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Mercuriales

Hoy les cuento de uno de los descubrimientos del año, aunque siendo sincero, desde el 2022 que sabía de ellos, pero ahora es el momento de hablar de ellos.

Mercuriales es una banda de Córdoba formada en 2019 que propone un viaje musical fusionando sonidos sintéticos con beats y cuerdas donde coexisten géneros diversos como rock, trap, hip-hop, y dream pop.

Iniciado por Fer Mich y Yuls Átomos, el proyecto se expandió a formato banda con la incorporación de Vicky Gigena en el bajo, Iñaki Etchegaray en guitarra lead, Violet Assai en el acordeón y el teclado y Emi Bergliaffa en percusión en el año 2021.

Sus letras proponen re-pensar y re-pensarse en situaciones del cotidiano, el barrio, las amistades, ondulando entre lo arduo y la liviandad del transitar.

Esta descripción, tomada textualmente de su perfil de Spotify es la forma más concisa de presentar a Mercuriales. Pero si me permites extenderme, es mucho más que lo que aquellos párrafos pueden expresar respecto a la banda.

Nunca en lo personal, he sido muy cercano al mundo musical argentino, más que nada, porque no he conectado con ella como otros muchos lo han hecho, a través de Gustavo Cerati, Charly García, Vicentico, Fidel Nadal o el Bahiano, pero siempre he tenido una admiración por artistas específicos, que como menciono, quizás no forman parte de mi playlist diario, siempre están presentes por una canción específica.

Y tal es el caso de Mercuriales. Llegué a conocerles por medio de Vicky Gigena, bajista del grupo (*), gracias a intereses en común como colegas en el mundo del diseño gráfico y empezamos a compartir algunas cosas, ella compartía algún extracto de un tema de Mercuriales y yo hacía lo mismo con alguno de los temas que he estado produciendo durante estos años. Hay una amistad cimentada en diseño, YouTube, WhatsApp y música, en especial, estos ritmos funk y hip-hop tan frescos y modernos.

Mercuriales, tal como indican, tienen una mezcla muy fresca que unifica hip-hop, funk, rock y dream pop, con toques de rap y música urbana muy puntuales, todo pasado por una jugera y filtrado, cual buen café, para dar con una propuesta funketa muy rítmica y agradable de escuchar. Muy moderna y de la cual te dan ganas de escuchar y disfrutar mientras paseas en automóvil, en bicicleta o a pie, a través de los colores de la ciudad, las texturas y aromas que puedes encontrar en tu camino. El rimo y melodía acompañan aquellas instancias, tal como me acompañan mientras escribo estas líneas.

Se hace poco el EP que lanzaron en 2022, llamado 24/7… es grosso, como diría un buen argentino, pero sus cinco temas se hacen poco, para la genialidad del sonido del grupo, es injusto, jajaja, pero de lo bueno, poco, dicta el dicho.

Estos cinco temas, expresan más que nada, la cotidianeidad de la vida urbana, el deseo de ir más allá, de disfrutar la vida y crecer también, mostrando la fragilidad de los sentimientos humanos y sus vivencias diarias. También, hay crítica social muy puntual, que le da un toque social moderno y enchufado a la realidad. Hay rapeos breves, pero bien establecidos, una melodía mayoritariamente funk en la forma en que se van concatenando los versos y las armonías vocales, sobretodo en fraseos y onomatopeyas, complementan súper bien el groove general de los temas.

Ya fundió el Plan, tiene una melodía que recuerda varios artistas de funk o R&B norteamericanos, con aquel toque dream-pop de fondo, que permite que apreciar el tema sea una experiencia que permite conectar con los versos cantados.

Frágil, tal como el título, es una canción que tiene un sonido que invita a escuchar desde la primeras notas, destacando la línea de bajo, que posee un sonido atractivo y relajado. La letra de este track es una de las que me gusta de este EP, el sentimiento, los matices, el tiempo, la muerte, esas temáticas que creo que todos hemos sentido en más de una ocasión, hace que el tema sea disfrutable a modo introspectivo pero también, disfrutable, por su instrumentación.

B1C1, fue el primer tema que escuché, gracias a Vicky y ahí enganché con el ritmo y onda de Mercuriales, recordándome a lo mejor de Los Tetas y a la parte más funkera de Chancho en Piedra, pero con un giro urbano rico y moderno.

Bai Bai, el último tema y que le dice bye-bye al álbum, es como indica su nombre, un tema para despedir finalmente a una experiencia que debe quedarse en el pasado, tú le pones el subtítulo: sea un amor, un trabajo, una amistad, una mala experiencia, etc. Tiene una mezcla muy extravagante de ritmos urbanos actuales, que lo hacen pasear entre el dream pop y el trap, tanto el moderno como el clásico.

Cabe destacar también que han sabido no sólamente crear este EP con estos ricos sonidos y ritmos, de forma musical, sino que también ha podido traducir aquel feeling de sus canciones de forma audiovisual, con un video clip que abarca la duración completa del álbum, con distintas tomas, enfoques y ambientación, según la canción del momento.

La cinematografía de estos clips está súper bien lograda, resulta atractiva y es una excelente compañía para las melodías sonoras a las cuales complementan, de forma idónea, al nivel, que me han inspirado para hacer algo similar, aunque no sé si lo haría con la duración del álbum que estoy planificando, porque no sé si tendré ideas visuales para más de una hora de duración, jajaja.

En fin, todos los aplausos son para Mercuriales, porque han sabido trabajar su propuesta de una forma correcta, auditiva, visual y como manifestación de la cultura musical actual que se levanta no solo en Córdoba, sino también en distintas partes a lo largo y ancho de Argentina, no por nada ganaron el premio a artista o banda revelación urbana del año 2023 en los premios Cieya (Cámara de la Industria del Espectáculo y Afines), dando un verdadero salto en su carrera musical.

(*) Al momento de publicar este artículo, Vicky ya me ha contado que no sigue en Mercuriales con el sonido de su bajo. ¿Los motivos? me parecen ciertamente inmaduros, pero sé que para Vicky será una oportunidad no sólo de crecer como la gran diseñadora que es, sino que también tendrá la oportunidad de poner todo el groove de su bajo en un futuro musical que puede ser más que próspero.

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Bajo La Norma

Durante estos días feriados de fiestas patrias en Chile, he lanzado un single nuevo en Spotify, llamado “Y Sigo Aquí”, el cual es una recreación completa de una canción original que grabé entre 2007 o 2008. Actualizar esta canción no sólo me hizo reescribirla, sino también, recordar y en parte, estudiar mis pensamientos e ideas en aquellos años en los que concebí el tema.

2008 venía siendo un buen año para mi, había dado el salto a producir mis propios temas, al menos, de manera artesanal y tenía varias ideas. Siempre con Enzo (Dyestroh) como contraparte en lo posible, pero también, pude hacer varias cosas de forma independiente. Eso sí, tenía mis dudas… ¿podría encontrar una buena dirección al no contar con Enzo como siempre? ¿funcionaré bien como solista si estaba acostumbrado a trabajar como dúo? todas esas interrogantes, vivencias y experiencias de aquellos momentos empezó a redefinir mi propuesta y estilo personal. La canción original “Sigo Aquí” fue una respuesta, creo, a aquellos instantes.

Traerla al presente y hacerla concordar con este tiempo, también fue un reto, quizás, no tanto a nivel lírico, ya que la letra se mantiene muy similar al original, salvo algunos versos actualizados, cambiados y mejorar la fórmula y cadencia de algunas rimas al ser recitadas/rapeadas. El reto tampoco fue producir un buen beat moderno que pueda potenciar la letra, ni tampoco encontrar el tono de voz hardcore apropiado para el tema.

El reto para mi fue… ¿puedo identificarme con esta letra en mi actualidad? Y la verdad, si, si pude. Y notarlo no sólo me ha hecho vivenciar mi propio crecimiento como artista, sino también, añorar, en cierta forma, o mejor dicho, recordar con mucho cariño todo lo que hicimos en conjunto con Enzo, como dúo. Un dúo llamado Bajo La Norma.

Y con esta introducción basada en estos días, quiero contarte un poco de qué o quiénes son (o eran) Bajo La Norma.

Estilizado como BajoLaNorma y abreviado BLN, es un dúo de hip-hop de influencia cristiana que fue creado el 2004 por Enzo “Dyestroh” Carrasco y José “Beraka” Lobos, amigos y hermanos de rimas desde el 2001, nuestras inquietudes por el hip-hop se complementaron, creando “Reforma”, efímero dúo con el cual realizaron covers, a la vez que empezaban a desarrollar su estilo propio. Prontamente desarrollaron sus propias letras y temas y también desarrollaron el arte del graffiti.

Durante el 2002 y luego de tener la ambición de fomentar la cultura hip-hop, formamos la agrupación TMS —TagMasterS—, la primera crew hip-hop de la ciudad de Los Álamos, en la región del Bío-Bío, la cual llegó a integrar a 12 jóvenes, abarcando el breakdance, graffiti y rap, participando de concursos y eventos varios.

Enzo traía ideas y referencias desde Santiago, al tener familiares allá y visitarlos en ocasiones, volviendo a Los Álamos con música de nuevos exponentes, fórmulas de rap e ideas visuales. Yo hacía lo mismo, trayendo música y novedades desde Temuco, justo en los años en los que se había formado una gran comunidad de raperos y artistas afines con ideas cristianas, a la par del florecimiento del rap underground temuquense.

Como TMS nos vimos potenciando nuestras habilidades como MC’s y como escritores de graffiti, tags, bombs, 3D, wildstyles y otros estilos. Participamos de eventos municipales y religiosos, buscando lugares donde poder demostrar nuestro arte, sin sonar pretensiosos. Así, llegábamos a compartir con jóvenes de Santiago que participaban en campamentos de ayuda social por parte de entidades ligadas a la iglesia católica y cuando hacían cosas en el gimnasio municipal, allá estábamos haciendo freestyle libremente, ante la mirada atónita de chicos que no conocían el rap ni mucho menos, que se practicaba en aquella zona.

Todas estas experiencias fueron nuestra escuela. Tardes completas en la casa de Enzo, escuchando música, haciendo mixtapes para compartir con nuestros amigos, leyendo una revista sobre hip-hop española, Hip-Hop Nation, que también sirvió como medio de referencia, compartiendo rimas, conversando temas personales y anécdotas que día a día iban definiendo nuestra propuesta. O en mi casa, jugando a ratos en un antiguo Macintosh y escuchando rap francés o americano, a la vez que boceteábamos graffitis y caricaturas de nosotros mismos.

Así, con todo este ánimo e intención, planificamos nuestra primera maqueta como TMS, la que titulamos “Primera Fase”, la cual nunca fue producida, por diferencias conceptuales y problemas a nivel grupal, ya que si bien, éramos tres los principales creadores del concepto de la maqueta (es decir, tres integrantes estábamos creando rap: Enzo, Christopher, alias ‘Semántiko’, y yo), queríamos integrar a los demás, como un todo, pero nos encontramos con que éramos sólo nosotros, Enzo y yo, quiénes estaban más empeñados en el proyecto. Este pensamiento, junto con otros problemas que surgieron, produjeron el quiebre y la disolución final de TagMasterS.

Pero ambos, Enzo y yo, siempre seguimos creativamente inquietos, y un año después, formamos Bajo La Norma a principios del 2004, ahora una nueva agrupación, con raíces cristianas y abarcando principalmente la música, con la clara intención de poder grabar una maqueta y difundirla en la zona. Manteníamos la mentalidad de grupo, al contar con José Matamala (Crawn/Zega) como tercer miembro, Crawn siempre estuvo con nosotros en TMS, apoyando, abriéndonos su hogar para reunirnos y compartir. Aún así, no lográbamos, mejor dicho Enzo no lograba, entusiasmar a Crawn lo suficiente como aventurarse a hacer rap. A pesar de los años de aprendizaje y experiencia con TMS.

Naturalmente, trabajamos como dúo con Enzo. Quizá eso fue lo que debimos haber hecho desde un principio, pero nuestro amor por el hip-hop nos llevó a intentar formar un equipo o grupo primeramente. Deshacernos del “peso” de TMS y de empezar a trabajar como dúo como BLN, nos permitió enfocarnos en escribir canciones que manifestaban nuestra fe en aquel momento y que también eran una suerte de declaración de renovación e intenciones que queríamos establecer como grupo de hip-hop cristiano. O como grupo de hip-hop a secas: que podíamos entregar un mensaje diferente, sin perder credibilidad en las calles o por otros pares.

Aquellas sesiones de escribir temas concluyeron en el verano de 2005 con el lanzamiento de “Nuevo Pacto”, EP de 8 temas en el que expresamos nuestra forma y visión de vida y entregamos un mensaje de paz, mediante el estilo propio desarrollado con el pasar de los años. Esta producción fue ampliamente difundida en radios y en tocatas y eventos locales.

El trabajo que habíamos iniciado en 2002, rendía frutos en 2005, obteniendo buenas referencias de nuestros pares y amigos en otras localidades y de que el hip-hop en Los Álamos estaba establecido gracias a nosotros. Así, seguimos participando con otros grupos y tocatas, formando lazos de amistad con crews y raperos de otras ciudades, siempre abiertos a compartir el hip-hop y su cultura de manera amplia y transparente.

Bajo La Norma no sólo definió nuestra capacidad y trabajo artístico, sino también que es un sello de amistad que ha perdurado hasta el día de hoy.

Luego, procederían a tomar caminos distintos, Dyestroh en Santiago y Beraka en Temuco, siendo igual activos creativa e individualmente. Y durante aquel año 2008, mientras yo formaba una carrera en solitario, en Temuco y empezaba a ser partícipe del movimiento hip-hop de la ciudad y Enzo desarrollaba su trabajo en Santiago, también dando rienda suelta a su creatividad en el rap, comienzamos con la inquietud y el anhelo de continuar con nuevas grabaciones y producciones, esto nos llevó a crear y lanzar un par de singles y un relanzamiento del EP Nuevo Pacto, ya como un LP que incluye temas nuevos e instrumentales.

Así, llega el 2010, donde pude lanzar un álbum solista autoproducido, llamado “Demos Demás”, que era un recopilatorio de demos y temas inacabados propios y de Bajo La Norma, incluyendo participación de grandes amigos.

Durante 2014, a diez años de la creación de BLN, empiezan a crear nuevas ideas y la música fluye entre nosotros, y tal como hace una década, en el verano del 2015 lanzamos un single, llamado “Otra Vez en Escena”, que era una declaración de intenciones y una forma de mostrar que seguíamos conectados y creativos, a pesar de la distancia y los años.

Por eso, Enzo forma parte de mi proyecto actual de producción musical. Enzo es prácticamente el primero que revisa las letras que escribo y el primero que recibe las maquetas y másteres finales de las canciones que llevo producidas. También, es obvio, es parte del proyecto compartiendo rimas directamente, en el tema “Reacción, Arte y Protesta” que grabamos y lanzamos durante el invierno de 2022, con otro tema en conjunto en planificación.

El tiempo nos dió la razón, la experiencia, las habilidades, la paciencia y la alegría de poder compartir una amistad, una hermandad y un lazo basado en el hip-hop.

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Linger Awhile

Agosto ha sido un mes de cambios y por ello, no he podido realizar publicaciones como lo tengo establecido, pero durante septiembre volverá la normalidad, con artículos que tengo pendientes por compartir.

Hoy te vengo a contar sobre un álbum al que le he dado vueltas algunos días de forma continua: “Linger Awhile” de Samara Joy, publicado en 2022.

Jazz puro, moderno e igualmente clásico. “Linger Awhile” es el segundo álbum de Samara Joy (de 23 años), nativa del Bronx, New York y ganadora del Grammy al mejor nuevo artista y mejor álbum vocal de jazz, en su versión 2023.

En un presente donde lo que más resuena es la música urbana (en sus distintas facetas y estilos) volver un instante a su innegable pasado e influencia, el jazz, en la voz de Samara Joy, es un oasis que tanto melómanos y oyentes ocasionales pueden disfrutar abiertamente.

En el vibrante panorama musical de 2022, este álbum emergió como una joya que atrajo la atención de melómanos y críticos por igual, gracias a su cautivadora voz y una maravillosa expresividad vocal para transmitir emociones a través de su música.

La producción en “Linger Awhile” es de primera categoría, con cada pista que muestra la impecable destreza musical de Joy y los músicos que la acompañan, mayormente los mismos que la acompañaron en su primer LP, artistas que también fueron sus maestros durante su estadía en la Universidad Estatal de New York. Así, Pasquale Grasso, en guitarra y Kenny Washington, en batería, continúan su camino y aventura musical junto con Samara. Se les añaden David Wong, en el contrabajo y Ben Paterson en el piano. De esta forma la mezcla del álbum está equilibrada, permitiendo que la voz de Joy tome el centro del escenario mientras resaltan las complejidades de cada instrumento. Eso y sin considerar que fue producido y editado en un sello histórico en el jazz como lo es Verve Records.

Los medios han elogiado rápidamente “Linger Awhile”, y muchos críticos han destacado el talento de Samara, siendo descrito como “un álbum asombrosamente bueno” y la calidad vocal de Samara, describiéndola como poseedora de “un timbre increíblemente bello”.

En lo personal, no siendo un asiduo oyente de jazz, me ha encantado su propuesta, su sonoridad y el ambiente que logra generar durante la experiencia del álbum completa. Esa ambientación y feeling que sólo el buen jazz logra manifestar, hace que concentrarse en las letras y en la música, permita sentir su contenido, sus ideas y su expresividad.

Es un álbum que fácilmente puedes disfrutar en una noche como las actuales de mi ciudad: lluviosa, un tanto fría, pero acompañado del calor del fuego, de un buen café o mejor aún, de un buen vino en compañía de alguien íntimo y querido, disfrutando de un momento de calidez humana, a través de una rica conversación o bien, de estar en silencio, en sintonía, escuchando cada melodía, armonía y frase expresada por Samara Joy.

Como favorito personal, recomiendo el tema “I’m Confessin’ (That I Love You)”, sobretodo por su parte final, vocal y netamente expresiva, que muestra su talento con creces, a la vez que te sumerges en un sentimiento de apreciación del amor que es rico de escuchar y sentir.

También, “Guess Who I Saw Today” y “Someone to Watch Over Me”, tanto por la calidad de Samara como vocalista y por la increíble calidad de los músicos que la acompañan en esta aventura romántica y disfrutable que es el álbum “Linger Awhile”.

“Linger Awhile” es una escucha obligada para cualquiera que aprecie la buena música y el buen jazz. Samara Joy ha creado un álbum que no solo es musicalmente rico, sino también emocionalmente resonante. Con su estilo y excepcional talento, Samara afianza su lugar como una de las artistas más prometedoras de nuestro tiempo, y “Linger Awhile” es un testimonio de su genio musical.

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Trip-Hop

Antes de continuar con el artículo de hoy, quiero agradecerte por pasar por acá y leer este blog. Como bien sabrás, lo hago de forma humilde y sencilla, sin ser un músico letrado o profesional, menos aún, un periodista o historiador, pero con ánimo —aunque muchas veces flaqueo— y sobretodo, entusiasmo al poder manifestar el amor por la música, no sólo haciéndola, sino también, escribiendo estas cositas en torno a ella.

Siendo así, hace unos meses hablé sobre una canción de Massive Attack, Risingson, que es una de mis favoritas del género que titula esta publicación, me refiero al trip-hop.

Es que el trip-hop, desde que lo descubrí a inicios del 2003, según recuerdo, marcó mi “sentido musical” respecto a entender las ramificaciones y mezclas que han surgido a partir del hip-hop y de cómo el ambiente, la cultura y toda la idiosincracia de un país puede influir en cómo se percibe, comprende y desarrolla un estilo musical, tomándolo y rehaciéndolo —cual alfarero con la greda— en una nueva obra.

En el vasto y ecléctico panorama musical, existen géneros que logran fusionar diferentes elementos para crear algo verdaderamente único y cautivador. Uno de esos géneros que ha dejado una huella profunda en la industria musical es el trip-hop. Originario de las calles de Bristol, Reino Unido, durante la década de 1990, el trip-hop ha evolucionado para convertirse en un estilo musical inconfundible y fascinante que fusiona elementos del hip-hop, la electrónica, soul y música ambiental, creando una atmósfera única y embriagadora.

El trip-hop se caracteriza por su ritmo lento y pausado, generalmente entre 80 y 110 beats por minuto, creando un ambiente relajado y muchas veces misterioso. Sus líneas de bajo son profundas y envolventes, mientras que las percusiones a menudo se toman su tiempo para resonar, creando una sensación de suspense en cada nota.

Las producciones de trip-hop son famosas por su enfoque en la experimentación y la mezcla de diferentes estilos. Los artistas tienden a samplear fragmentos de otras canciones y combinarlos con capas de sonidos electrónicos, cuerdas suaves o vocales melancólicos. La instrumentación puede ser mínima y se enfoca en crear atmósferas sonoras cautivadoras.

Como digno representante musical de Reino Unido, lugar donde también se destaca un nivel migrante importante, proveniente de muchos países, también se hacen presentes detalles de otros estilos musicales en el trip-hop, más allá de los mencionados. Hay una conjunción novedosa y enriquecedora proveniente del Caribe, gracias al reggae y al dub, este último muy resonante en ciertos aspectos sonoros y productivos de algunos artistas, así como el downtempo, el jazz (muy importante en artistas como Portishead) y beats o breaks netamente neoyorquinos. Esta mezcla increíble proporciona un fundamento que destaca por sí solo y permite que el trip-hop coexista con otros estilos bretones y extranjeros.

Otra de las principales características distintivas del trip-hop es su ambiente hipnótico. Al escuchar este estilo musical, los oyentes pueden encontrarse sumergidos en un suerte de estado de trance, envueltos por capas de sonidos y texturas sonoras. Esta experiencia sensorial puede transportarlos a un viaje introspectivo, permitiéndoles escapar de la realidad y dejándolos flotar en un mar de sensaciones.

El trip-hop también se asocia con la noche y las calles urbanas, lo que crea una sensación de nocturnidad y misterio en sus oyentes. Sus atmósferas melancólicas y a veces sombrías evocan imágenes de paisajes urbanos iluminados por luces tenues y neblina, sumergiendo a los oyentes en una experiencia cinematográfica.

Hip-hop, downtempo, dub, jazz, Reino Unido y la situación social de los años 80s y 90s fueron la mezcla perfecta que permitió el desarrollo de uno de los estilos musicales más notorios: el misterioso, ambiental y experimental trip-hop.

Alguna vez leí en una revista hiphopera, de que el hip-hop (y por extensión, la música urbana) en Reino Unido se diferencia del estadounidense de la siguiente forma: «los estadounidenses tienen la capacidad de rimar, de improvisar y escribir de forma exquisita. Nosotros, los británicos nos destacamos por nuestra capacidad musical, nuestras instrumentales son (más) enriquecedoras».

Cuando leí eso, le encontré todo el sentido del mundo y con mayor razón, luego de conocer y empezar a consumir trip-hop de manera constante.

Varios artistas y grupos han dejado una marca indeleble en el género del trip-hop con sus producciones únicas y vanguardistas. Entre los más destacados se encuentran:

  • Portishead: Originarios del puerto del mismo nombre, su propuesta contiene una mezcla de elementos electrónicos, samples y mucho uso de jazz y soul, voces melódicas, gracias a la gran Beth Gibbons y letras emocionales. Su álbum Roseland NYC Live, grabado en directo en New York en 1998 es un must-must que debes escuchar y disfrutar.
  • Massive Attack: Pioneros del género, han sido los más influyentes en la escena musical, combinando hip-hop, soul y electrónica en clave más ambiental, para crear una amalgama de sonidos cautivadores. Su primer álbum es un verdadero clásico y cada álbum y EP editado por ellos cuenta con verdaderas joyas que no sufren del paso del tiempo, sonando siempre actuales.
  • Tricky: Con su estilo distintivo y experimental, Tricky ha sido una figura clave en la evolución y expansión del trip-hop, trabajando en conjunto con integrantes de Portishead y sobretodo, Massive Attack. Su estilo característico es el susurro, que junto a su tono de voz grave y letras misteriosas, personales y metafóricas, hacen que escuchar a Tricky sea una experiencia, manifestando el trip-hop de una forma muy humana.
  • Morcheeba: Fusionando trip-hop con pop y rhythm and blues, Morcheeba ha creado un sonido único y accesible que ha atraído a una amplia audiencia. Muy sensual y ambiental, es un grupo que puedes disfrutar fácilmente en una noche lluviosa, con buena compañía y un buen vino de por medio.
  • DJ Krush: si bien, es un representante del hip-hop abstracto, su estilo personal es muy cercano al trip-hop y cuenta con ambientes y temáticas sonoras prácticamente paralelas. A la vez, que añade la ambientación y visión japonesa al estilo, haciéndolo una experiencia sonora de por sí.
  • DJ Shadow: Tal como su contraparte japonesa, DJ Shadow, estadounidense, ha sabido integrar los fundamentos del trip-hop dentro de la fórmula clásica del hip-hop, permitiendo un abrazo entre las sonoridades y características rítmicas entre Reino Unido y Estados Unidos.

Hay muchos artistas más de los que podría contarte o añadir al listado anterior, pero para no extender esta publicación en ese sentido, te comparto algunas curiosidades que el trip-hop posee:

  • Orígenes en las calles de Bristol: El término “trip-hop” se acuñó en las calles de Bristol en los años 80, y se dice que proviene del hecho de que la música tenía un ritmo “tripiado”, es decir, parecido a alguien bajo los efectos del LSD (trip). Esto más el hip-hop del cual procede, le da su nombre al estilo, aunque, algunos artistas no disfrutan de ser catálogados dentro del término, es el que se ha hecho más popular.
  • Influencia del cine negro: Muchas de las producciones de trip-hop están influenciadas por el cine negro y las bandas sonoras de películas, lo que contribuye a su atmósfera oscura y cinematográfica, esto es muy notable en la obra de Portishead.
  • Colaboraciones frecuentes: Los artistas de trip-hop a menudo colaboran con vocalistas invitados, lo que añade una dimensión adicional a sus producciones. Estas colaboraciones han llevado a algunas de las canciones más icónicas del género.
  • Éxito comercial y reconocimiento en la cultura popular: A pesar de sus orígenes underground, muchas canciones de trip-hop se han vuelto extremadamente populares y han sido utilizadas en anuncios, películas y programas de televisión.

En conclusión, el trip-hop es un género musical cautivador que ha dejado una impresión duradera en la industria. Con su estilo musical distintivo, atmósferas hipnóticas y artistas icónicos, el trip-hop continúa cautivando a oyentes de todo el mundo y sigue siendo una fuente de inspiración para músicos y oyentes por igual.

Sumérgete en su universo sonoro y deja que te lleve en un viaje emocional a través de sus atmósferas inolvidables… para ello, he creado y publicado una nueva playlist, titulada: Trip-Hop: Light & Darkness in synchrony.

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JJBeats

Desde que retomé la música y emprendí este viaje de crear rap y un álbum que represente gustos, ideas, influencias, etc. he abierto mis oídos, mi mente y presencia hacia mi ciudad y su movimiento artístico. Siempre he conocido el movimiento musical relacionado al hip-hop local, pero quise expandirme hacia otros ritmos que me gustan, el viaje a New York City amplió aún más esta visión, así he llegado a poner atención en la escena jazz y lofi de Temuco.

Coincidentemente, también empieza a aflorar un movimiento jazz/hip-hop, gracias a Brodelaire, Los Jazzpretenders y otros artistas que empiezan a tocar al aire libre, en lugares y fechas específicas, en unos eventos llamados “Jazz Urbano”, abriendo un espacio para la improvisación musical, típica del jazz y el freestyle, off the top, típico del hip-hop, resultando en exquisitas sesiones que permiten que la creatividad, lírica, melódica y la alegría de disfrutar la música de diferentes maneras, sea una constante de desarrollo artístico, conjuntando a artistas de jazz conocidos de la región, con jóvenes exponentes del freestyle, también bailarines de breakdance y cualquier persona que sienta el deseo de expresarse, mediante algún instrumento, danza o canto, encontrando un espacio común, como si de varios universos se conjuntasen, universos que tienen la misma rama evolutiva en común: la música negra.

En tiempos en los cuales la música se convierte en una compañía más que necesaria en nuestras vidas, espacios digitales como Lofi Girl y sus beats para relajarse o estudiar se hacen parte de nuestra rutina diaria, así aparece desde la bruma de Temuco un dúo con la idea de darle vida al lofi, al hip-hop y al jazz por medio de instrumentación y presentación en vivo, una idea digital que se vuelve análoga: JJBeats.

También, la pandemia y todo lo que conllevó vivirla, abrió la puerta a nuevas formas de experimentación, ahora de forma online. Esto es lo que JJBeats ha vivido de forma directa en su génesis.

JJBeats, es un dúo de músicos que están desarrollando una propuesta basada en lofi, funk, jazz y hip-hop, de forma instrumental, formado por Javier Lorca y Javier Fuentes, Lorca en los teclados y arreglos y Fuentes en la batería. Ambos, forman parte igualmente del cuarteto Melange, junto con Esteban San Martín y Luis Medina, quien también acompaña al dúo en las presentaciones en vivo de JJBeats, en el bajo eléctrico.

Ambos músicos tienen experiencia en el medio jazzístico y en pandemia, con afán de dar rienda suelta a la creatividad y buscar formas para canalizarla durante el encierro, les llevó tal como han señalado en sus livesets, a compartir audios mediante WhatsApp, en el caso de Fuentes, con algunos breaks de batería con Javier Lorca y este le compartía de regreso otro mensaje en audio, con arreglos de teclado encima de aquel beat. Este intercambio constante, permitió a ambos establecer una forma de trabajo que dió con la creación de JJBeats, y posteriormente, ya en tiempos de plena libertad, posibilitó llevar la propuesta musical al terreno en vivo.

El viernes 23 de junio de 2023 tuve la oportunidad de ir a la tercera presentación oficial de JJBeats, llevada a cabo en Casa Varas, casona con historia en Temuco, ahora establecida como centro cultural, un espacio ad-hoc para disfrutar de buenos beats en una lluviosa noche de invierno típicamente temuquense.

Acompañado por Simón, disfrutamos de una sesión íntima, sencilla, en la cual JJBeats presenta su segundo EP, que cuenta con 10 tracks, con una duración de 21 minutos. También, presentan temas de su primer volumen, dando rienda suelta a la sonoridad lofi, jazz y hip-hop, acompañados en el saxofón por Damián Orellana y también por Homybless, quien por medio de la improvisación, se convierte en un complemento maravilloso para los beats y melodías que JJBeats ha creado. Su freestyle es natural, comprensible y demuestra una habilidad que hace eco de un buen dominio lírico rápido y creativo donde resuenan lecturas, conocimiento y formas de visión propias de alguien con una amplitud de mente que ciertamente no es común encontrar, que durante muchos momentos me hacía recordar a Mantoi.

JJBeats hace notorio que también disfruta tocar sus creaciones en vivo. Lorca y Fuentes se conocen y eso es muy notorio, también con Luisfe, hay conocimiento mutuo y entendimiento de cada uno para con su instrumento y el conjunto que forman. Es agradable notar esos detalles en músicos que vibran con lo que hacen. Luisfe ponía el groove preciso en la línea de bajo. Si bien, quizás los originales archivos de audio puedan contar con un bajo programado, traerlo al sonido presencial, le da un toque que sólo el sonido del bajo real puede otorgar.

D. Orellana, J. Fuentes, J. Lorca, L. Medina y Homybless

También tuve la oportunidad de ir al primer liveset de JJBeats, que ocurrió el 27 de enero, en el café Allegro de Temuco, si bien, el dúo no quedó satisfecho con la calidad de aquella presentación, si fue la oportunidad de conocerles y de seguir su trabajo. Así también, se presentaron en Pucón el 5 de febrero y ahora, en Casa Varas, en la fecha anteriormente señalada, ya con un fecha agendada para el 1 de julio, nuevamente en el lacustre Pucón.

Escuchar los dos volúmenes de JJBeats es una experiencia que se disfruta mucho más en vivo. Tal como Simón me señaló posteriormente, el estilo musical es algo que puedes encontrar y consumir fácilmente en Spotify o YouTube (hola Lofi Girl) pero en formato liveset, con el ambiente y sonoridad de cada instrumento, la manifestación viva del ritmo funk, jazz, lofi y hip-hop, hacen descubrir nuevas experiencias y detalles, en lo personal, destaco aquel crash formado por 3 o 4 platillos carreteados, muy utilizados, doblados y de apariencia extraña, pero con un sonido tan único que creo sinceramente que se convierte en un ítem característico del ritmo de JJBeats.

La compañía de Damián Orellana, en el saxofón en uno de los temas, trae todo ese groove del jazz que complementa tan bien el hip-hop, que de verdad, dan ganas de escuchar más.

La intimidad de la presentación hace fácil engancharse del proyecto y de disfrutarlo, poder compartir de forma grupal una instancia así es algo muy enriquecedor, que en mi caso, me influencia en mi andar musical y sé que a Simón le hace mucho sentido y le permite apreciar sonidos urbanos en su escencia más pura.

Así, en muchas ocasiones, JJBeats me hacen recordar a grupos como The Herbaliser, Kuder & Dorfmeister, y a los incomparables J Dilla y Nujabes.

Un ambiente cálido, íntimo y que invita a la apreciación musical, a dejarte llevar por los ritmos, armonías e inevitablemente a mover la cabeza ante buenos beats, disfrutando de un viaje sonoro con el sabor del vinilo, del jazz, de la electrónica, de la batería y del bajo al son de un latido grupal.

Sin lugar a dudas, JJBeats, una propuesta interesante, bacán y necesaria.

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Cáscaras

Hace unos años le dí un par de vueltas a la definición de rapero (o hiphopero). A raíz de un caso particular, en base a eso, anoté esta reflexión.

Me da lata que se simplifique ser hiphopero como “a ver, dibuja mi nombre en graffiti” o más típico ahora, “tírate una improvisación, yei-yei” o “¿te doy una palabra y te mandai’ un rap?”.

Soy de los que entiende la cultura y la defiende.

Luego de tantos años en esto, sin necesidad de ser conocido, un MC que escriba o grabe mucho o un Writer que haga varios graffitis (años que no tomo una lata y hago un tag siquiera), aún así, he llegado a aprender, a entender más del hip-hop, más allá de la moda, más allá del gusto o la novedad por un ritmo o estilo artístico. Quizás, es la edad y el ir madurando pensamientos, que también he madurado respecto al hip-hop como cultura.

Soy de los que se considera purista en esto. Aún cuando puede ser un término errado o amplio al mismo tiempo.

En relación a la actualidad y enfocado más en el rap, he visto las dos caras: la de personas que se introducen en el hip-hop (sea cual sea el elemento escogido) por curiosidad o afán y los que entran porque de verdad sienten y piensan que hay algo aquí que los identifica.

Como indiqué, he visto las dos caras, y en este caso, de alguien que llega por curiosidad más que nada. Hacer rap no es algo sencillo, pero se puede empezar de la nada, dándole fuerzas al ánimo y las ganas. Muchos me han dicho que no tienen pistas, ni quien los produzca para empezar a hacer rap. Yo les he contestado: no los necesitas, para nada. ¿Quieres hacer rap?, pues coge un lápiz y un cuaderno o tu celular y escribe. ¿No tienes pistas? no las necesitas: tienes el beatbox. Y sin beatbox, acapella igual se puede. Y aún así, si insistes en depender de un track instrumental, estamos en plena década del 2020, puedes buscar en YouTube instrumentales y te aparecerán miles de resultados, tendrás para elegir. ¿Pero qué te dicen? Necesito una instrumental propia para escribir mi propio tema. Mi reacción es como ¿disculpa? nunca has escrito un rap y ¿de una quieres que te hagan una instrumental?. ¿Te gusta un tema de Tupac? pues usa esa instrumental para escribir. Luego, cuando te sientas satisfecho con tu letra, puedes buscar una instrumental más acorde a tu propio estilo, pero no necesitas que te produzcan de inmediato para aprender.

Personalmente, junto con mi hermano Enzo empezamos sólo con beatbox, ensayando algunos temas de Vico C (queríamos hacer algo en nuestra iglesia) y nuestras primeras líricas al mismo tiempo, desglosando lo que íbamos oyendo de cassettes y aprendiendo de rimas, fórmulas y demás detalles. Si queríamos algún beat, bastaba con el beat automático disponible en algunos teclados (algo así como lo hizo Planta Carnívora, jajaja). Las pistas llegaron como a los dos años después, así que tuvimos un inicio bien pobre. Pero con todas las ganas. Y eso se notó. Dentro de esos dos años, compartimos con otros hermanos de ciudades cercanas a la nuestra, rap de plaza, de calle, una radio sonando algunos CD’s y cassettes y haciendo improvisaciones al son del beatbox. Improvisaciones puras, nada de batallas, porque todos íbamos aprendiendo, no había necesidad de “juzgar o ser mejor que los otros”.

Ahora, el problema es que los chicos que quieren adentrarse en el rap, actualmente, quieren de una ser como los exponentes que oyen. Quieren inmediatez, hablar de vivir la vida nigga de una. Pero ni saben de dónde siquiera viene la palabra nigga (alguno dirá que incluso sea de un meme), ¿y qué sucede? pues, que llegan a ver un vídeo de Tupac o de Easy-E y alucinan al máximo. Ven uno de Drake o Post Malone y creen que hip-hop es sinónimo de ropa cara, de marca, de tatuajes ridículos en la cara y cadenas de oro por montones, de una parada típica y de mujeres nalgonas. Cuando la verdad, sólo era un vídeoclip y la ropa es una publicidad, tal como automóviles de Fórmula Uno tapados en logos o jugadores de fútbol haciendo publicidad de perfumes o ropa interior. ¿Y las mujeres? pues, todas modelos, nada de niñas que andan con el rapper, listas para entrar en acción o groupies. No, sólo simples modelos o bailarinas.

A mi me da un poco de pena y también lata todo eso, que quieran la ropa, que quieran las cadenas, la apariencia, para ser un artista de rap. Es empezar al revés, de afuera hacia adentro. El rap no es marca ni ropa, todo eso es un agregado, un detalle superficial, una cáscara. La letra, la lírica, el flow, es lo que te define como rapero. ¿Quieres escuchar rap? pregunté, pues anda a la plaza Teodoro Schmidt, cuando se juntan a hacer freestyle, a las batallas. Ahí tienes rap. Ahí puedes vivirlo. Por eso admiro a un grupo de chicos de la ciudad de Cunco, que sí la tienen clara. Los conocí haciendo freestyle en las céntricas calles de Temuco y desde ahí hay un lazo. Son raperos reales. Real MC’s. Se notó de inmediato. Pero esa es otra historia.

Pero ¿qué pasa? pasa que quieren ser como los llamados soundcloud rappers, locos que hacen sus temas y los suben a las plataformas y los difunden y tienen la suerte de hacerse conocidos e incluso virales. ¿Calidad? bastante despreciable la verdad. Pero se hacen moda, al igual que su imagen, porque antes que raperos o MC’s, parecen carteles publicitarios andantes. Como una alegoría de cualquier moda estética y superficial, más que un rapero que se debe a sus temas, visión del mundo/vida y habilidades.

Estos mismos raperos viven tan a costa de su apariencia adquirida (por el like, el following, el hashtag, las visualizaciones, etc.) que sus temas al final terminan siendo monotemáticos y muy, pero muy redundantes e incluso sin sentido. ¿Contenido? muy pobre, ya que destacan las marcas, la ropa, los accesorios, colores y demases detalles. Su letra se basa en su apariencia, y viceversa. Es el problema con el rap moderno, el mumble-rap, el murmullo, de raperos que cantan apenas, balbucean y repiten frases. Su fundamento es: superficialidad.

Y en el trap, casi lo mismo. Sólo he visto contenido en sus letras del tipo gangsta y egotrip, incluso emo, sobre una instrumental de tipo ya característico. Pero acá lo hacen notar como un estilo musical (y casi cultural) totalmente nuevo y distinto. Y la verdad es que no. Existe hace rato. Es sólo una variante del rap, como el hardcore, el g-funk o el southern. Es… rap. Los únicos traperos de verdad son los Traperos de Emaús. Sépanlo.

Smosh lo representó de una forma hilarantemente realista:

Más aún, es triste que, como quieren inmediatez, en vez de aprender, no piensan nada mejor que hacer covers, perdón, remixes de canciones originales de otros que ya tienen algo de tribuna. Según ellos, poniendo “su visión personal” en el track original, una forma de adaptación del tema real. Pero la letra es totalmente incoherente con la realidad de la persona que lo interpreta. Se les nota. Y un detalle: tienden a considerarse y darse a conocer dentro del rap chileno, pero ellos no hacen rap chileno y conocen a pocos exponentes del género, más que nada, los que se han dedicado al mismo estilo.

No por nada muchos están en contra de todo esto del mumble rap y el trap. Por algo el eslogan de Ambrosia for Heads rezaba así:

En la era del mumble rap, seamos claros, nosotros ponemos las barras nuevamente.

Después y a modo de punto aparte, la identidad.

Si en la música se nota que no hay novedad o un intento de innovar y caen en lo repetitivo y sin sentido, entonces es su “identidad” la que intentan demostrar. ¿Recuerdas que dije que sus letras se basan en su apariencia y su apariencia en sus letras? bueno, pues con la identidad en estos artistas es casi lo mismo.

La búsqueda de identidad es un tema amplio, que se trata en las aulas del liceo como así también en tu hogar, con tu amigos saliendo y compartiendo o bien escuchando música en tu habitación. Es amplísimo y no voy a contemplar algo más psicológico o social al respecto, sino que la identidad relacionada con el hip-hop y su cultura.

Está claro que muchos jóvenes y niños se sienten atraídos por el hip-hop por su forma, por su apariencia, su estilo y la identidad que derrochan sus exponentes, por ende, los jóvenes y adolescentes quieren tener esa misma actitud, de confianza, de “no estoy ni ahí”, de “me veo bacán” (incluso, me veo de vio‘, jaja). Y eso está súper, hasta yo mismo en parte me adentré en la cultura por lo mismo. Pero al breve tiempo entendí que no tenía que adoptar algo por que sí. O intentar tener la misma actitud de los raperos que veía en vídeos y películas. La identidad eres tu mismo. Tu personalidad y el cómo permites que el hip-hop afirme o transforme tu personalidad y mentalidad. En algunos casos, la complementa y en otros, ocurre un cambio grande (puede ser para bien o para mal) y otros, como si nada.

Algunos entenderán así porqué los Beastie Boys son mi referente directo.

Pero volviendo al caso que me hace pensar en todo esto, es que también pienso que la gente, como quiere todo rápido, hace caso omiso de los consejos basados en experiencia y sólo toman en cuenta a los que les dicen si a todo… a todo, sin ningún filtro o inteligencia. Y eso se expande hasta en la búsqueda de identidad.

Si quieres adentrarte en el hip-hop, más bien en la música, y hacer que la misma defina tu identidad, pues, dedícate a desarrollar tus habilidades musicales. Pero no caigas en ponerte una polera ancha, una gorra y un reloj abrochado sobre la manga de tu hoodie y creer que ya tienes la identidad rapera y que todos van a reconocerte como tal. Menos aún creer que porque compras una marca específica (porque “me gusta lo que provoca una marca”) te dará el estatus inmediato de rapero.

De nuevo, recuerdo las andanzas con mi bro Enzo, nosotros nos vestíamos a pura ropa americana, jajaja. Si era XL, ¡servía!. Pero, entendimos el origen y significado de la ropa ancha común en los barrios neoyorquinos y adoptamos esa visión, a la chilean way, como todos los hiphoperos de la época. ¿Marcas? sólo dentro de unos años más, cuando ambos empezamos a trabajar o tener ciertos ingresos monetarios, ambos teníamos un polerón Fubu y yo, al menos, gorras New Era. Y fueron los únicos objetos de marca que tuvimos. Recién, en 2017, volví a comprarme un 59Fifty.

Nosotros queríamos hacer graffiti, bombardear toda nuestra zona, hacer tocatas, crear canciones, aprender a producir, grabar una demo, improvisar por horas, crear block-parties, pinchar discos, hacer algo de breakdance, hacer cursos de hip-hop, hablar del hip-hop, darlo a conocer, ¡rayos! un montón de cosas. Pero nunca quisimos ser algo que no éramos ni seríamos: raperos como en los vídeos. Ser falsos.

Ahora, los cabros quieren ponerse de una alguna polera Supreme y ¡plin! por arte de magia, I’m a rapper, mothaf-cka! y la verdad… no. Te falta mucho por conocer y aprender. La analogía perfecta es una parte de la canción de Freddy Turbina:

“¡Ahí va Freddy Turbina! Si… y dicen que no duerme.”

Y el buen Freddy Turbina recién, solo recién le había sacado las rueditas chicas a su bicicleta… no sabía de los porrazos que aún le quedaban por sufrir.

Maldita sea, ojalá fuera así de instantáneo el reconocimiento…

Tu crecimiento puede ir de la mano con tu identidad, ¡obvio! pero para ello debes conocer, aprender, experimentar, practicar, etc. Si sólo vas a hacer cosas por buscar aprobación y/o provocar algo en los demás y no en ti o no por ti, pues, algo anda mal.

Y si alguien te aconseja y recomienda algo o da algunos tips, pues, mínimo pensarlo un par de veces y algo tomar de ello. Sino, pues, seguirás siendo igual de pusilánime que hasta ahora, partiendo desde afuera hacia adentro.

Estoy en contra de locos así, de los porfiados. No seré un exponente del hip-hop así grande como otros, pero amo esta cultura, me metí en ella hace tanto tiempo ya y le debo mucho al hip-hop, más allá de rimas, graffitis y música.

Al final, como dije hace un par de años atrás, el rap es para raperos, no para cantantes de rap. Para MC’s, no para poseros.

La identidad se forma de adentro hacia afuera, no al revés. En el hip-hop, es lo mismo. Imitar a los niggas o boricuas de vídeos es sólo eso: imitación, porque hasta ellos la tienen clara: es un vídeo y deben vender su música de manera atractiva.

RESPECT THE ELEMENTS.
RESPECT THE CULTURE.
RESPECT THE HIP-HOP.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2018 y actualizado en 2023.

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Blog Opinion

The Get Down y yo

Antes de comenzar con la temática del título de esta entrada, creo necesario aclarar algunos detalles sobre mi.

Como se han podido dar cuenta, a razón de algunos detalles compartidos a través del contenido de La Vida en Beats, que siempre me he presentado como rapero. Pues bien, quiero profundizar muy rápidamente al respecto de esa info, si, soy rapero, soy MC, orgulloso de ser parte de la cultura Hip-Hop y poder tener una visión de vida y otras características, de las cuales el hip-hop ha sido parte y molde.

Si bien, siempre sentí afición por el rap, la música, empecé a interiorizarme en todo ello cuando tenía entre diez y trece años, ya conociendo algunos grupos y exponentes como Beastie Boys, MC Hammer, Wreckx-N-Effect, Cypress Hill, Ini Kamoze (aunque es más reggae y raggamuffin’), entre otros. Y pronto descubrí que todo ello era parte de algo más grande: el Hip-Hop, y me puse a investigar (en lo que pudiese) sobre eso. Dónde empezó, que lo definía, que perseguía, etc. y conocí las cuatro ramas elementos: MCDJB-Boys y el Graffiti. En lo personal, elegí el graffiti como primera opción, debido a mi facilidad y afición por el dibujo y prontamente añadí el rap, creando primerizos versos, muy básicos y simples, pero que me permitieron adentrarme en este mundo.

Gracias al hip-hop, mi personalidad cambió, pasé a ser más extrovertido y de mayor facilidad comunicacional, y también, por qué no, adopté una mayor “actitud”. También, en parte, ha definido mi trabajo y visión sobre el diseño gráfico y gustos personales.

Ahora, a lo que titula esta entrada. The Get Down, serie de Netflix de 2016, que básicamente muestra los orígenes del hip-hop en la Nueva York de los setentas, mediante un formato de serie dramática, que mezcla mucha música, colores vibrantes y ad-hoc a la propuesta, acción propia de las calles y también personajes que muestran claros estereotipos de las clases sociales del barrio, como también personajes que están basados en personalidades reales.

Claramente, es un trabajo de ficción, un drama musical. Pero esta serie ha sabido acertar, en mi opinión, en algo que muchas veces no había sido retratado: el origen del hip-hop.

Durante mucho tiempo habíamos obtenido películas que se basaban en la típica historia de surgir de la decadencia de un barrio marginal en base al talento musical en el rap del protagonista (hola, Eminem), o bien, películas que mostraban parte de la vida de grandes exponentes como Tupac o Notorious B.I.G., más a modo de documental, y también, el típico hiphopero que tenía parte en alguna comedia, como en Scary Movie o How High, pero no había alguna que se dedicase a abarcar la parte de la historia del origen.

Y The Get Down llegó. Y lo hizo en un muy buen momento, creo modestamente.

Menciono esto en base a que el hip-hop, a nivel global está nuevamente en boca desde hace varios años. Si bien la calidad del rap actual es muy diferente a la de años atrás, el espíritu sigue presente.

Nuevamente se ven en las calles y plazas a grupos de jóvenes b-boys practicando sus pasos de breakdancing, popping y demases, también, y al menos acá en mi ciudad, han vuelto a aparecer raperos y MC’s en las calles, juntándose en grupos para hacer freestyling y batallas de improvisación, por amor al rap, por prepararse en competición y aprender nuevas técnicas y fórmulas que pueden utilizar en su rap. No digo que hayan desaparecido, ya que siempre ha existido un gran movimiento en la región, sólo me refiero a que quizás, retornó a un nivel underground en cierto momento y ahora, está volviendo a surgir a la superficie, logrando encantantar a nuevas generaciones. El graffiti siempre presente, he notado que hay “períodos de actividad” entre mayor y menor visibilidad, pero siempre el neoexpresionismo del graffiti ha podido ser visto en diferentes ciudades y lugares. El DJ, considero es el más underground, en referencia al clásico y real DJ, que ha sufrido la influencia de la tecnología y dentro de la categoría DJ han entrado productores, beatmakers y aficionados a las mezclas y producciones en computador.

The Get Down muestra el origen del rap en base a la historia de Ezekiel “Books” Figuero, un adolescente de ascendencia afroamericana y puertorriqueña que tiene especial sensibilidad sobre su vida y el mundo que le rodea y que tiene la particularidad de tener el don de la poesía, de esa verdadera, que es capaz de expresar los sentimientos más profundos y oscuros de la forma más hermosa e ilustrativa posible y que también posee gran curiosidad musical, todo esto, más la influencia del camino que escoge en su vida: una parte “normal”, como pasante en la oficina de un político influyente y otra parte “subterránea”, como poeta/MC del grupo The Get Down Brothers, grupo que forma con sus amigos más cercanos y con Shaolin Fantastic, genial y muy bien logrado personaje que representa a un joven dealer (traficante) que desea dejar atrás la vida de matonaje y convertirse en DJ, siendo aprendiz del mismísimo Grandmaster Flash, quien también es consultor de la serie y un personaje influyente para Shaolin Fantastic dentro de los eventos de la misma.

También, siempre ligado a la música, la cual es la verdadera cadena que soporta la trama de la serie está la historia de Mylene Cruz, joven latina que tiene un romance con Ezekiel y que desea de igual manera sobreponerse a las condiciones del entorno en el que vive, usando la música como método, pero, en contraste con Ezekiel, Mylene quiere dedicarse a la música Disco o bien, música más popular y “pop”.

Ella también tiene su lucha interior y exterior: el temor del rechazo provocado por un padre pastor de la iglesia pentecostal del barrio, que es autoritario y casi fanático. Imagina a Ned Flanders de Los Simpson, con todo su actuar prudente y cuidadoso de la obediencia a Dios, con la personalidad de Walter White de Breaking Bad, es decir, en la mezcla, un potencial fanático religioso. Y ese personaje es representado por Giancarlo Esposito, Gus en Breaking Bad (coincidencias de la vida). Pero claro está, eran tiempos totalmente distintos a los actuales.

Entonces está toda esta “masa” cuyos ingredientes incluyen inconformidad, talento, discriminación, incomprensión, la búsqueda de algo más que sólo una vida normal, la música, la amistad y la política en sus diferentes matices, y el barrio y todo lo que hay dentro de él: desde el joven graffitero que se dedica no solo al “vandalismo” de hacer tags y bombs, sino de plasmar mensajes positivos en sus graffitis, mensajes que rodeaban toda la ciudad de Nueva York, tomando en cuenta que estaban pintados en los vagones del metro, hasta las decisiones tomadas por el político que sí entiende, apoya y lucha por su gente y que tiene que hacer frente a nuevas ideas políticas que pueden corromper sus ideales. La mezcla de éstos ingredientes nos muestran los orígenes del hip-hop.

Todo esto en una alegoría de colores, bailes y música, donde los contrastes son bien representados y los ambientes son un buen reflejo de como fueron aquellos años. Es interesante el uso de imágenes y vídeos de archivo y de que la misma fotografía de la serie tenga esa apariencia retro, que lo acerca y ambienta aún más en los setentas.

El hip-hop nació allí, en Nueva York. Y en la serie son mostrados y nombrados los iniciadores: DJ Kool HercGrandmaster Flash y Afrika BambaataaSi eres rapero y no sabes quiénes son éstos tres, pues, ¡necesitas informarte rápidamente!

Cada uno en un lugar diferente del gran NY, contribuyeron con los ingredientes para formar el hip-hop tal cual lo conocemos, que empezó muy subterráneamente, pero luego de unos años, hizo su explosión y manifestación para todo el mundo.

Con el tiempo obviamente, se fue definiendo aún más y también surgieron y fueron adoptadas nuevas ideas y pensamientos que encontraron cabida en el hip-hop para ser expresadas y/o denunciadas. No sólo fue un movimiento de distintas ramas que planeaba alejar a los jóvenes de la violencia pandillera, sino que también fue convirtiéndose en una forma de violencia para denunciar las irregularidades e injusticias, las diferencias y la discriminación, a veces, dentro del mismo hip-hop. Aunque esto es otra historia.

Yo empecé en esto escuchando a los “nerds” de los Beastie Boys, grupo de origen punk adolescente que trascendió al hip-hop, convirtiéndose en uno de los mejores y más conocidos exponentes… ¡y blancos!, sabiendo que en su mayoría el hip-hop es “negro”, pero eso es lo genial del hip-hop, que dentro de su cultura encontramos a muchas nacionalidades y ascendencias, razas, características, religiones, visiones políticas y musicales, todas variadas, todas distintas, todas dentro de una gran familia que por medio de beats, latas de spray, bailes y vinilos han moldeado a una gran parte de la juventud y adultos a nivel global.

Y lo han hecho durante más de 30 años. Dato no menor.

Para terminar, ¡larga vida al hip-hop! y aprovecha de ver The Get Down en Netflix, si no sabías mucho del origen del hip-hop, es una buena oportunidad. Si lo tuyo es la música de los años 70, también disfrutarás de un genial soundtrack y si sólo quieres una buena serie para el fin de semana, pues dale, The Get Down no te decepcionará.

PD: Esto fue escrito originalmente en 2016 y actualizado en 2023.

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Artista Concierto Opinion

Wu-Tang Clan en Santiago (01/04/2023)

El sábado 1 de abril de 2023, en la ciudad de Santiago, capital de Chile, se presentó el grupo Wu-Tang Clan, presentación que fue presenciada a lleno total del recinto Movistar Arena y que proveyó de una excelente jornada musical, llevada a cabo por uno de los más influyentes grupos de rap y de la cultura hip-hop del mundo.

Mi primer recital importante del año y sino, el más importante en mucho tiempo, ya que este contempla mi estilo musical favorito, la cultura a la cual pertenezco y de uno de los grupos que más me gustan dentro del género.

Volé pasado medio día hacia Santiago, pasé a establecerme de inmediato en una gran casa hostal en la cual me hospedé (y recomiendo totalmente) para posteriormente, juntarme con unos amigos y asistir al reciltal. Fué un fin de semana de sol en la capital, calor soportable y en general un muy buen clima, más otoñal a medida que se acercaba el atardecer y la noche.

Hace tiempo no visitaba Movistar Arena y fue grato al llegar ver tantas personas con poleras negras y el característico símbolo identificatorio de Wu-Tang: la letra W estilizada y amarilla, diseñada por Allah Mathematics, DJ y productor siempre cercano al grupo, a RZA y responsable del último LP del grupo: The Saga Continues.

Muchos raperos y adeptos al hip-hop, sorpresivamente igual, muchos mayores de 25 años, demostrando que esa sería una noche de rap vieja escuela. Lo cual, me placía mucho más.

Con Eliezer, más conocido como Elemento (y dos amigos más que lo acompañaban) ingresamos a eso de las 21 horas al recinto, luego de un breve tiempo de espera en fila en los diferentes accesos y alcanzamos a disfrutar parte de la presentación de Mente Sabia Crú, grupo chileno que tiene más que bien ganada su carrera y que tiene por integrante a uno de los raperos más interesantes de Chile: Dr. Bene, de mis favoritos de la escena rap local.

Luego de un breve interludio por DJ Atenea, se inició la presentación de los neoyorquinos propiamente tal, con una banda en vivo que tocó una suerte de introducción instrumental-vocal que no sirvió de mucho frente a un público que ya tenía todas las ansias de ver a las abejas asesinas de Wu lo más pronto posible. A mi me gustan esos experimentos de no sólo depender de tornamesas y equipos electrónicos para presentaciones de rap, pero compartía totalmente el ánimo de todos los demás: «ya po, queremos a Wu-Tang!».

Hasta que aparecieron. Liderando como corresponde, RZA, quien contó con un ánimo extraordinario durante toda la presentación. Se hicieron presentes Raekwon, Ghostface Killah, Inspectah Deck, U-God, Mastah Killa, Cappadonna y el mencionado líder shaolin, RZA. Su primo, GZA no se hizo presente por motivos desconocidos y el muy querido Method Man tampoco hizo presencia, obviando participar de varias fechas del clan, aunque se rumorea de algunos posibles impasses, algo de lo que no ha sido ajeno Wu-Tang en sus 30 años de carrera. Más que mal, se trata de un total de nueve integrantes con diferentes personalidades, visiones y estilos.

A mi me agradó mucho el relajo que tenían todos. Se sentían cómodos en Chile y con el público presente. Como Voltron, el mítico robot de la animación japonesa, saben trabajar como un enjambre que funciona a la perfección. Es que son años de travesía, compartir escenarios, experiencias, estudios de grabación, etc. Ver a U-God con una buena relación con RZA, la amistad y hermandad tan palpable entre Raekwon y Ghostface, lo tranquilo y observador, pero igual comprometido del Rebelde INS, son sólo ejemplos que manifiestan el lazo que han construído y que sin lugar a dudas, les ha costado mucho esfuerzo y sacrificio. Por eso, el lugar, el podio de Wu-Tang Clan lo tienen más que bien ganado.

Aquella noche, el listado de canciones se basó mayoritariamente en temas de su álbum debut, Enter The Wu-Tang (36 Chambers), que los puso en el mapa de la música y también de canciones de otros miembros, del segundo álbum, Wu-Tang Forever e incluso, un loco cover de un extracto de la canción de Nirvana, “Smells Like Teen Spirit”

El grupo que sorprendió al mundo con una propuesta basada en el kung-fu, el rap hardcore y con una visión única sobre cómo manejar la carrera musical de cada uno de sus miembros, Wu-Tang Clan, demostró en Chile su total vigencia, su completa fortaleza y su integridad como uno de los exponentes del hip-hop más importantes del mundo.

  1. Killa Bees on the Swarm
  2. One Blood Under W
  3. Bring da Ruckus
  4. Da Mystery of Chessboxin’ (sin el verso de Ghostface)
  5. Shame on a Nigga
  6. Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit
  7. Bring da Ruckus
  8. Can It Be All So Simple
  9. Clan in da Front
  10. Method Man (versión acortada)
  11. Ice Cream (de Raekwon)
  12. C.R.E.A.M.
  13. Tearz
  14. Shimmy Shimmy Ya (de Ol’ Dirty Bastard)
  15. Got Your Money (otra de ODB)
  16. Duel of the Iron Mic (canción de GZA)
  17. Gravel Pit
  18. Triumph
  19. Reunited
  20. 4th Chamber
  21. Uzi (Pinky Ring)
  22. For Heavens Sake
  23. Protect Ya Neck (Acapella y con otra pista)

Cada uno de los integrantes tuvo su momento para lucirse, con solos de rap, preguntas y momentos de interacción con el público. Por ejemplo, RZA a modo introductorio para C.R.E.A.M., consultó como le llamábamos al “tuco” de billetes, y posteriormente, Raekwon procede a cantar con un billete de diez mil pesos tapándole un ojo, a modo de parche, muy ad-hoc para el “cash rules everything around me” del contagioso coro. Además, se destaca la presencia de Cappadonna y U-God, dos miembros que no siempre están presentes en todas las presentaciones del grupo, y que fue muy valorada por los asistentes, ya que estaban totalmente comprometidos y cercanos para con el público y para con sus pares del grupo.

Para destacar, la energía y la habilidad de Wu-Tang Clan para conectar con su audiencia, misma que respondió con entusiasmo a cada una de las canciones interpretadas por Wu-Tang. La mayoría de los asistentes eran fanáticos del grupo desde hace años, y se notó que conocían muy bien las letras de las canciones, lo que permitió que se generara una conexión especial entre los artistas y el público, aunque quizás nuestro inglés en general no sea bueno, pero si se trata de Wu-Tang, ciertamente son canciones sabemos de memoria.

Los momentos más emocionantes de la presentación se dieron cuando el grupo interpretó algunas de sus canciones más clásicas, como “Shame on a Nigga”, “Wu-Tang Clan Ain’t Nuthing ta F’ Wit”, “C.R.E.A.M.”, “Can It Be All So Simple”, “Shimmy Shimmy Ya”, “Protect Ya Neck” y “Triumph”. En estos momentos, la audiencia coreó las letras de las canciones con gran entusiasmo y era notable cómo todos nos hacíamos partícipes y cómplices de estos monjes shaolines, sin mencionar que acá le tenemos mucho cariño al fallecido Ol’ Dirty Bastard.

El show de Wu-Tang Clan terminó poco después de las 23 horas y sin los típicos vitoreos que exigen otra canción o similar, demostrando, muy a modo anecdótico, que los que asistimos eramos “vieja escuela” (o que simplemente, somos viejos, jajaja), pero fue más que un show increíble. Muy necesario para el ámbito hip-hop nacional. Había quedado el sinsabor de la fallida presentación de Wu-Tang en 2020, gracias al COVID-19 y en lo personal, también porque cuando pude ir a New York City en septiembre de 2022, el grupo se presentó en el cercano New Jersey la semana siguiente a mi estadía, dejándome con esas ganas de haber disfrutado a Wu-Tang en territorio gringo.

En resumen, la entrega y el entusiasmo de los integrantes de Wu-Tang Clan, sumados a la receptividad y el conocimiento del grupo por parte del público, generaron una experiencia musical única y muy valorada por todos los asistentes al concierto. La combinación de la calidad del espectáculo, el ambiente seguro y la interacción entre los artistas y el público hizo de la presentación de Wu-Tang Clan en Chile un éxito rotundo.

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Artista Concierto Opinion

Kings of Convenience en Santiago (25/11/2022)

Es la primera vez que hablo sobre un concierto, so just bear with me por cualquier detalle, ya que como sabes, este es un miniblog personal 🙂

¡Llegó el tan esperado día! Viernes 25 de noviembre de 2022, salí de Temuco hacia Santiago en un vuelo normal, con poca batería en mis audífonos, pero lo suficiente para la hora que duraba el vuelo.

Llegué a un caluroso Santiago, pero gracias al calentamiento global (how dare you? diría Greta Thunberg), en Temuco estaba prácticamente igual. Santiago me recibió tranquilo, me detuve en Santa Lucía para juntarme con un capo, Cristóbal o mejor dicho, “El Tuto”, amigo virtual que se convirtió en real en aquel instante. Disfrutamos de un almuerzo reparador y sabroso, a la vez de una extensa conversación muy variada y a veces, bizarra, lo cual, es genial.

El metro nos llevó hasta Las Condes, donde coincidentemente, ambos debíamos llegar, así que mejor aún, disfrutar de una cálida y loca conversación con un amigo con el que tienes interesantes cosas en común es siempre gratificante. Así que, Cristóbal: ¡un abrazo, amigo! Ciertamente habrán muchas más instancias y anécdotas que compartir, sea en Santiago o en Temuco.

Hasta que llegó la BFF (es gracioso que ahora con sólo decir eso, es pensar en mi bebito fiu-fiu, pero ok…), Laura, quien me introdujo a los Kings of Convenience, allá por 2007, y aquel viernes 25 “cerraríamos” el círculo y por fin, poder verlos y escucharlos en vivo, no más MP3s de dudosa calidad o vídeos de YouTube de presentaciones en otras partes del mundo y así al fin sería una experiencia en vivo real que pudiésemos compartir.

Un descanso breve, actualización del día y nos encaminamos hacia el concierto. El clima no podía ser mejor, una cálida tarde nos acompañaba hacia el Teatro Caupolicán, muy ocupado estos días, con eventos musicales variados (es genial cómo se ha ido reactivando todo el ámbito musical en vivo, luego de la pandemia). Entramos sin dificultad y fue agradable estar en cancha, en un ambiente muy relajado, muy como de pub o tocata. Hasta con cerveza, aunque mala… (mal ahí, Patagonia, jajaja) quizás, podríamos haber quedado más cercanos al escenario, pero contamos con una ubicación cómoda, sin tantas personas alrededor, eso permitía libertad de acción, no pressure.

Me agradó mucho que aquel ambiente distendido y relajado también se notase en el escenario, con una ornamentación mínima, basada en plantas y también, notable en los artistas que se presentaron en esta oportunidad: Niña Tormenta y Diego Lorenzini, ambos para mí, conocidos sólo de nombre, pero agradecido de escucharles y conocerles, ya que les seguí en Spotify de inmediato. Detalle lindo: fueron presentados por el mismo Erlend Øye, quien fue recibido con una alegre ovación.

Antes de ellos, fuimos recibidos por unos mixes de música funk, al principio, no presté mucha atención, ya que estaba “interiorizándome” con el lugar. Posteriormente, pude dedicarle oído correctamente y validar de que eran unas buenas mezclas de aquel sabroso estilo musical.

El set de Niña Tormenta y Diego fue muy bueno, ambos tocaron sus canciones individuales en conjunto y fue un acierto de escuchar buenas melodías, bien complementadas en la capacidad musical de ambos, tal y como si fueran un dúo consagrado, mas que de artistas acompañándose, me agradó mucho la simpleza de tocar sus canciones con ukeleles, simpleza que no significa facilidad, eso está muy claro.

Es bonito disfrutar de artistas que se relajan y alegran de estar compartiendo su música y su arte, interactuando con el público, lanzando varias bromas inocentes y sencillas, que siempre son bien recibidas y que permiten y facilitan aquel ambiente relajado y cercano. También, las personalidades de ambos son especiales en el escenario, y escucharles al final de su presentación, que dejaban su ubicación como artistas para seguir disfrutando del show como fans de Kings of Convenience, fue algo muy destacable.

A continuación, volvió el DJ, que realizó varias mezclas interesantes (destaco las del final) pero que a pesar de su buena selección rítmica, le pasó la cuenta un poco, ya que todos deseábamos ver a Erlend y Eirik prontamente.

Un dúo que se conoce al revés y al derecho, que dominan su arte y su instrumentación, en una velada que hizo emocionar, reír, bailar y disfrutar de melodías sencillas y unas voces que acompañan canciones bien hechas, dispuestos a compartir su talento con parte del sur del mundo: Kings of Convenience. Excelente concierto, mas aún con excelente compañía.

Hasta que aparecieron. Simples y sencillos como siempre, los reyes de la conveniencia. Personalmente, fue una grata impresión, ya que llegaron los chispazos mentales de aquellos vídeos en YouTube mencionados anteriormente y del buen ánimo que se transmitía en aquellas grabaciones de 480 píxeles de resolución. Y ya no era un vídeo, sino ellos, en vivo y en directo.

Un setlist preciso, bonito, que apuntó a todos sus álbumes, a excepción del inicial Quiet is the new loud, y con mayor presencia de Peace or love, más que mal, era una fecha del tour correspondiente. El setlist de aquella noche fue el siguiente:

  1. Comb My Hair
  2. Rocky Trail
  3. Cayman Islands
  4. Angel
  5. Killers
  6. Love Is a Lonely Thing
  7. Catholic Country
  8. Know How
  9. Mrs. Cold
  10. Misread
  11. Fever
  12. Boat Behind
  13. Rule My World
  14. I’d Rather Dance With You
  15. 24-25
  16. Nueva canción instrumental

Como podrás notar, fue sencillo y muy bien alineado con la onda que transmiten Eirik y Erlend, al bromear entre ellos, con el público, contar anécdotas y tener pequeños momentos mágicos al interactuar con nosotros, los oyentes.

Dentro de las anécdotas, destacable aquella relacionada con el tema Angel, que fue compuesta inicialmente por el dúo aquí en Chile, en su gira durante 2016. También, la referencia y gratitud de Erlend hacia Pedro Carmona, indicado como su mentor por el noruego. Bonito detalle.

El feeling era como una sesión musical de grandes éxitos, algo como reproducir la lista “This is” de algún artista en Spotify y encontrarte con viejos conocidos y nuevas gemas, con la diferencia de que era en vivo, en un ambiente amigable y cercano.

Para mí fue muy especial y emotivo escuchar los primeros acordes de Cayman Islands, pero sobretodo, de Know How. Le tengo cariño a ese tema, la presentación fue pulcra y excelente, es que es inevitable no hacer hincapié en la maestría de Kings of Convenience como artistas musicales, el manejo de sus guitarras, la sonoridad y sobretodo, su nivel vocal. Suenan tal y como suenan en sus álbumes, obviamente, también es un acierto y felicitación a su sonidista, que sin duda, era quién nos permitía disfrutar de aquel precioso sonido.

No es fácil en absoluto sonar bien en vivo, ni menos aún, compararlo con el nivel de un álbum o fonograma. Pero Kings of Convenience lo logran. Lo sé, sé que se trata de una propuesta más sencilla, principalmente voces y guitarras, acompañados brevemente de bajo eléctrico y batería (más un pequeño teclado tipo sintetizador), pero créeme, de verdad sonaron muy bien.

Aquella compañía en batería y bajo fue a partir de la canción Fever, y contó con el apoyo de Jorge Aguilar en la batería y Francisco Rojas en el bajo, ambos mexicanos y cercanos al dúo.

Es bonito compartir momentos musicales así, dejarte llevar por aquellas canciones que te van acompañando en la vida, en diferentes momentos, etapas y lugares, atravesando diferentes emociones y compartiéndolas con diversas personas y aquella noche, fue con Laura, finalmente. Son quince años de amistad, de conversaciones, de mails y reuniones a veces mínimas, a veces extensas, de chats y ¿por qué no? de memes. Hemos desarrollado una amistad en las buenas y en las malas. Y también, en lo musical, compartiendo extrañezas y descubrimientos que cada uno va haciendo en su día a día. Definitivamente fue como un broche de oro disfrutar a los Kings aquel viernes.

Todos en el Teatro Caupolicán nos dejamos cautivar por las notas y melodías de Rocky Trail, de Love is a lonely thing, Misread (ay, es que Riot on an empty street es un álbum demasiado bueno), de Mrs. Cold, la fiebre que nos contagió Erlend con Fever y los buenos ritmos que va creando y dejando con Boat behind, así como con el final, que era obvio: I’d rather dance with you. Todos los que estábamos ahí disfrutamos como fans aquella canción, es que ¿quién que no la haya escuchado no ha podido dejarse llevar por el ritmo y la letra, bailando tontamente tal cual lo hacía Erlend Øye en el escenario? y éramos muchos bailando tontamente, aunque claro, muchos lo hacen bien, no como uno, que es un simple cabeceador, un discípulo de Ronny Dance.

El encore siguiente incluyó la canción 24-25, que nos calmó a todos y a la vez, iluminó el Teatro Caupolicán con cientos de luces blancas —teléfonos emulando a los encendedores de antaño— que permitió una bonita postal antes de concluir ya finalmente, con una nueva canción, según declaraba Eirik, inédita e instrumental, la que nos liberó nuevamente y nos puso a todos a bailar al son de un ritmo instrumental suave y entretenido.

Y luego de una muy merecida ronda de vitoreos y aplausos por centenares, vino el acompañamiento musical final, con aquel DJ pinchando discos de funk, con una excelente selección que mantuvo el ambiente de goce y disfrute. Es que no te puedes resistir al funk, el funk tiene magia, tiene power y es inevitable no rendirse al groove y dejarse llevar rítmicamente, de hecho, así fue.

Finalmente, misión cumplida. Kings of Convenience en vivo, en Santiago, checked. Disfrutado con creces, con mucha alegría y emoción.

No me quepa duda de que Eirik y Erlend volverán, ya son de casa, tal como Mike Patton. Y los nexos que ellos poseen acá en Chile, también los invitará a seguir volando hasta estas sureñas tierras, que me imagino, deben tener algunos puntos en común con su hogareño Bergen en Noruega, y es bonito pensar que ellos saben que acá siempre los esperará un público que los conoce y quiere por su calidez humana y musical.

Nosotros volvimos a casa, sabiendo que era un pequeño logro en nuestra amistad y esperando poder repetirlo nuevamente a futuro.

Gracias, Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe.

Gracias, Kings of Convenience.

Gracias, Lau.

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Artista Opinion

Kings of Convenience

Esta es una nota más bien corta, pero que deseo compartir.

Kings of Convenience. Sé que hablé sobre Erlend Øye hace no mucho, y todo lo que disfruto de su música, en aquel artículo mencioné a Kings of Convenience, su dúo junto a Eirik Gamblek Bøe, tal como indiqué:

«…dúo noruego de folk-pop e indie-folk, con bonitos toques de bossa-nova, soft rock y una onda guitarrera y calmada que recuerda a Simon & Garfunkel, pero sin los problemas de personalidad entre ambos».

La verdad, nunca pensé que me encontraría disfrutando de aquellos ritmo –oh sí, aquel joven que pasaba tardes escuchando y haciendo rap hardcore también había aprendido a oír otros estilos diferentes– pero ha sido un descubrimiento genial.

Me declaro fan de su álbum Riot on an empty street. Es el que más disfruto y escucho, también incluyo al álbum Versus, que es un compilado de remixes de canciones de su primer álbum y que tiene unos toques de electrónica bien elegantes y bastante complementarios para el ritmo que manejan Erlend y Eirik.

Su último álbum, Peace or Love, publicado en 2021, luego de un extenso hiato (Declaration of Dependence es de 2009), es igualmente un álbum exquisito, que trae los acordes y melodías típicas, cercanas e intimistas de Kings of Convenience a los tiempos modernos.

Aquella producción les presenta ser como el vino. La madurez le sienta bien a la seriedad de Kings of Convenience y aquel tiempo de lejanía entre álbumes también hace notar una añoranza, una agradable gratitud de poder crear una nueva producción y compartirla con el mundo.

Mundo el cual esperaba con ganas nuevos temas y que se mantuvo latente y constante en el apoyo al dúo, gracias a los demás proyectos musicales, la gratitud es gigante para con Erlend Øye por su insaciable inquietud musical, al retomar el proyecto de The Whitest Boy Alive y traer su música solista junto a La Comitiva, también, agradezco la cercanía que posee Erlend y Eirik para con Chile, al venir seguido a presentarse por estos lados del mundo y formar lazos de amistad con artistas locales. De hecho, es conocida una anécdota que prácticamente une a Erlend con Chile, desde hace muchos años, pero es historia para otra publicación.


Volviendo a Riot on an empty street, estos días resuena en mi playlist, gracias a la gran bendición (en serio lo es) de finalmente, tener la oportunidad de ver al dúo en vivo, este viernes 25 de noviembre en Santiago, junto a Laura, quien me introdujo a este par de amigos noruegos y a quien le agradezco en demasía tantas curiosidades musicales. Sin lugar a dudas, compartir este concierto con ella, será espectacular.

Creo que volveré a editar esta publicación al regresar del concierto o bien, añadiré una nueva nota al respecto.

Es que es algo que me tiene contento. Poder disfrutar de canciones como I’d rather dance with you, Stay out of trouble, Know How, Rule my World, Boat Behind, Failure, Toxic Girl o de Rocky Trail, Fever o cualquier otra, es un pequeño gran sueño cumplido (la verdad, por cumplir, a medida que escribo esto), que no dudo disfrutaré en demasía.

Lo sé, debería hablar más sobre el dúo en sí, es la idea de este blog, pero no quería dejar de compartir esta alegría que está pronta a disfrutarse en vivo.

Les contaré cómo me fue al regresar. Por ahora, les dejo más que recomendados a Kings of Convenience, vayan a su plataforma musical favorita y dénle play. Lo disfrutarán.

PD: esta es una publicación algo «fanboy», pero me alegra 😀