacíamos partícipes y cómplices de estos monjes shaolines, sin mencionar que acá le tenemos mucho cariño al fallecido Ol’ Dirty Bastard.

El show de Wu-Tang Clan terminó poco después de las 23 horas y sin los típicos vitoreos que exigen otra canción o similar, demostrando, muy a modo anecdótico, que los que asistimos eramos “vieja escuela” (o que simplemente, somos viejos, jajaja), pero fue más que un show increíble. Muy necesario para el ámbito hip-hop nacional. Había quedado el sinsabor de la fallida presentación de Wu-Tang en 2020, gracias al COVID-19 y en lo personal, también porque cuando pude ir a New York City en septiembre de 2022, el grupo se presentó en el cercano New Jersey la semana siguiente a mi estadía, dejándome con esas ganas de haber disfrutado a Wu-Tang en territorio gringo.

En resumen, la entrega y el entusiasmo de los integrantes de Wu-Tang Clan, sumados a la receptividad y el conocimiento del grupo por parte del público, generaron una experiencia musical única y muy valorada por todos los asistentes al concierto. La combinación de la calidad del espectáculo, el ambiente seguro y la interacción entre los artistas y el público hizo de la presentación de Wu-Tang Clan en Chile un éxito rotundo.

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Artista Concierto Opinion

Kings of Convenience en Santiago (25/11/2022)

Es la primera vez que hablo sobre un concierto, so just bear with me por cualquier detalle, ya que como sabes, este es un miniblog personal 🙂

¡Llegó el tan esperado día! Viernes 25 de noviembre de 2022, salí de Temuco hacia Santiago en un vuelo normal, con poca batería en mis audífonos, pero lo suficiente para la hora que duraba el vuelo.

Llegué a un caluroso Santiago, pero gracias al calentamiento global (how dare you? diría Greta Thunberg), en Temuco estaba prácticamente igual. Santiago me recibió tranquilo, me detuve en Santa Lucía para juntarme con un capo, Cristóbal o mejor dicho, “El Tuto”, amigo virtual que se convirtió en real en aquel instante. Disfrutamos de un almuerzo reparador y sabroso, a la vez de una extensa conversación muy variada y a veces, bizarra, lo cual, es genial.

El metro nos llevó hasta Las Condes, donde coincidentemente, ambos debíamos llegar, así que mejor aún, disfrutar de una cálida y loca conversación con un amigo con el que tienes interesantes cosas en común es siempre gratificante. Así que, Cristóbal: ¡un abrazo, amigo! Ciertamente habrán muchas más instancias y anécdotas que compartir, sea en Santiago o en Temuco.

Hasta que llegó la BFF (es gracioso que ahora con sólo decir eso, es pensar en mi bebito fiu-fiu, pero ok…), Laura, quien me introdujo a los Kings of Convenience, allá por 2007, y aquel viernes 25 “cerraríamos” el círculo y por fin, poder verlos y escucharlos en vivo, no más MP3s de dudosa calidad o vídeos de YouTube de presentaciones en otras partes del mundo y así al fin sería una experiencia en vivo real que pudiésemos compartir.

Un descanso breve, actualización del día y nos encaminamos hacia el concierto. El clima no podía ser mejor, una cálida tarde nos acompañaba hacia el Teatro Caupolicán, muy ocupado estos días, con eventos musicales variados (es genial cómo se ha ido reactivando todo el ámbito musical en vivo, luego de la pandemia). Entramos sin dificultad y fue agradable estar en cancha, en un ambiente muy relajado, muy como de pub o tocata. Hasta con cerveza, aunque mala… (mal ahí, Patagonia, jajaja) quizás, podríamos haber quedado más cercanos al escenario, pero contamos con una ubicación cómoda, sin tantas personas alrededor, eso permitía libertad de acción, no pressure.

Me agradó mucho que aquel ambiente distendido y relajado también se notase en el escenario, con una ornamentación mínima, basada en plantas y también, notable en los artistas que se presentaron en esta oportunidad: Niña Tormenta y Diego Lorenzini, ambos para mí, conocidos sólo de nombre, pero agradecido de escucharles y conocerles, ya que les seguí en Spotify de inmediato. Detalle lindo: fueron presentados por el mismo Erlend Øye, quien fue recibido con una alegre ovación.

Antes de ellos, fuimos recibidos por unos mixes de música funk, al principio, no presté mucha atención, ya que estaba “interiorizándome” con el lugar. Posteriormente, pude dedicarle oído correctamente y validar de que eran unas buenas mezclas de aquel sabroso estilo musical.

El set de Niña Tormenta y Diego fue muy bueno, ambos tocaron sus canciones individuales en conjunto y fue un acierto de escuchar buenas melodías, bien complementadas en la capacidad musical de ambos, tal y como si fueran un dúo consagrado, mas que de artistas acompañándose, me agradó mucho la simpleza de tocar sus canciones con ukeleles, simpleza que no significa facilidad, eso está muy claro.

Es bonito disfrutar de artistas que se relajan y alegran de estar compartiendo su música y su arte, interactuando con el público, lanzando varias bromas inocentes y sencillas, que siempre son bien recibidas y que permiten y facilitan aquel ambiente relajado y cercano. También, las personalidades de ambos son especiales en el escenario, y escucharles al final de su presentación, que dejaban su ubicación como artistas para seguir disfrutando del show como fans de Kings of Convenience, fue algo muy destacable.

A continuación, volvió el DJ, que realizó varias mezclas interesantes (destaco las del final) pero que a pesar de su buena selección rítmica, le pasó la cuenta un poco, ya que todos deseábamos ver a Erlend y Eirik prontamente.

Un dúo que se conoce al revés y al derecho, que dominan su arte y su instrumentación, en una velada que hizo emocionar, reír, bailar y disfrutar de melodías sencillas y unas voces que acompañan canciones bien hechas, dispuestos a compartir su talento con parte del sur del mundo: Kings of Convenience. Excelente concierto, mas aún con excelente compañía.

Hasta que aparecieron. Simples y sencillos como siempre, los reyes de la conveniencia. Personalmente, fue una grata impresión, ya que llegaron los chispazos mentales de aquellos vídeos en YouTube mencionados anteriormente y del buen ánimo que se transmitía en aquellas grabaciones de 480 píxeles de resolución. Y ya no era un vídeo, sino ellos, en vivo y en directo.

Un setlist preciso, bonito, que apuntó a todos sus álbumes, a excepción del inicial Quiet is the new loud, y con mayor presencia de Peace or love, más que mal, era una fecha del tour correspondiente. El setlist de aquella noche fue el siguiente:

  1. Comb My Hair
  2. Rocky Trail
  3. Cayman Islands
  4. Angel
  5. Killers
  6. Love Is a Lonely Thing
  7. Catholic Country
  8. Know How
  9. Mrs. Cold
  10. Misread
  11. Fever
  12. Boat Behind
  13. Rule My World
  14. I’d Rather Dance With You
  15. 24-25
  16. Nueva canción instrumental

Como podrás notar, fue sencillo y muy bien alineado con la onda que transmiten Eirik y Erlend, al bromear entre ellos, con el público, contar anécdotas y tener pequeños momentos mágicos al interactuar con nosotros, los oyentes.

Dentro de las anécdotas, destacable aquella relacionada con el tema Angel, que fue compuesta inicialmente por el dúo aquí en Chile, en su gira durante 2016. También, la referencia y gratitud de Erlend hacia Pedro Carmona, indicado como su mentor por el noruego. Bonito detalle.

El feeling era como una sesión musical de grandes éxitos, algo como reproducir la lista “This is” de algún artista en Spotify y encontrarte con viejos conocidos y nuevas gemas, con la diferencia de que era en vivo, en un ambiente amigable y cercano.

Para mí fue muy especial y emotivo escuchar los primeros acordes de Cayman Islands, pero sobretodo, de Know How. Le tengo cariño a ese tema, la presentación fue pulcra y excelente, es que es inevitable no hacer hincapié en la maestría de Kings of Convenience como artistas musicales, el manejo de sus guitarras, la sonoridad y sobretodo, su nivel vocal. Suenan tal y como suenan en sus álbumes, obviamente, también es un acierto y felicitación a su sonidista, que sin duda, era quién nos permitía disfrutar de aquel precioso sonido.

No es fácil en absoluto sonar bien en vivo, ni menos aún, compararlo con el nivel de un álbum o fonograma. Pero Kings of Convenience lo logran. Lo sé, sé que se trata de una propuesta más sencilla, principalmente voces y guitarras, acompañados brevemente de bajo eléctrico y batería (más un pequeño teclado tipo sintetizador), pero créeme, de verdad sonaron muy bien.

Aquella compañía en batería y bajo fue a partir de la canción Fever, y contó con el apoyo de Jorge Aguilar en la batería y Francisco Rojas en el bajo, ambos mexicanos y cercanos al dúo.

Es bonito compartir momentos musicales así, dejarte llevar por aquellas canciones que te van acompañando en la vida, en diferentes momentos, etapas y lugares, atravesando diferentes emociones y compartiéndolas con diversas personas y aquella noche, fue con Laura, finalmente. Son quince años de amistad, de conversaciones, de mails y reuniones a veces mínimas, a veces extensas, de chats y ¿por qué no? de memes. Hemos desarrollado una amistad en las buenas y en las malas. Y también, en lo musical, compartiendo extrañezas y descubrimientos que cada uno va haciendo en su día a día. Definitivamente fue como un broche de oro disfrutar a los Kings aquel viernes.

Todos en el Teatro Caupolicán nos dejamos cautivar por las notas y melodías de Rocky Trail, de Love is a lonely thing, Misread (ay, es que Riot on an empty street es un álbum demasiado bueno), de Mrs. Cold, la fiebre que nos contagió Erlend con Fever y los buenos ritmos que va creando y dejando con Boat behind, así como con el final, que era obvio: I’d rather dance with you. Todos los que estábamos ahí disfrutamos como fans aquella canción, es que ¿quién que no la haya escuchado no ha podido dejarse llevar por el ritmo y la letra, bailando tontamente tal cual lo hacía Erlend Øye en el escenario? y éramos muchos bailando tontamente, aunque claro, muchos lo hacen bien, no como uno, que es un simple cabeceador, un discípulo de Ronny Dance.

El encore siguiente incluyó la canción 24-25, que nos calmó a todos y a la vez, iluminó el Teatro Caupolicán con cientos de luces blancas —teléfonos emulando a los encendedores de antaño— que permitió una bonita postal antes de concluir ya finalmente, con una nueva canción, según declaraba Eirik, inédita e instrumental, la que nos liberó nuevamente y nos puso a todos a bailar al son de un ritmo instrumental suave y entretenido.

Y luego de una muy merecida ronda de vitoreos y aplausos por centenares, vino el acompañamiento musical final, con aquel DJ pinchando discos de funk, con una excelente selección que mantuvo el ambiente de goce y disfrute. Es que no te puedes resistir al funk, el funk tiene magia, tiene power y es inevitable no rendirse al groove y dejarse llevar rítmicamente, de hecho, así fue.

Finalmente, misión cumplida. Kings of Convenience en vivo, en Santiago, checked. Disfrutado con creces, con mucha alegría y emoción.

No me quepa duda de que Eirik y Erlend volverán, ya son de casa, tal como Mike Patton. Y los nexos que ellos poseen acá en Chile, también los invitará a seguir volando hasta estas sureñas tierras, que me imagino, deben tener algunos puntos en común con su hogareño Bergen en Noruega, y es bonito pensar que ellos saben que acá siempre los esperará un público que los conoce y quiere por su calidez humana y musical.

Nosotros volvimos a casa, sabiendo que era un pequeño logro en nuestra amistad y esperando poder repetirlo nuevamente a futuro.

Gracias, Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe.

Gracias, Kings of Convenience.

Gracias, Lau.